27 de noviembre de 2019
27.11.2019

Investigadores avanzan en el diagnóstico de la dislexia en niños que aún no saben leer

Utilizan técnicas de inteligencia artificial para medir la actividad cerebral y obtener datos del origen biológico de este trastorno Proponen usar métodos individualizados de intervención

27.11.2019 | 05:00
En la imagen, los investigadores Andrés Ortiz, Miguel López, Jorge Munilla y Almudena Giménez.

Un grupo de profesores de la Escuela de Telecomunicaciones y la Facultad de Psicología junto con logopedas de la Universidad de Málaga ha dado un importante paso en la investigación de la dislexia a través de la inteligencia artificial y los estímulos auditivos para hacer un diagnóstico precoz en niños que aún no han desarrollado sus capacidades de lectura. El objetivo es pasar de los 7 a los 4 años. Con este estudio, además, se pretende avanzar en el conocimiento del origen biológico de este transtorno, muy desconocido hasta ahora pese a que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a un 10 por ciento de la población española.

Se trata de un estudio desarrollado junto al grupo Leeduca, de la Facultad de Psicología y Logopedia y el Laboratorio en Neurociencia Computacional y Educación (CINEMA), en el que el grupo BioSiP –de procesamiento de señales biomédicas, sistemas inteligentes y seguridad en las comunicaciones– ha diseñado la plataforma web que permite la automatización de esta primera etapa de realización de tests conductuales y procesamiento de datos.

La investigación consta de dos fases. En el proyecto anterior se realizaron test a niños de entre 4 y 7 años. Estas pruebas se ejecutaron a través de la plataforma desarrollada junto a Leeduca. Con estos resultados se logró identificar a aquellos usuarios con riesgo de sufrir dicho trastorno, pero no se puede confirmar que sean disléxicos hasta los 8 años.

«Se medían diferentes variables, como el tiempo de respuesta de cada niño pero no permitía un diagnóstico objetivo, ya la que prueba estaba condicionada por la actitud del pequeño ese día», especifica Andrés Ortiz, investigador principal de este estudio.

En esta segunda parte, se va más allá y se llama a los niños identificados anteriormente para que vayan al laboratorio y así hacerles una prueba mediante electrodos para recoger su actividad cerebral. «Esto nos abre un abanico de posibilidades más amplio porque así podemos diagnosticar de manera objetiva, obtener datos del origen biológico de la dislexia, algo sobre lo que hay bastante controversia», especifica Ortiz.

El objetivo de estos profesores es diagnosticar la dislexia en niños que no hayan desarrollado todavía las habilidades para la lectura. Para ellos, la posible solución pasa por utilizar métodos individualizados de intervención, que permitan enseñar a leer de forma especializada.

La inteligencia artificial juega un doble papel en esta investigación por varios motivos. El primero es que permite el procesamiento de datos de naturaleza distinta. Por un lado, los datos obtenidos de la evaluación de los test de la aplicación web y por otro, los recogidos de la actividad cerebral mediantes sensores que emiten señales. Tras el análisis de dichos datos esto permite crear unas tareas específicas que facilitan enseñar a leer de manera personalizada.

Para realizar dicho diagnóstico estos departamentos deben colaborar de forma conjunta. Por un lado, el grupo BioSip, integrado por profesores de Telecomunicaciones, se encarga del procesamiento de los datos de la actividad cerebral y del desarrollo de técnicas específicas de estadística, además de la inteligencia artificial y el Big-Data.

Por otro, el grupo Leeduca, integrado por psicólogos y logopedas, expertos en dislexia, se encarga de diseñar las pruebas de la aplicación web y acuden a los colegios como coordinadores. Las pruebas que diseñan están adaptadas a cada edad, suelen ser juegos de palabras, de colores u de objetos. Leeduca está presente en Málaga, Cádiz, Valencia y se está realizando una prueba piloto en Argentina. Desde que se empezó el estudio han actuado en más de 3.000 niños.

La idea del proyecto surgió en 2013 cuando un compañero psicólogo de Andrés Ortiz le ofreció colaborar juntos en un trabajo. A partir de ahí se presentaron a un concurso de ideas de Telefónica y consiguieron el primer premio. Para el futuro próximo, tienen solicitado un proyecto a la Junta que se centra el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas y del autismo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook