13 de diciembre de 2014
13.12.2014
Porque hoy es sábado

Platero en el parque

13.12.2014 | 05:00

Ojú! Intentaba seguir el Pleno del Estado de la Ciudad que se celebraba ayer en el Ayuntamiento de Málaga mientras escribía. Nos han acostumbrado a trabajar con un ojo puesto en el Twitter, otro en el Facebook, otro en lo que tienes que publicar, y otro en otras pestañas abiertas en la pantalla... pero sólo tienes dos ojos. Trabajamos con la alarma permanente de llevar un teletipo en el estómago. Hace años escribías con el diccionario y algunos documentos junto al teclado o la máquina de escribir. Ahora hay menos papeles, pero ha aumentado eso de tener la vista más repartida que un mulo arando (refranillo que es un guiño rural a estos días de verdiales por Navidad en Málaga)

Ella sola

Me escribe Teresa Valcarce, una Bernarda de Gálvez en tesón ciudadano. Ella sola, o casi, ha conseguido que el retrato del héroe de Macharaviaya esté ya colgado en el mismísimo Capitolio, en Washington. Aunque sus armas en esa batalla victoriosa no hayan sido los cañones del Galveztown –ni los necesita, ya que cualquiera termina desarmado ante su sonrisa–, el legendario navío con que en 1782 entró el malagueño de Macharaviaya, él solo (como reza en su escudo por orden Real), en la bahía de Pensacola, arrebatándole el puesto al inglés a favor de los rebeldes americanos.

Héroes de Gálvez

Leo la emocionante crónica que Arturo Pérez Reverte le ha dedicado al héroe malagueño de la guerra de la Independencia americana que Teresa ha colgado en internet, y la comparto. Y envío con alegría fiera mi enhorabuena a todos los implicados en esa recuperación orgullosa de uno de nuestros héroes, más reivindicado en EEUU y en México que en su país. Hasta ahora. Gracias don Manuel Olmedo (Academia de la Historia), Fundación Bernardo de Gálvez (Gracias Miguel Ángel Gálvez), compañeros de los medios que se interesaron (y cómo no, al gran Alfonso Vázquez). Gracias como ciudadano necesitado de hazañas y héroes que estimulen nuestro breve paso por la Tierra.

Oratorio Torrijos

Algo se habló en el Ayuntamiento de las huellas de otro héroe incontestable, Torrijos, que vino a Málaga para cubrirla de romanticismo y gloria liberal contra el rey felón, Fernando VII. Como cada año se ha vuelto a recordar su desembarco a la sombra de la traición del entonces gobernador de Málaga. Indigna tener que seguir hablando por estas fechas de que hay que conservar lo que queda del oratorio donde pasó su última noche antes del fusilamiento en las playas del Bulto. El alcalde debiera ser especialmente sensible al asunto ya que la carta que le escribió el general a su mujer antes de morir, emocionante y emocionada, la ve cada día colgada de la pared en alcaldía.

Platero 100

Y 100 años de Platero y yo se cumplían ayer. En la página de la Wikipedia que habla de la obra de Juan Ramón descubro con sorpresa que está la foto del Platerillo del Parque de Málaga que hizo el escultor Pimentel. Yo también tengo mi foto subido con mi hermano en ese burrito de bronce. Y también tiene su aventura histórica el Parque de Málaga. Lo impulsó una ley de 1896. El culpable fue el político malagueño (con su puntito de chauvinismo) Cánovas del Castillo, que tiene su peculiar escultura al final del paseo arbolado. No se trataba sólo de construir el parque de la ciudad, sino de algo mucho más titánico, ampliar el puerto y crear la actual estructura que conforma el centro de Málaga.

Aventura del parque

El proyecto constructivo lo había presentado el ingeniero Rafael Yagüe en 1876. Había que construir el muelle uno y el dos y pelearle al mar 150 metros de terreno. Eso costaba unos 6 millones de pesetas de entonces (una inversión descomunal). Y ahí fue definitivo el impulso de Cánovas. Al adelantar el dinero el Estado no hubo que vender terreno y esa franja que hoy ocupa el Parque se cedió para uso público. La plantación de árboles comenzó en 1899. Los protagonistas de la obra, hasta su terminación en el inicio de la década de los años 20, fueron el mismísimo Marqués de Larios y un grupo de arquitectos que también diseñaron buena parte de los edificios de referencia del casco histórico malagueño, aunque fue uno de ellos, Joaquín de Rucoba, (también autor de la plaza de toros) el que más actuó en el proyecto urbano.

Rey de pleno

Ensoñando por el Parque andaba 'yo solo' cuando me despertó una frase del portavoz de IU, Eduardo Zorrilla, dedicada al alcalde De la Torre en el pleno: «En sus 20 años –es de entender que Zorrilla suma los cinco años como responsable de Urbanismo con Celia Villalobos más los casi quince que lleva De la Torre de alcalde– usted ha sido responsable de la destrucción de más edificios históricos que el terremoto de 1884 y la riá de 1907». Su exagerada contundencia me arrancó una carcajada. Pero mejor otro día hablamos de aquellos sucesos. Y del lenguaje político... Porque hoy es sábado.

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