28 de mayo de 2019
28.05.2019
26M

La Diputación tendrá su era Salado

Elías Bendodo ratifica al actual mandatario y sucesor suyo como "el mejor candidato posible" para presidir la institución provincial - Francisco Salado "se pone a disposición del partido", aunque remarca que su prioridad es atar la alcaldía en Rincón de la Victoria

28.05.2019 | 05:00
Una imagen tomada durante un pleno ordinario en la Diputación de Málaga.

Nuevo escenario en la Diputación

  • Facilidades para el PP. Antes del último pleno ordinario de mayo, se produjo una escena que resume a la perfección la buena sintonía que ha reinado entre el PP y Ciudadanos durante toda la legislatura. Francisco Salado y Teresa Pardo comparecieron de forma conjunta para congratularse de los cuatro años en la Diputación, en los que el PP ha gobernado gracias a un acuerdo de legislatura que se firmó en 2015. Hay una voluntad clara para repetir la fórmula.
  • Fracasa para el PSOE. Era el segundo gran objetivo que se había marcado el PSOE al inicio de la campaña. Además de revalidar las alcaldías conquistadas en 2015, los socialistas querían recuperar la Diputación. Los pronósticos que se manejaban eran halagüeños, pero la realidad se ha mostrado tozuda para los intereses del partido. Resultados demasiado flojos en los grandes municipios de la Costa y 12 diputados que son insuficientes para aspirar a gobernar.
  • Adiós a Málaga Ahora. Málaga Ahora no tendrá representación en la Diputación. Probablemente, no se notará la diferencia más allá de una mera ausencia física. Pero la historia de Málaga Ahora en la Diputación finaliza tras cuatro años. Entró en 2015 gracias a la ola de euforia generada en torno a Podemos. El último servicio prestado a los malagueños fue su contribución a dividir y fragmentar la izquierda, en favor del beneficio del PP.

El PP, confiando en reeditar el acuerdo que mantiene ahora con Ciudadanos

­Era otra de las grandes dudas aparejadas a la cita electoral. Saber de qué lado se iba a inclinar la Diputación. Después de una noche de calculadora en mano, el PP de Málaga confirmó ayer que seguirá gobernando la calle Pacífico, después de que tomara la institución por primera vez en 2011. Ni 24 horas después del escrutinio, también se fue perfilando la persona elegida para presidir la Diputación. Con altísimas probabilidades, volverá a ser Francisco Salado. El también alcalde del Rincón de la Victoria, que tomó el relevo de Elías Bendodo cuando éste se fue con Juanma Moreno, comenzará a escribir así su propio legado político, abriendo la nueva legislatura desde el principal puesto de mando. No hay aún una ratificación oficial, pero indicadores suficientes para dar por hecho que Salado será el elegido. El propio Bendodo, al ser preguntado por esa posibilidad, dejó claro que es «el mejor candidato posible». Ambos coincidieron en la sede del PP en Málaga, donde se analizaron a fondo los resultados del 26M. Salado, por su parte, se limitó a decir que «se pone a la disposición de su partido». Lo que equivale, de facto, a un sí. Insistió, a pesar de ello, en que su prioridad pasa ahora por atar la alcaldía del Rincón de la Victoria. Su candidatura fue la más votada, pero el PP está necesitado de pactos para alcanzar la mayoría absoluta en el municipio.

Según marcan los plazos, la Diputación se constituirá una semana después de que lo hagan los ayuntamientos de la provincia. Si al PP le salen las cuentas, que deberían hacerlo sin grandes problemas, antes de que acabe el mes de junio, Salado gobernará tanto en el Rincón de la Victoria como en la Diputación. Los buenos resultados electorales del PP en la provincia han hecho que la Diputación vuelva a caer en sus manos. Tras un gobierno con mayoría absoluta en 2011, los populares alcanzaron un acuerdo con Ciudadanos en 2015. Una fórmula que se disponen a revalidar ahora, una vez que se ha constatado la ausencia de mayorías absolutas en la Diputación. Y eso que el PP la ha vuelto a bordear. Habrían faltado unos mil votos, según explicó el propio Bendodo. El consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía se mostró muy optimista respecto a las posibilidades de calcar la fórmula empleada en 2015. Y es que la aritmética no ha variado para el PP y sus 15 diputados obtenidos. Sumando los dos de Ciudadanos, alcanzarían la mayoría absoluta, marcada en 16 diputados. El PSOE sube un diputado y se va a hasta los 12 y Adelante Málaga revalida los dos que ya tenía IU en la Diputación. Una suma insuficiente para alcanzar un gobierno de izquierdas.

El escenario que ha dejado el 26M en la Diputación hay que sumarlo, sin duda, a las grandes frustraciones del PSOE en estas municipales. Recuperar la institución que se perdió en 2011, que cuenta con un presupuesto de 300 millones de euros, fue marcado por el partido como objetivo máximo. Una tacha, también, para José Luis Ruiz Espejo, el secretario general del PSOE en Málaga.

Después de finalizar esta legislatura al ritmo de la música que había dejado Bendodo, Salado partiría con la oportunidad de crear su propia letra. Aunque en el PP ya hablan sin tapujos de la Diputación como un modelo de éxito que «se estudia en las escuelas empresariales». No cabe esperar, entonces, grandes revoluciones. La consolidación del Caminito del Rey y de la marca de Sabor a Málaga seguirán formando parte de los objetivos, a los que habría que sumar nuevos proyectos, además de mantener las inversiones para los municipios de menor población de la provincia.

Todo eso, sin dejar de lado la perspectiva política. Las diputaciones, además de prestar servios a los municipios, son grandes núcleos de poder. Un auténtico báculo para quien sustenta la presidencia, ya que abre las puertas a las alcaldías de todos los municipios y permite una interlocución directa con todos sus regidores. Además de ofrecer una serie de relación de puestos de trabajo que dependen directamente de la designación que haga en exclusiva el propio presidente. En este caso, salvo giro inesperado de los acontecimientos, volverá a ser Francisco Salado.

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