Antequera y la Serranía de Ronda son las dos comarcas malagueñas que más sufrirán el impacto del cambio climático en 2040 si no se hace nada para remediarlo. Es la primera conclusión que subyace de un estudio impulsado por la Diputación de Málaga para detectar las principales vulnerabilidades de la provincia ante la crisis climática.

Estas dos comarcas correrán el riesgo de sufrir una tropicalización severa, caracterizada por un clima más cálido y seco, con temperaturas más altas, ausencia de humedad y concentración de precipitaciones en fenómenos torrenciales

"Algunos hábitats específicos y microclimas asociados a lugares elevados, como la Sierra de las Nieves, se retraerían a mayor altura, por lo que sería necesario ascender más para poder encontrar zonas con un clima y una biodiversidad como los que podemos observar actualmente", apunta el estudio.

El mejor de los escenarios, dentro de la gravedad que proyectan los desequilibrios climáticos, se dará en la zona oriental de la provincia, también en el área este de la comarca de Antequera y en el entorno de Casares en el litoral occidental de Málaga, donde los efectos se manifestarán de forma más moderada.

Este estudio, que continúa en desarrollo actualmente, proyecta dos situaciones futuras diferenciadas, aquella que se daría si se diseña un plan concreto para la mitigación y adaptación al cambio climático y, por el contrario, el panorama resultante en los próximos 19 años sin actuaciones ni una estrategia ante este fenómeno.

Temperaturas

El informe advierte de que, aún estableciendo una línea de acción, las temperaturas seguirán subiendo de aquí a 2040. De manera que, según señaló el presidente de la Diputación, Francisco Salado, “si somos proactivos”, las temperaturas subirán hasta 1,3 grados en Antequera y Ronda. 

En el otro extremo, de no hacer nada, estas dos comarcas elevarían los termómetros hasta 1,5 grados. En cuanto a la provincia en general, ese aumento sería de 1,2 grados.

Hay que tener en cuenta que los Acuerdos de París -adoptados en 2015 en la Conferencia de París, COP21-, la primera resolución universal y jurídicamente vinculante sobre el cambio climático y que establece un marco común de actuación, fija el objetivo de evitar un calentamiento global por encima de los dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales, previo al siglo XVIII, e intentar que ese aumento se moderase hasta 1,5 grados. 

Por tanto, ese aumento de temperatura proyectado en Málaga seguiría entrando dentro del marco fijado por los Acuerdos de París aunque no por ello dejaría de provocar inestabilidades en el clima mediterráneo típico de la provincia, así como en el litoral malagueño.

Por otro lado, las precipitaciones, pese a que no variarían demasiado en el cómputo anual, tenderían a concentrarse en menos días al año, es decir, se volverían aún más torrenciales. Esto se traduce en un mayor riesgo de inundaciones, más erosión del suelo y más dificultad para almacenar el agua.

 La peor de las hipótesis estima que las precipitaciones podrían reducirse hasta en 34 milímetros en la zona occidental, precisamente la que a día de hoy recoge más precipitaciones.

La finalización de este estudio que impulsa la Diputación de Málaga está prevista para 2022, cuando se hará público y se expondrá el resto de conclusiones.

"Es, sin duda, un escenario preocupante ante el que sólo cabe actuar reduciendo emisiones y llevando a cabo medidas favorables para el medio ambiente", ha manifestado Salado, que ha aprovechado para recordar el estancamiento del proyecto del tren litoral, como una de las mejores acciones a corto lazo para reducir las emisiones y apostar por la movilidad sostenible. "El Gobierno debe comprometerse con este proyecto, que quitaría decenas de miles de coches de la carretera a la vez que se potencia el transporte sostenible".

“Málaga + viva”

El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha anunciado también la creación de la plataforma “Málaga + viva” para la lucha contra el cambio climático.

Esta web, que ya está operativa, pretende ser un “punto de encuentro” entre entidades y ciudadanos que quieran promover proyectos para luchar contra el cambio climático en la provincia.

Esta iniciativa está enmarcada dentro del programa Málaga Viva, activo desde 2016, que tiene como objetivos “promover la lucha por el Medio Ambiente, involucrar a los municipios en la responsabilidad local y en la sostenibilidad, e impulsar acciones de educación, sensibilización y concienciación ambiental para la ciudadanía”.

"Es la única forma, entre todos, de frenar en parte los cambios climáticos a los que nos enfrentamos, cuyas consecuencias económicas y sociales podrían cambiar nuestra forma de vida para siempre", ha concluido Salado.