07 de diciembre de 2014
07.12.2014
Actualidad

El metro contempla cubrir en 2016 la obra de la Alameda para que pasen los tronos

La previsión de los trabajos incluye terminar los muros-pantalla y la losa de cubierta antes de la Semana Santa de 2016

07.12.2014 | 00:06
La Alameda comenzará a estar en obras tras la Semana Santa de 2015.

La Semana Santa de 2016 no se verá afectada por las obras del metro en la Alameda Principal. Al menos así lo contempla la Consejería de Fomento, que espera el final de los trabajos de construcción de muros-pantalla y losa de cubierta antes del inicio de las procesiones. El plazo es muy justo, ya que todavía no se ha adjudicado la construcción de los 295 metros de túnel entre el cauce del Guadalmedina y la esquina con la calle Torregorda, ocupando el lateral norte de la Alameda.

La amenaza de que las obras del metro afecten al desarrollo de las procesiones se aleja, al menos sobre el papel, ya que si algo ha enseñado esta infraestructura es a tomar las previsiones con precaución. Fuentes de la Agencia de la Obra Pública de Andalucía (AOPA), dependiente de la Consejería de Fomento, explicaron que el proyecto de obra para ese tramo prevé iniciar la construcción de los muros-pantalla en la Alameda después de la Semana Santa de 2015, coordinando estos trabajos con el desvío de canalizaciones y suministros que comenzaría justo tras la adjudicación del contrato y con un plazo de seis meses de plazo.

El objetivo es que la construcción de la estructura básica del túnel dure algo menos de un año, de forma que esté terminada antes de la Semana Santa de 2016, incluida la losa de cubierta. De este modo sería muy sencillo cubrir la zona de obra y adaptarla al paso de los cortejos procesionales y del público. No obstante, este calendario queda a expensas de que se adjudiquen las obras en los próximos días y la empresa elegida inicie su actividad en enero. Además, es necesaria la autorización previa del Ayuntamiento de Málaga para que las máquinas pantalladoras entren en la Alameda en abril o mayo, como muy tarde.

La posibilidad de que estos plazos tan ajustados no se cumplan también ha sido contemplada por la AOPA, que incluyó en el proyecto de este tramo la posibilidad de parar las obras ante la cercanía de las procesiones en 2016. Así, la mayoría de las diez empresas que optan a este contrato contemplan la suspensión de los trabajos en la cercanía de la Semana Santa de 2016 y cubrir la zona con un aglomerado provisional que permita su ocupación temporal. Esta posibilidad está «definida, costeada y contemplada» en la mayoría de las ofertas, lo que asegura su ejecución.

Representantes de la AOPA tienen prevista una reunión con la junta de gobierno de la Agrupación de Cofradías de Málaga, el próximo 11 de diciembre, para explicarle con detalle el proyecto y las posibles afecciones. La idea es que puedan conocer con tiempo suficiente el desarrollo de la obra para ajustar horarios e itinerarios. Hay que recordar que no sólo estará afectado el lateral norte de la Alameda, sino también una parte del Pasillo de Atocha para desviar una gran canalización de agua y el entorno de la plaza de Arriola para acumular material.

La Consejería de Fomento convocó en julio el concurso para ejecutar el tramo de túnel bajo la Alameda Principal, con 295 metros de longitud. El presupuesto previsto es de 44,6 millones y el plazo de ejecución, de 33 meses, aunque ocho de las diez ofertas rebajan el plazo por debajo de los 30 meses. Hay que recordar que la afección en superficie sólo sería parte de 2015 y la primera mitad de 2016, momento en el que se podría reurbanizar el espacio y seguir trabajando bajo tierra.

Este tramo del túnel, que es clave para el funcionamiento del metro, debe estar en servicio antes de final de 2017, por exigencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que es quien aporta el 75% de la financiación. Llegar a la Alameda asegura un incremento de pasajeros hasta más de 19 millones de euros y un mayor atractivo para usar esta infraestructura.

La Agrupación de Cofradías, por su parte, confía en que esta próxima reunión del día 11, la primera después de más de cinco años y varios proyectos modificados, sirva para sacar conclusiones y relajar el estado de preocupación que ahora atenaza a las hermandades. El presidente de la entidad, Eduardo Pastor, confirmó que existe inquietud ya que estas obras podrían afectar de lleno al paso de las procesiones por la Alameda y, por consiguiente también, a la colocación de un importante número de sillas. «Esperaremos a saber qué nos dicen el día 11 de forma oficial», señaló.

Pese a ello, y según dijo, las cofradías no descartan aún el proyecto que desde el pasado mes de mayo estudian de cambiar el recorrido oficial. Pastor aclaró que el conocido como Proyecto Centenario es particular, «un muy buen trabajo» elaborado por Francisco Cobos, Aída Ferreras y Antonio Laporte. «A mí me gusta el planteamiento, me gusta que se pida la venia al principio del recorrido oficial y no al final, y también que se incluya el entorno de la Catedral», señaló Pastor. Sin embargo, aún no hay nada definitivo. La Agrupación, de hecho, ha encargado a Nussli, una empresa suiza con sede en Valencia, con la que tiene contratada la instalación de las tribunas en el recorrido oficial, el estudio para reubicar en este nuevo itinerario planteado en el Proyecto Centenario a los abonados que pueden verse afectados, en última instancia, por las obras del metro en la Alameda.

Pastor reconoce que el Centro admite muy poco margen de maniobra y que las calles planteadas por Cobos, Ferreras y Laporte son las únicas que podrían utilizarse en caso de cambiar el recorrido oficial. La Agrupación confía en tener el informe de Nussli antes de que concluya este año 2014. «Lo veremos antes de Semana Santa pero no podremos tomar ninguna decisión hasta después», admite. El presidente se da de plazo hasta finales de julio para afrontar, en su caso, la reorganización de los espectadores, teniendo en cuenta que en septiembre se inicia el cobro fraccionado y los abonados tendrán que saber de antemano dónde van a ver las procesiones en la Semana Santa de 2016.

En todo caso, Pastor destaca que el objetivo de la Agrupación «no es poner más sillas», aunque el planteamiento lo prevea, sino dar solución a los abonados que, en todo caso, puedan verse perjudicados.

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