26 de febrero de 2020
26.02.2020
La Opinión de Málaga
El Palique

Fulminar

Tal verbo de vez en cuando resucita. Se hace mayor y se sube a los titulares. Fulminan a alguien, o sea

26.02.2020 | 05:00
Alonso, en su dimisión como presidente del PP vasco

De vez en cuando resucita el verbo fulminar. Casado fulmina a Alonso. Y no resucita fulminantemente, resucita por lo general en tercera persona del presente: él fulmina.

Nos pasamos la vida tan ricamente con otros verbos pero de cuando en cuando nos viene a la cabeza, a la política y a la realidad, el verbo fulminar, que suele ser sin igual. Sin parangón. Vamos, que cuando hay que utilizarlo hay que utilizarlo. No es cesar, que además cesa uno no lo cesa nadie. No es eliminar. No. Es fulminar. Yo no sé si a usted lo habrán fulminado alguna vez. A mí una vez lo intentaron pero escapé de milagro y aquí estoy, maravillado por el verbo de marras.

Fulminar es destruir, matar o causar daño de forma instantánea, sobre todo. Aunque, más figuradamente y en segunda acepción es impresionar mucho a una persona o hacer que se quede sin respuesta o reacción. Eso es lo que ha hecho Pablo Casado, que ha impresionado tanto a Alonso que el pobre se ha ido de la política. No es país para sorayistas. Y menos, País Vasco. Fulminado se debió quedar también Iturgaiz, que estaba retirado de la cosa pública y que ahora es reclamado por el líder de su partido. Iturgaiz es hombre valiente y valioso, lo ha demostrado, ahí es nada ser del PP en un sitio donde, hasta hace poco, por serlo te podían dar un tiro en la nuca. O encontrarte con gente que justificara tal cosa. Pero está demodé y viene ahora con un mensaje convergente con Vox que tal vez lleve a los populares a la nada. Además de regalarle uno o dos escaños a Ciudadanos, que es el único partido de Euskadi que no es foralista y que no habría entrado a la Cámara vasca por sí solo nunca.

Como es bien sabido, en política «nunca» quiere decir «ahora» Claro que a lo mejor nos equivocamos y con ese mensaje radicalmente derechista consigue aglutinar a todas las derechas no nacionalistas y mantiene el tipo. Aunque mejor tipo, tipín, tenía Alonso, que mantenía esa delgadez de hombre nervudo y con garra. De aguerrido sorayista. Se impone cierto aznarismo en el PP de Casado, a decir de observadores atentos. Que no dejan de Iturgaiz en la herida del PP vasco. O de hurgar en Iturgaiz. Por ver que queda del que sacó los mejores resultados posibles para el Partido Popular en Euskadi. Y si no les vale lo fulminarán.

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