24 de julio de 2019
24.07.2019
Tribuna

Nada nuevo bajo el sol

24.07.2019 | 05:00

Cada cierto tiempo los medios de comunicación nos informan de «nuevas drogas», como en su día sucedió con la ketamina, un potente anestésico usado en el ámbito veterinario y que en la actualidad se consume como un sustituto de la cocaína, más barato pero con mayor riesgo de mortalidad, lo que a su vez lo hace más atractivo para los jóvenes y adolescentes. ¿Qué es lo que está sucediendo para que cada vez existan más variedad de drogas y por lo tanto más personas consumidoras de las mismas? Cada droga está asociada a un estilo de vida, y este determinado estilo de vida implica una serie de comportamientos como son la música que se escucha, los festivales de música a los que se acude, la ropa que se lleva...; todo un entramado fomentado por sectores del mercado interesados en que esos estilos de vida se promocionen. Así, la relación entre consumo de drogas y música radica en esa necesidad de convertirse en héroes. El público ansía vivir a través de sus ídolos musicales lo que ellos mismos no se atreven a experimentar por sí mismos, y mientras los músicos se debaten entre sus inseguridades y los negocios de la industria. El escritor británico Harry Shapiro en su libro «Historias del rock y las drogas. La influencia de las drogas en la música popular desde el jazz hasta el hip-pop» sostiene una tesis dura y realista del fenómeno de las drogas. En la introducción dice que «la mayor parte de los problemas sociales y políticos de la actualidad –los derechos de los homosexuales, el lugar de la mujer en la sociedad, etc...– han sido tratados con rigor en los medios de comunicación. Sin embargo, la polémica sobre las drogas continúa siendo tratada de manera propagandística pese a estar presente en todos los programas políticos. Cualquier intento de hacerlo en términos serios acaba poniéndose bajo sospecha, cuando no se la considera una muestra de pusilanimidad o permisividad. La prensa mantiene su control sobre el suministro de la información que consume el público». Si se quiere tener una comprensión certera y en profundidad de la influencia de las drogas en la música popular, y como fenómeno sociocultural, este es el estudio más pormenorizado que conozco. Mientras, no dejemos que las meras noticias de futuras drogas sean consumidas sin más en el próximo boletín informativo.

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