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María Gaitán

MIRANDO AL ABISMO

María Gaitán

Mirando al abismo

La tecnología y la percepción del mundo

Mi generación ha sido la última en ser analógica. Los niños hacíamos los deberes con la enciclopedia y llevábamos al colegio nuestros diccionarios básicos de español e inglés, diccionarios en papel, de tapa blanda, no una app del Smartphone. No quiero decir con esto que la tecnología y su inmediatez para darnos soluciones a las adversidades que se nos plantean sea mala, al contrario, creo que nos ahorra mucho tiempo y nos permite trabajar más eficazmente y más rápido. Ahora mis alumnos buscan las palabras que no entienden en la app de la RAE para sus deberes de Lengua y usan el diccionario online Word Reference para los de Inglés.

El problema viene cuando esa inmediatez que la tecnología trae consigo interfiere en la capacidad de nuestro cerebro para sentir curiosidad. Ya he contado en otras ocasiones cómo creo que la curiosidad es la madre de la inteligencia y el pensamiento crítico.

Cuando se hacía un trabajo para clase, con la enciclopedia, te obligaba a buscar manualmente, analógicamente, la información que necesitabas, pero al hacer eso tu cerebro se volvía curioso y activo y quería saber más y leías y apuntabas el tomo de la enciclopedia y las páginas donde aparecía aquella información.

Recuerdo ahora, al hilo de este artículo, cómo cuando estaba en sexto de primaria nos mandaron un trabajo sobre Picasso. Podíamos hacer lo que quisiéramos siempre que contáramos vida y obra. Yo hice un periódico en una cartulina blanca y recuerdo pasar uno de los fines de semana más divertidos de mi vida, en el despacho de mi padre con las enciclopedias abiertas y la imaginación hilvanando las cosas. Ahora los chavales buscan en Wikipedia, aunque les repitamos que no es fiable. Copian y pegan dicha información en un documento Word y te presentan el trabajo. Como puede verse no hay aquí ningún margen para la imaginación ni para la curiosidad.

He estado pensando en estas cosas porque vi el otro día en el muro de Facebook de uno de mis profesores universitarios, Antonio Diéguez, que había tenido la oportunidad de probar el sistema de IA (inteligencia artificial) ‘Chat GTP’ y hacerle algunas preguntas. Si bien las respuestas eran, en su mayoría, correctas, la redacción parecía un poco mecánica.

La cuestión es que esta IA puede elaborar respuestas a cualquier pregunta que se le formule y con el tiempo se acabará imponiendo, como lo hicieron Google y YouTube antes. Esta imposición hará que nuestros niños y jóvenes sean incapaces de crear sus propias imágenes mentales, en definitiva, serán incapaces de imaginar.

Me preocupa mucho que se pierda la capacidad de imaginar cuando estamos tan cerca de mi noche favorita del año, la Noche de Reyes. No quiero concebir un futuro en el que los niños no sean capaces de oír a los Reyes cuando dejan estacionados a los camellos en la puerta, ni sean capaces de imaginar que la carta puede quemarse en la chimenea, porque el humo la lleva intacta a oriente y los Reyes son magos.

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