04 de octubre de 2019
04.10.2019
La Opinión de Málaga
Crónicas de la ciudad

Un bosque australiano en mitad de Santa Julia

Para paliar el derroche de cemento en la zona de la Cruz del Humilladero, hace unos 20 o 25 años que a Santa Julia llegaron unos árboles exóticos y llamativos que han cambiado la imagen de este veterano barrio

04.10.2019 | 05:00
Los árboles de la foto, con aspecto de hortalizas gigantes, escoltan al paseante que se adentre por la calle Serrana y en realidad, por la mayoría de calles del barrio de Santa Julia, en la Cruz del Humilladero.

Como el título de un cuento de Conrad, la barriada de Santa Julia, obra del conocido arquitecto Enrique Atencia, fue 'una avanzada del progreso', un paso adelante en la urbanización de Málaga más allá de límites históricos como el que marcaba la Cruz del Humilladero, pues tras ella sólo había huertas y algunas instalaciones aisladas como la antigua prisión provincial.

De finales de los 50 del siglo pasado es este precioso barrio entre el Camino de San Rafael y el de Cártama, luego avenida de José Ortega y Gasset. Por cierto que en el PGOU aparece acertadamente catalogado y protegido como colonia tradicional.

Los vecinos más veteranos recuerdan todavía la vecindad de las huertas y hasta una alberca en la que se colaban los más pequeños para refrescarse. En las décadas siguientes, todos los saben, vino un aprovechamiento del espacio que dejó en el mundo de las ideas la necesaria ración de equipamientos sociales, deportivos y sobre todo, de zonas verdes que necesitaba esta avanzada en el progreso, lo que no dejó de ser un retroceso.

Por eso mismo, los ayuntamientos posteriores han tenido que hacer encaje de bolillos para, en una zona tan masificada como la Cruz del Humilladero, con tantísimos bloques, ir metiendo todos esos equipamientos y jardines que se les debían a los vecinos.

Pese a estos esfuerzos, y aunque la UE recomienda que haya una ratio de 15 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, en este rincón de Málaga no llegan ni a 2,5.

Eso sí, en Santa Julia se hace lo que se puede, por eso hace unos 20 o 25 años, calcula el responsable de Parques y Jardines, Javier Gutiérrez del Álamo, el Consistorio plantó unos árboles en buena parte de sus calles, que han transformado y embellecido el barrio, gracias a su peculiaridad.

Se trata de unos brachychiton, pero no del tipo de los que se pueden encontrar en la calle Córdoba, sino unos que parecen un cruce con alguna chorisia –como el famoso árbol barrilito que mira al puerto– por su abultado tronco. De hecho, este tipo de árboles, de nombre científico Brachychiton rupestris se conoce como el árbol botella de Queensland, que es un estado australiano donde la ciudad más conocida es Brisbane.

Así que fíjense en el hermoso viaje botánico –de la tierra de los canguros a Santa Julia–, para regalar al barrio una apariencia de exótica arboleda del Cretácico, en la que en cualquier momento puede aparecer un velociraptor con más mala leche que un tártaro.

Nada de esto ocurre en este barrio que en cierta manera está emparentado con el de La Paz, pues mientras el primero dedica sus calles a grandes compositores, este de la Cruz del Humilladero lo hace a varios palos del flamenco (Alegrías, Peteneras, Serrana, Seguirillas, Polo, Caña, Liviana...).

A falta de grandes zonas verdes, Santa Julia se ha dotado de unos árboles preciosos y exóticos que, cuando menos, llaman mucho la atención en un distrito con tanto derroche de cemento.

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