30 de marzo de 2018
30.03.2018
Serranía de Ronda

Cristinos y Jesuistas, rivalidad en Arriate

La rivalidad entre los vecinos, fiel reflejo de la sociedad tras siglos de historia, hacen especial a su Semana Santa siendo el único pueblo de la provincia de Málaga con desfiles procesionales el Sábado de Gloria

30.03.2018 | 01:12
El Cristo de la Sangre de Arriate en una salida procesional.

El origen de esta rivalidad está en las luchas de poder y sociales que marcaron Arriate en el siglo XVII y que se ha mantenido hasta ahora.

La Semana Santa de Arriate, un pueblo que se funda en 1485 tras la toma de Ronda por los Reyes Católicos, está entroncada a la vida social de esta población que perteneció a Ronda.

La familia Davila, una de las que ayudó a la corona a recuperar la zona de Ronda, es benefactora de unas tierras sobre las cuales se fundaría el pueblo de Arriate. En el siglo XVII este mayorazgo se convierte en un señorío «y otra familia de apellido Moctezuma acaba siendo la dueña de estas terrenos. Los propietarios necesitan mano de obra para cultivar sus tierras y establecen una pequeña aldea con el fin de que agricultores de Ronda y su área de influencia puedan vivir allí. Este es el origen del pueblo», narra Sergio Ramírez González profesor de historia del arte en la UMA y autor del libro Realidad social, grupos de poder y vida cotidiana en una villa del Siglo XVIII. Arriate en las respuestas generales del Catastro de Ensenada.

Estos vasallos que en un principio llegaron de forma voluntaria se alzan con el tiempo en «una rebelión que va a determinar la personalidad del pueblo en todos a niveles: políticos, sociales, económicos y religiosos. Los campesinos trabajaban para dar rentabilidad a los señores con ínfimos beneficios y sin tener absolutamente ninguna propiedad, pues todo era propiedad de los señores y comienza una lucha por su autonomía», explica el profesor. Una serie de largos años de pleitos dividen al propio pueblo, los que estaban a favor y en contra de los dueños de Arriate. Los protegidos por los señores feudales y los rebeldes.

Esta historia de lucha del pueblo está plasmada en la esencia de las hermandades que se generan en Arriate. «En 1655 aparecen los primeros documentos que refieren a la única hermandad de pasión, la hermandad de la Vera+Cruz.
Aunque puede ser que esta hermandad se iniciase su actividad, como ocurre en otros municipios andaluces en el s. XVI. A través de los libros de Real Subsidio encontré que a partir del siglo XVIII desaparece la Vera+Cruz, y coincide con la aparición de una nueva hermandad, en 1728, llamada del Santo Cristo de la Sangre. Todo mi estudio apunta a una refundación de la antigua hermandad o cambio de denominación, aparentemente por un momento de depresión», detalla Ramírez.

En el siglo XVIII se funda la segunda hermandad arriateña, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una imagen que se veneraba antes del origen de esta nueva hermandad en el seno de la hermandad del Santo Cristo según los documentos existentes. «La historia nos dice que el pueblo de Arriate primero luchó por la independencia de Ronda, después por la de los aristócratas y finalmente dentro de la hermandad de La Sangre hay una segregación. Esta división de los favorables a los señores y contrarios también llega las hermandades de pasión de aquellos años. Y esta nueva hermandad, la del Nazareno, es la que representa a los proclives a el feudo. La diferencias, la lucha de la población, se extrapola incluso al campo religioso. Un reflejo de la vida», asegura el profesor de la UMA.

Una lucha de poder

Las dos facciones encontradas durante siglos han llegado hasta nuestros días como los Cristinos, hermanos del Santo Cristo de la Sangre, herederos de aquellos vecinos sublevados, y los Jesuistas, hermanos de Nuestro Padre Jesús Nazareno tendentes a aquellos señores feudales. «Esta última hermandad siempre ha contado con mejores enseres y privilegiado lugar en la parroquia porque estaba auspiciada por aquellos que disponían de mejor economía», detalla el profesor.

La rivalidad entre Cristinos y Jesuistas es hoy un atractivo en su Semana Santa que los hace únicos en toda la provincia. Un antagonismo que ha continuado hasta hace poco entre familias que regentaban negocios de idéntica índole y en la que la competencia la han reflejado a través de estos dos pilares religiosos en la localidad serrana.
Hoy esta rivalidad entre los miembros de ambas hermandades se ha suavizado pero no hace muchos años atrás las diferencias llegaban incluso al seno de algunas familias. No solo los más de 4.000 habitantes de Arriate pertenecen a cualquiera de las dos hermandades, sino que también son muchos los hermanos de otros pueblos limítrofes e incluso de Ronda, asegura Sergio Ramírez: «La cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene inscritos más de la mitad del pueblo. Además, de Ronda y sus pedanías hay más hermanos de la cofradía del Nazareno que de alguna de las cofradías de la Semana Santa de Ronda».

Túnicas con cola

Cada hermandad organiza dos procesiones siendo la primera el Jueves Santo a las 6 de la mañana y la última el Sábado de Gloria a las 19.30 horas.

La procesiones tienen una duración media de 4 horas por los recorridos extensos y porque los nazarenos visten unas túnicas con una cola de entre un metro y medio a dos metros, lo que crea unos cortejos estirados y de gran visualidad.

@josemisepul

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