Opinión | Mare nostrum
Málaga tras las elecciones generales
La ciudad no avanza sola. La administración central y la regional ayudan o no. Desde arriba hay cuentas pendientes
Ampliar el aeropuerto está fijado desde 2010 / L. O.| JUAN CARLOS SANZ
Desde tres ministerios, al menos, nos deben cosas: Transporte, Vivienda y Cultura. La lista está plagada de olvidos, suspensiones, retrasos y mirar al techo. Empezar por las obras pendientes, el aeropuerto espera por su ampliación. La vía ferroviaria de la Costa del Sol duerme el sueño eterno. Es de esperar que, al entrar un nuevo gobierno, con presupuestos generales presentados, esas obras pendientes sean efectuadas.
Ampliar el aeropuerto está fijado desde 2010, que fuera una entrada a 36 millones de viajeros para 2031 –2024 cerró con 25 millones–. Es evidente que ya está en su límite. Si este puerto aéreo es considerado uno de los primeros de España, el progreso no puede esperar tanto.
El tren litoral es otro yaciente en los despachos gubernamentales. Está pendiente de presupuesto y fecha de ejecución. Un estudio preliminar de viabilidad ajustó un trazado entre Málaga y Marbella, Nerja-Algeciras. Proyecto que le tocará decidir al nuevo gobierno. Marbella, con más de 100.000 vecinos, es el único municipio sin conexión ferroviaria de España.
La red de cercanías Málaga-Fuengirola funciona deficientemente, tal como la de alta velocidad Málaga-Madrid –suspendida desde 18/enero al 30/abril, 2026–, tras el accidente de Adamuz. Es evidente, que para el ministerio responsable no hay prisas con esta ciudad y su costa.
El suministro eléctrico ya es deficitario. No hay capacidad en ninguna de sus subestaciones, desde 2025. Eso incide directamente en suministrar electricidad a nuevas viviendas o sectores industriales. Sobre todo, está frenando la expansión del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), según ha denunciado recientemente su director, Felipe Romera. Otro trámite que se deja suspendido hasta que se instale un nuevo gobierno.
La desaladora en la Axarquía está también a la espera por la nula agilidad del Gobierno central. Programada la obra en 2023, se quedó en el camino de los vericuetos burocráticos. Los regantes de la zona solo rezan para que no vuelva la sequía, que siempre vuelve.
El gran tema a debate electoral, que ya es la vivienda o su inexistencia, tiene un colapso en la capital. Hay un plan de 1999 para 1.362 viviendas protegidas en Buenavista, oeste de Málaga. Todo el viejo proyecto sin fecha de ejecución. Sin contar que no hay electricidad para dotar a esa nueva urbanización. La vivienda nueva, un complejo problema, que también le caerá al nuevo gobierno que salga el 29N.
Finalmente, el proyectado Auditorio de la Música, no tiene apoyo presupuestario del Ministerio de Cultura. Su aporte de 45 millones de euros no ha tenido respuesta afirmativa. Este, y las obras en el convento de San Agustín, que albergará la Biblioteca Pública del Estado, siguen sin avanzar.
Todo este retraso, tiene su base en un gobierno que trabaja sin presupuestos generales al día. Va dando traspiés sin cuentas actualizados desde 2023. Una anomalía constitucional, que no parece importar nada a este progresismo que no progresa.