02 de enero de 2014
02.01.2014
Balance

Historias que merecía la pena contar

El año 2013 se despidió dejando un sabor agridulce, aunque cada uno contará la película en función de cómo le haya ido

02.01.2014 | 00:13
Pablo Alborán, en concierto.

Primer día del año. El tiempo avanza de forma inexorable y los meses se suceden prácticamente en un visto y no visto. La sociedad impone a veces un ritmo de vida frenético que impide reposar los acontecimientos. La Nochevieja, pese a la emoción y los nervios propios es un momento envuelto en un misticismo inigualable, puede servir para echar la vista atrás y repasar lo vivido en el último año. Crear una balanza mental donde se coloca lo bueno y lo malo. 2013 ha dicho adiós.

Ha habido de todo, como en botica. Y cada uno contará la película en función de cómo le haya ido. Se ha ido un año que ha cumplido los pronósticos macroeconómicos y que deja a más familias aún en situación de grave indefensión para las que, con seguridad, habrá sido un año maldito. La mayoría, de hecho, estaba deseando pasar hoja en el calendario esperando a que el 2014 se porte mejor.

En cualquier caso, el año que despedimos también tuvo, seguro, sus pequeñas buenas historias. O grandes, según se mire. Y este períodico ha publicado noticias que merecían ser contadas. Un repaso a la hemeroteca permite descubrir que no todo han sido tragedias, accidentes, macrojuicios, ERES y recortes. Manifestaciones, quejas y protestas. Se ha puesto freno a los desahucios, que algo es algo y los gobernantes y algunos analistas se empeñan en transmitir un mensaje de optimismo, de luz al final del túnel, de cara al 2014 para salir de una crisis que ya dura seis años, aunque las clases trabajadoras y los desempleados aún no lo hayan notado en sus maltrechas economías domésticas.

El paro, al menos, aunque lentamente, va mejorando sus trágicas cifras. Aún no es suficiente. La prima de riesgo se ha relajado, aunque desde Europa demandan más sacrificios. Todavía...

El dinero vuelve a circular, aunque para algunos pase aún de largo. Después de casi un lustro de parálisis, Málaga, con la Costa del Sol como principal reclamo, se pone de nuevo en el punto de mira de los inversores extranjeros, que regresan con más fuerza si cabe, atraídos por las oportunidades y la caída de los precios. Ericcson, Oracle, Fujitsu... Son algunos ejemplos. Han apostado este año claramente por Málaga, inyectando capital millonario y convirtiendo a la capital en centro de operaciones. De hecho, Málaga, a pesar de la crisis y el consiguiente descenso de la actividad y el consumo, ha elevado ligeramente su contribución a la riqueza nacional, superando a Sevilla, según el anuario económico de La Caixa. El sector servicios ha sido clave para ello. Y el turismo ha batido nuevos récords, manteniéndose como locomotora económica de la provincia.

Pese a los recortes en investigación, los científicos malagueños han disfrutado de reconocimientos significativos, como el equipo de Endocrinología del Hospital Clínico, que ha recibido el premio nacional que cada año otorga la Sociedad Española de esta especalidad como el mejor del país; el revolucionario método de terapia icónica que desde hace unos años se emplea para tratar a los pacientes con depresión en el centro San Juan de Dios, y que está siendo exportado a otras provincias; y en Málaga también se va muchos pasos por delante de la realidad, rozando la ciencia ficción, trabajando en la reproducción de órganos humanos con una impresora en 3D para futuros transplantes, un equipo liderado por el profesor José Becerra.

Entre lo malo, también ha habido sitio para cosas buenas que te cambian la vida. Y expresiones de solidaridad que hacen que te reconcilies con la humanidad. Por ejemplo, con la Gran Recogida de alimentos organizada por Bancosol, un año más, el primer fin de semana de diciembre. La organización hizo acopio de toneladas de productos, superando sus mejores previsiones. Málaga se volcó en este llamamiento. Más de 450.000 kilos de comida.

O cómo toda una barriada, la de Nueva Málaga, se ha volcado en favor de Sheila García, para que esta niña pudiera conseguir su andador. Historias diarias de superación, como las brazadas que a diario sigue dando Manuel Caro en la piscina del Club Mediterráneo, pionero de la natación en Málaga. O la penúltima escalada del jesuíta Padre Tejera al Monte San Antón, el día de su 86 cumpleaños.

En 2013 Málaga recuperó el Benítez, el Museo Picasso cumplió su décimo aniversario y el alcalde anunció la creación de una delegación del Pompidou en el Cubo del puerto... Y el Málaga nos hizo soñar a todos alcanzando la gloria de la Champions.

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