07 de julio de 2014
07.07.2014
La tercera vía

Auctoritas versus recaudación

07.07.2014 | 05:00

El Ayuntamiento ha vuelto a pifiarla. Otra vez. Y no es la primera. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Nº 5 de la capital vino a desautorizarle la semana pasada, como no podía ser menos, tumbándole en sentencia, el sistema de valoración puesto en marcha por la Policía Local de Málaga el pasado mes de febrero, que medía el rendimiento profesional de los agentes locales, en función (entre otros) de criterios como el número de multas impuestas, atestados instruidos, número de intervención en accidentes, felicitaciones por escrito de los vecinos, quejas de éstos y hasta los comentarios de aquéllos que pudieren causar malestar entre sus compañeros.

La toma en consideración de estos parámetros se traduciría en una más o menos beneficiosa asignación de turnos de vacaciones, condiciones de promoción interna, posibilidad de realización de cursos, etc.

Conocer que la resolución judicial acogía parcialmente el recurso interpuesto entonces por el Sindicato Independiente de Policía de Andalucía (SIP-An), me produjo gran satisfacción en tanto que, desde que se anunció el contenido de la norma en los medios de comunicación, me eché las manos a la cabeza por entender que; aparte de perseguir un clarísimo ánimo recaudatorio por parte del Ayuntamiento, que a través de las sanciones, con cuyo mayor número, a partir de entonces «se premiaría» a los agentes «de boli fácil»; era difícilmente encajable con el principio de mérito y capacidad que establece para los funcionarios el art. 103 de nuestra Constitución.

Respeto el fallo judicial (aún recurrible) al indicar que dicho sistema «se elaboró sin consenso», y que «podría colisionar con el Acuerdo de Funcionarios del Ayuntamiento al pretender modificarse el reparto de vacaciones y turnos de trabajo».

Respeto que igualmente declare «no conforme a Derecho, nulo y sin efecto» que se tenga en cuenta como mérito para la provisión de puestos de trabajo en las diferentes jefaturas de Policía de barrio y otras unidades del Cuerpo para la agregación temporal a un puesto de trabajo.

Y respeto, pero no comparto, y es lo que me produce estupor, que no ponga objeción a que el citado «carné por puntos» (como lo llegó a denominar el concejal de Seguridad Ciudadana, Julio Andrade) se use para establecer prioridades en la asignación de los turnos de trabajo, para el reparto de días libres y las vacaciones.

La imposición de multas, por tanto (cuantas más mejor, pues ello conllevaría beneficios laborales directos para el Agente que las imponga) podrían fácilmente pasar de ser un medio para conseguir un fin: que se respeten las normas de circulación; prevenir o sancionar infracciones de tráfico o contra la convivencia ciudadana; tener una función disuasoria€; a convertirse en el objetivo en sí.

Recompensar por imponer más multas pudiere bien interpretarse como alentar a perseguir económicamente al ciudadano con el consiguiente beneficio laboral del propio agente, el pecuniario del Ayuntamiento (con números rojos en sus arcas), sin que el malagueño de a pie, y mucho menos su bolsillo, se beneficie en modo alguno de semejante disparate.

La Policía Local está para ayudar al ciudadano. Protegerlo. Hacer que la ciudad funcione mejor en beneficio de todos.

No queremos una Policía Local que, libreta de multas en mano, aceche al viandante con el eventual riesgo (no generalizable, por supuesto) de que su objetivo pudiera llegar a convertirse en reunir los puntos necesarios para conseguir el turno de vacaciones deseado o satisfacer la cada vez más evidente rapiña recaudatoria municipal.

Celebro que uno de los sindicatos del propio cuerpo policial haya recurrido dicha norma, y le animo a recurrir la Sentencia en el punto que ha confirmado aquélla.

Un policía local, que con su labor diaria nos brinda seguridad y garantiza la convivencia ciudadana, es un agente de la autoridad (art. 24 del Código Penal). Y según Freyer, es la propia Comunidad la que reconoce por sí sola esa auctoritas y ese imperium en aquéllos de sus miembros que mejor encarnan y expresan los valores comunitarios.

La Autoridad Moral, por otra parte, se basa en la credibilidad que tiene una persona dentro de una sociedad determinada. Nace del ejemplo ético de su comportamiento, de la coherencia entre lo que dice y lo que hace y de su comportamiento en dicha sociedad.

La Policía Local de Málaga, anteponiendo el beneficio y la seguridad del ciudadano a los suyos propios, hasta ahora, ha logrado que los malagueños; textos legales aparte; hayamos sabido reconocerles dicha auctoritas por el ejemplar desempeño de su trabajo.

A la misma le pediría, por ellos mismos y su pública consideración, y por quienes les vemos a diario en la calle, con frío o calor, que persistiera en ese paso adelante dado, y dijera no a un Ayuntamiento que pretende convertirles en una pieza más de un sistema ideado para estrujar económicamente a un ciudadano que, de verdad, ya no aguanta más.

@ManuelHuertas75

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