22 de febrero de 2017
22.02.2017
Plaza de Olletas

La fragancia no deseada de todos los chaparrones

Vecinos y comerciantes de esta transitada zona de Málaga denuncian que, desde octubre, cada vez que llueve con intensidad se forma un reguero de aguas fecales

22.02.2017 | 05:00
El reguero de aguas residuales llega hasta la misma avenida de Capuchinos.

Piden que se solucione cuanto antes al ser un problema de salud pública.

El único consuelo de este reguero infecto que, tras tomar la acera de la plaza de Olletas y sin muchos meandros toma la calzada de la Alameda de Capuchinos, es que todavía no es la temporada de las moscas ni de los mosquitos.

Pero eso es ahora, porque según los comerciantes más próximos a este reguero de aguas fecales el problema se repite de forma intermitente desde octubre. «Cada vez que llueve mucho pasa. Sería en septiembre u octubre cuando hubo otro porrazo de agua y fue horroroso lo que salía. El chaval con el puesto de castañas que estaba ahí se tuvo que quitar de ahí», cuenta Pepe, comerciante de Cortinahogar, detrás de la fuente de Olletas.

El origen del problema es una alcantarilla situada a la altura del número 7 de la plaza de Olletas con fugas que coinciden con lluvias intensas, así que el último muestrario de sus interioridades lleva en funcionamiento desde la tromba del sábado noche. No es, comenta Pepe, el único registro de la zona con problemas: a pocos metros otra alcantarilla también ha dado días de gloria, aunque ahora no sea el caso.

«La rotura está entre la arqueta y la tubería general que pasa por la calle», cuenta Manuel Olmedo, académico de Ciencias, vecino de la zona y la persona que, en 1973 se encargó de instalar la infraestructuras de todo el entorno. Manuel Olmedo explica que se puso en contacto con Emasa, que le informó que se trata de una avería que compete a la comunidad de propietarios del bloque junto al registro. En todo caso, lo que no se explica es que nadie tome medidas: «Es que estamos contaminando la ciudad, son aguas residuales y no puede continuar esta situación», señala.

A su lado está Javier Martín, de la administración de loterías número 45 Jesús Cautivo, en el número 7 de la plaza de Olletas. Se trata del comercio más afectado por este escape y Javier cuenta que muchos clientes se han quejado por el mal olor. «Es un problema de atoros, está desde octubre y se produce cada vez que llueve torrencialmente. La última vez que pasó, creo antes de octubre, salían fango, porquería y objetos sólidos». Javier tampoco se explica por qué nadie arregla nada. Es un problema de insalubridad que tenemos a la puerta de un negocio y que me está perjudicando, y así se lo he hecho saber al administrador del bloque. Javier explica que el administrador le comentó que el problema era de competencia municipal.

Respuesta de Emasa

Este diario no pudo contactar ayer con el administrador del bloque. Un portavoz municipal, por su parte, declaró que Emasa detectó el problema y que le fue notificado a la comunidad de propietarios del edificio el pasado 19 de diciembre, «porque son ellos los responsables de la reparación».

Para Manuel Olmedo, «no puede ser que se contamine la ciudad con las aguas residuales en una plaza de esta importancia, por la que pasan a diario cientos de personas, muchas de ellas personas mayores y niños».

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