15 de agosto de 2019
15.08.2019
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El misterioso viaje

El surgimiento de los partos hospitalarios ha constituido un avance muy importante

15.08.2019 | 05:00

A lo largo de todas las épocas, y también en la nuestra, muchos escritores han descrito viajes espectaculares, llenos de peligros, aventuras y misterio. A la vez, algunas personas se han movido por distintos países del mundo y desplazado en globo, avión, avioneta, helicóptero, tren€ experimentando nuevas costumbres y conociendo otras culturas. Pero, de todas estas experiencias, ninguna se puede igualar al misterioso viaje, que dura unos minutos y discurre por un trayecto oscuro y de pocos centímetros.

Me refiero al que –exceptuando los que han nacido por cesárea–, todos hemos hecho, desde el vientre de nuestra madre hasta el mundo exterior. El nombre es mundialmente conocido: parto. Que palabra tan sencilla y corta y, sin embargo, ¡qué cantidad de recuerdos para las mujeres que han pasado por este trance!

Desde Eva hasta nuestras madres, muchas mujeres, para que nosotros existamos en esta realidad, han tenido que dar a luz en circunstancias muy diversas. Algunas han parido solas, pero otras lo han hecho con la ayuda de las parteras, que se dedicaban al oficio, sin otra formación que la propia experiencia de repetidas maternidades. Estas mujeres, también apodadas «curiosas» hacían mucho más de lo que podían: estimulaban a las parturientas, les daban ánimo, cariño y compañía, tenían al corriente del evento al marido y recogían, lavaban y llenaban de amor al esperado retoño. El contratiempo surgía cuando el parto dejaba de ser normal ¡Cuántas mujeres y niñas y niños han muerto en el transcurso y como consecuencia de este viaje a lo largo de todos los tiempos! Porque con este procedimiento tan antiguo, que es la cesárea, no siempre se lograba sacar al feto con vida y, dados los escasos conocimientos de aquellas épocas, la madre solía correr su misma suerte.

El surgimiento de los partos hospitalarios ha constituido un avance muy importante, aunque, en la actualidad, son muchas las personas que abogan por un seguimiento más natural durante el embarazo, por alumbramientos espontáneos y un ambiente más cálido, tierno y amoroso a la hora de recibir al recién nacido. Ahora bien, opiniones aparte, tenemos que reconocer los cambios tan positivos, desde el punto de vista sanitario, que ha habido en los últimos tiempos. Sin embargo, algo no ha variado: el paso por ese corto y oscuro túnel, que los ginecólogos denominamos «canal del parto», que dura unos minutos, y del que, desafortunadamente, parece ser que no guardamos ningún recuerdo.

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