Cruz de Humilladero

Un comedor con menú y una salida vital

La ONG ASAEC ha puesto en marcha, con la ayuda de la Junta, un comedor social en Carranque para atender a usuarios que pasan por un bache y además se les ofrece acompañamiento

Antonio Paneque, junto a la cocinera Rocío y los voluntarios Rafael y Miguel.

Antonio Paneque, junto a la cocinera Rocío y los voluntarios Rafael y Miguel. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Confiesa Antonio Paneque, el responsable de la Asociación Solidaridad Asistencial en Compañía (ASAEC), que era «reticente»a un comedor social, hasta que su colectivo detectó una necesidad: «Vimos que había personas que acudían al economato y se llevaban sólo latas de comida ya elaborada porque, explicaban, pagaban por una habitación sin derecho a cocina o no tenían para una bombona de butano»

Tras localizar esa necesidad y gracias a una subvención de 56.000 euros de la Consejería de Inclusión Social de la Junta de Andalucía para este año, ASAEC abrió el comedor social el pasado agosto en su sede de Carranque (calle Virgen de la Servita, 36).

En la actualidad, explica, de lunes a viernes atienden a 56 personas supervisadas por los servicios sociales «y además son rotativas, porque algunas empezaron en agosto pero a otras no les hace ya falta y entran en su lugar otras». 

Un grupo de usuarios del comedor, algunos de ellos voluntarios de ASAEC.

Un grupo de usuarios del comedor, algunos de ellos voluntarios de ASAEC. / A.V.

Eso sí, la mayoría opta por no almorzar en el comedor de la sede y acude con fiambreras para hacerlo en casa. «Y les facilitamos la comida del mediodía y también la de la noche», apunta. 

Uno de los usuarios, que prefiere no dar su nombre, es un malagueño septuagenario que con dos cifras resume su situación: «Me han quedado de autónomo 743 euros y pago de piso 650». En su opinión, la comida es muy buena, «no es de rancho para 200 personas» y pone el ejemplo del día anterior: «Ayer comí coles, jibia en salsa, una ensalada mixta y un yogur». 

El acompañamiento

Como explica Antonio Paneque, la propia asociación ha diseñado 15 menús, lo más equilibrados posibles. Pero como resalta, la subvención de la Junta de Andalucía no es sólo para pagar la comida y a quien la cocina, «también para la labor de acompañamiento, que es fundamental», pues el perfil mayoritario es el de personas que nunca han pasado por los servicios sociales, «sino que la vida les ha pegado un golpe y se han quedado un poquito fuera y lo que les hace falta es sentirse acompañados y apoyados. Es que cerca del 82% de las personas que atendemos aquí tiene trabajo, pero si tienes un sueldo de mil euros y pagas alquiler, no llegas a final de mes», subraya. 

Ese acompañamiento de ASAEC, realizado por trabajadores sociales, ha hecho posible por ejemplo que Vanessa, otra usuaria, haya podido solicitar el Ingreso Mínimo Vital. 

Ensaladas listas en las fiambreras.

Ensaladas listas en las fiambreras. / A.V.

Como ella misma explica, tiene 44 años, un hijo de 16 y el no tener qué comer para ella y su niño le había hecho perder 15 kilos. «Imagínate cómo estaba. Aquí me dijeron que me podían ayudar, empecé con la alimentación, me recuperé y vi un poquito la luz», confiesa. Además, gracias a la ONG, ha hecho un currículum «y a ver si me puedo buscar algo». 

«A diario vienen voluntarios»

A su lado está Miguel, un malagueño que trabajó de camarero y terminó en la calle pero que ahora mismo está alojado en un piso de acogida de ASAEC y además ha conseguido «una paga». 

Tanto Miguel como Vanessa, además de usuarios del comedor se han convertido en voluntarios de la ONG, un camino que siguen muchos de ellos. «A diario vienen voluntarios nuevos», apunta Antonio Paneque, que precisa que ya rondan los 120. 

En pleno trabajo.

En pleno trabajo. / A.V.

Otra de las personas que utiliza el comedor de Carranque es Luis Zaragoza, un albañil malagueño de 60 años y en paro, que aguarda para recoger la comida para él y su hermana. Luis cuenta que viene de que le curen una fístula y que tiene muchas ganas de volver a trabajar, «aunque sea de guarda», apunta. 

En el día en que La Opinión visita el comedor, Rocío, la cocinera contratada, ayudada por varios voluntarios prepara ensalada de pasta, una crema de calabacín y pollo en salsa. «Me chupo los dedos», dice Vanessa. 

Las compras, en el barrio

Antonio Paneque por su parte explica que es la asociación la que compra la comida en los negocios de la zona: «Por ejemplo en el Mercado de Carranque tenemos a Sergio, el frutero y en congelados a Javi, que tiene una tienda por aquí y los táper se los compramos a Pepe, de una tienda de ‘todo a cien’, para que todo repercuta en el barrio». 

El responsable de ASAEC está más que convencido de esta iniciativa, por eso ya anuncia que aunque en diciembre acabe la subvención de la Junta, de una u otra manera quiere continuar con el comedor social. 

Junta de Andalucía

a delegada de Inclusión Social, Ruth Sarabia, en una reciente visita al comedor social.

La delegada de Inclusión Social, Ruth Sarabia, en una reciente visita al comedor social. / A.V.

Por su parte la delegada de Inclusión Social de la Junta, Ruth Sarabia, subrayó el viernes a este diario la labor «estupenda y maravillosa de ASAEC y han alcanzado el objetivo casi en el segundo mes de trabajo».

La delegada remarcó además que es la primera vez que la Delegación de Málaga trabaja en la Cruz de Humilladero, «una zona donde realmente hacía falta y con ello llegamos a la población más vulnerable». Ruth Sarabia informó además de que la delegación invierte 740.000 euros en estos programas, «90.000 más que el año pasado y llegamos a 8 municipios distintos».