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Paloma Benavides Hens

De trabajar en un banco a la escritura: la autora que encontró en el realismo mágico su refugio creativo

Esta granadina residente en Málaga dejó de trabajar en banca para irrumpir en el panorama literario con Dime a qué huele el mar , una bilogía que se completa con Las habitantes de la orilla

Paloma Benavides Hens. Escritora

Paloma Benavides Hens. Escritora / La Opinión

Julián Nieto

Julián Nieto

¿Cuándo y cómo comenzó su relación con la escritura? ¿Recuerda el momento en que decidió ser escritora de una manera más profesional?

Creo que se dio el caldo de cultivo adecuado. Por un lado, un trabajo en banca donde sentía que no podía desarrollar mi creatividad, junto a una enfermedad, la esclerosis múltiple, que agotaba mis fuerzas y me dificultaba el hecho de salir cada día de casa a cumplir con mi jornada. Supe que necesitaba encontrar un camino alternativo, algo que pudiera hacer desde mi propia casa, a mi ritmo, y que además fuera creativo. Aunque al principio ni siquiera contemplé la escritura como esa alternativa. Fue a raiz de un sueño, pues tengo la suerte —o la desgracia, porque puede resultar agotador—, de habitar profundamente mis sueños como historias paralelas a mi propia vida, que me hice la pregunta que lo inició todo: «¿Y si escribo esta historia?». Aunque lo cierto es que acabé escribiendo otra, aquel sueño me empujó a tomar el primer curso de escritura y lanzarme al teclado.

Tras ese primer impulso, fue fundamental el apoyo de mi marido, Andrés. Él me animó desde el principio a dedicarme a ello de forma profesional, sobre todo en los momentos en los que perdí la confianza.

¿Cómo definiría su forma, su estilo, de hacer literatura?

Los lectores suelen coincidir en que tengo un estilo descriptivo e incluso cinematográfico, que los sumerge en el entorno como si lo estuvieran viendo realmente. Creo que la responsable de esto es mi afición por el cine desde niña. Mi imaginación es muy visual y escribo así: como si tuviera la escena delante de mí mientras tecleo, lo que me ayuda mucho a cuidar la atmósfera y los detalles.

Recuerdo que mis padres, cuando querían salir una noche solos sin recibir llamadas mías cada veinte minutos, me alquilaban varias películas en el videoclub. Aparte de conseguir cenar tranquilos, sembraron en mí el amor por las historias.

Hábleme de sus obras la primera Dime a qué huele el mar y su continuación, la más reciente Las habitantes de la orilla.

Empecé esta historia con la idea de hablar de las brujas en España, lo que me llevó hasta las meigas de Galicia. Sin embargo, al final estas pasaron a ser personajes secundarios y el mar se llevó todo el protagonismo. El mar gallego es muy distinto al que tenemos en el sur: es más oscuro y hostil, lo que despierta la imaginación y ese temor de no saber qué hay debajo. Es como cuando te bañas en alta mar y sientes un cosquilleo en el estómago, una mezcla de miedo y curiosidad; ese es el origen de Dime a qué huele el mar: dar respuesta a esa incertidumbre.

Además, soy una enamorada de las leyendas y el folclore de nuestro país, y Galicia es inmensamente rica en ellos. Me he tomado la libertad de ficcionar esas leyendas, adaptarlas y enriquecerlas con las de otras comunidades vecinas. Con esta primera novela y su continuación, Las habitantes de la orilla, he buscado sumergir al lector en un viaje mágico y, en ocasiones, oscuro, pero que siempre guarda un mensaje de esperanza y un guiño constante a la tradición gallega. Espero haberlo logrado.

¿Qué espera que el lector sienta o se lleve tras leerlos?

Lo mismo que yo espero encontrar como lectora: algo que trascienda el mero entretenimiento. Mi deseo es que los lectores viajen por las páginas como si fueran un personaje más, recorriendo todo el abanico de emociones posibles —desde la risa y el amor hasta el llanto o el enfado— para terminar siempre con ese buen sabor de boca que deja una última página.

La escritora en Combarro

La escritora en Combarro / La Opinión

También aspiro a que encuentren, entre líneas, respuestas a preguntas que puedan estar atosigándoles, tal como me sucede a mí con algunas lecturas. Y, en último término, como la mayor de mis ambiciones, espero que vuelvan a mirar a su alrededor como lo hacen los niños: con los ojos de quien cree que todo es posible. Me gustaría que buscaran la magia en lo que les rodea, porque solo así mantendremos siempre viva la ilusión y no envejeceremos nunca

¿Qué temas o preguntas reaparecen con más fuerza en su escritura?

Creo que si algo tienen en común mis historias, tanto las que he terminado como las que aún están merodeando por mi mente esperando su momento, es el realismo mágico. Encuentro mucha satisfacción en descubrir el lado fantástico en lo más cotidiano.

En cuanto a los temas o preguntas concretas, dependen del momento vital que rodee a cada historia. Con Dime a qué huele el mar necesitaba abordar el perdón para reconciliarme con personas de mi entorno a las que no logré entender hasta que las ficcioné. Ahora, con la novela que estoy escribiendo, necesito dar sentido al giro profesional que he dado al dedicarme a la escritura al cien por cien; reflexiono sobre el peso que tiene perseguir un sueño y qué estamos dispuestos a sacrificar para conseguirlo.

De cara al futuro, la muerte es uno de mis grandes temas pendientes, y espero poder reconciliarme con ella através de la escritura.

Combarro, ¿es su particular Ítaca?

Es, más bien, un punto de partida al que llegué por casualidad, si es que existe tal cosa. Como comentaba, comencé a documentarme sobre Galicia buscando hablar de las brujas en España; fue entonces cuando descubrí que Combarro tenía todos los ingredientes para convertirse en el escenario perfecto: un pueblo que parecía sacado de un cuento, flanqueado por hórreos junto a la ría, y el faro de la solitaria isla de Tambo, que parecía estar pidiendo a gritos una historia.

Sin embargo, no visité Combarro por primera vez hasta que terminé el primer borrador del libro. Tras aquel viaje tuve que hacer alguna que otra corrección, pero el lugar era asombrosamente parecido a lo que yo había imaginado, como si ya hubiera estado allí antes. Aunque reconozco que la visita fue, en cierto modo, agridulce: no podía evitar buscar entre sus calles a los personajes que yo misma había inventado

¿Qué escritoras o escritores han marcado su forma de escribir o de leer el mundo? ¿Qué lecturas recientes le han resultado especialmente inspiradoras?

De niña, me enamoré de la lectura con Laura Gallego y sus Crónicas de la Torre, por recomendación de mi profesora de Lengua y Literatura. Ya de adulta, encontré una belleza más oscura y cargada de misticismo de la mano de Carlos Ruiz Zafón. Él se ha convertido para mí en una especie de mentor al que acudo, a través de sus páginas, cuando me siento perdida y necesito reanimar mi amor por la escritura que, como cualquier otra relación, tiene sus altibajos.

En cuanto a mis lecturas recientes, justo esta semana he terminado La biblioteca de la medianoche, de Matt Haig. Me ha aportado mucha claridad y paz sobre una pregunta que supongo que todos compartimos en algún momento: "¿Habría hecho algo de forma diferente si hubiera tenido la oportunidad?".

La escritora granadina afincada en Málaga ha escrito la bilogía titulada 'Dime a qué huele el mar'

La escritora granadina afincada en Málaga ha escrito la bilogía titulada 'Dime a qué huele el mar' / La Opinión

Por último, otra de mis grandes fuentes de inspiración es la música. Concretamente, la canción La espina de la flor en tu costado, de Xoel López, que he tomado prestada como banda sonora de esta historia; tambiénHoxe, mañá e sempre, de Valeria Castro y Tanxugueiras, que me conecta directamente con esa raíz gallega que intento plasmar.

¿Qué rutina, qué método tiene para escribir?

Durante los primeros momentos en los que germina la historia, vivo en una obsesión absoluta: le doy vueltas en la cabeza sin descanso y lo apunto todo en un cuaderno. No suelo trabajar demasiado la estructura previa antes de pasar al teclado, ya que me considero una escritora “brújula”, ytener un esquema demasiado rígido me bloquea. Voy conociendo la trama mientras escribo, como si fuera una lectora más. Aunque esto me obliga a retroceder a menudo para reajustar piezas y quizá no sea el método más eficiente, es el que me permite mantener la ilusión y la capacidad de sorprenderme hasta el último momento.

Por otro lado, mi gran batalla diaria es contra la dispersión. Se me ocurren tantas ideas tentadoras que es un reto apartarlas para poner el foco en la que tengo entre manos. Si no lo hiciera, mi escritorio sería un cementerio de historias sinterminar.

Y, cuando el bloqueo aparece, acudo a lo esencial, al origen de este oficio: el papel y la pluma. El movimiento de la mano sobre el papel, más pausado que el tecleo del ordenador, me ayuda a calmar la mente y a que las palabras fluyan con más ligereza.

Por último, en cuanto al lugar, para mí es fundamental tener mi despacho, o mi habitación propia, como decía Virginia Woolf. Ese lugar tranquilo donde crear sin interrupciones.

Dime a qué huele el mar y Las habitantes de la orilla son los dos primeros pasos de un camino que ¿hacia dónde va?

En primer lugar, este camino va hacia mí misma. Escribir me permite sentir que estoy haciendo algo en lo que soy yo al cien por cien; me ayuda a realizarme personal y profesionalmente, a conocerme y a entender lo que me rodea. De manera más práctica, mi meta es poder dedicarme a lo que me apasiona, llevar el estilo de vida que deseo y, con suerte y mucho esfuerzo, lograr vivir de ello.

Paloma Benavides Hens

Paloma Benavides Hens / La Opinión

En cuanto al simbolismo del camino, recuerdo con especial cariño un viaje a Galicia para hacer el Camino de Santiago. Al visitar la catedral y cumplir con el rito de tocar la espalda del Apóstol, le pedí encontrar mi propio camino. Me parece algo mágico y hermoso que, sin haberlo premeditado, mi camino en la literatura haya comenzado precisamente allí, en tierras gallegas

¿Dónde se pueden encontrar tus libros?

En este momento, como he iniciado mi andadura en el mundo de la literatura a través de la autopublicación, mis libros pueden encontrarse principalmente en Amazon y en algunas librerías pequeñas que me han abierto generosamente sus puertas.

Espero que, en un futuro cercano y con el apoyo de una editorial, mi obra pueda llegar a más espacios físicos. Para mí no hay nada comparable a ese primer contacto en el que coges un libro de un estante, acaricias sus páginas y decides que quieres que te acompañe a casa.

¿Cómo concibe hoy el papel de la literatura en un mundo donde impera la inmediatez, lo digital y lo poco reflexivo?

Pienso que el mundo digital y su inmediatez puede servir de puente para a unir a los lectores e incluso crear comunidad alrededor de los libros. En ese sentido, las redes han tenido un papel importante también para dar a conocer nuevas voces e historias.

En cuanto a si ese contenido más rápido le está quitando espacio a la literatura, creo que ambos tienen cabida en la vida, igual que a veces a mí me apetece picar algo rápido y otras deleitarme con un buen cocido a fuego lento, por ejemplo. Lo importante, como todo en la vida, es el equilibrio; tomar aquello que necesitamos en cada momento y en la proporción adecuada para nuestro bienestar. De todas maneras, estoy convencida de que la literatura siempre seráese refugio de calma y quietud cuando el mundo se vuelva demasiado rápido y ruidoso.

¿En qué proyectos está trabajando actualmente? ¿Hay algún género o formato que le interese explorar en el futuro?

Actualmente estoy trabajando en mi próxima novela, una historia independiente de la bilogía de Dime a qué huele el mar. En esta ocasión, inspirándome en mi situación actual, trato de mostrar el camino hacia la conquista de los sueños, concretamente en el mundo de la escritura, con sus luces y sus sombras, pero siempre con un mensaje de esperanza.

En cuanto al formato, me encantaría integrarlo con otra de mis grandes pasiones: la ilustración. Mi idea es incluir mis propios dibujos en mi próximo libro. También siento curiosidad por formatos más breves, como el cuento, y quizá en un futuro me plantee hacer una recopilación.

Lo que sí tengo claro es que mantendré ese toque de realismo mágico. No concibo la vida sin la magia; es lo que me hace acostarme cada noche con esperanza o con "fe", como decía mi abuela.

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