15 de abril de 2019
15.04.2019
La Opinión de Málaga
Crónica

El largo camino de Crucifixión

La evolución de la hermandad de El Ejido ha sido constante desde su fundación, afianzándose en un barrio que sólo existe a medias

15.04.2019 | 16:29
El largo camino de Crucifixión
El largo camino de Crucifixión

El Ejido no es un barrio normal. La mitad de sus calles acogen edificios de la Universidad de Málaga. No hay vecinos, solo transeúntes. Y sin embargo, ahí ha echado raíces Crucifixión. Y sólidas. La hermandad sigue trabajando poco a poco y va ganando solera. La Virgen del Mayor Dolor es la que mejor ejemplifica este cambio, que será completo cuando se acometa la mejora del trono del Cristo.

Pero más allá de los cambios estéticos, gusta ver la salida de esta hermandad por el gran ambiente que existe. Muchas familias y vecinos se acercan a los alrededores de la casa hermandad, salen de sus viviendas de la calle Los Negros o esperan en Mariblanca, camino del Centro. Ha dejado de ser la nueva del Lunes Santo para tener entidad propia y una presencia reconocible en la calle.

El ambiente austero de sus filas de nazarenos, de tonos morados y negros, marca un inicio recogido en un Lunes Santo lleno de contrastes. Tras ellos irá la algarabía de Gitanos, por eso la importancia de su apuesta y mensaje, para dar cuenta de la necesaria variedad de la religiosidad popular.

El Cristo de Crucifixión salió con su imponente estampa en medio de una tarde luminosa. Su sobriedad parecía retar la alegría de una tarde soleada. La Banda de Cornetas y Tambores de San Juan Evangelista interpretó la marcha 'Cruz dé Carrión' para acompañar la salida del trono. En su campana, un lazo rojo en recuerdo de los "cristianos perseguidos", una muestra de la valiente
implicación de la cofradía.

Los primeros compases de 'Cristo del Amor' (nunca me cansaré de escucharla) ayudaron a que el trono tomara el paso a la bajada de la cuesta de Los Negros. Sin prisas. Controlando el paso. La cuesta es empinada y hay que hacerlo bien. Ella parte anecdótica la puso un portador de cola, que iba con una pequeña nazarena de la mano y de apenas dos años. Con sus gafas de sol y mirando a todos lados, María, que es como se llama, ejemplifica el futuro de la hermandad.

La entrada en Puerta de Buenaventura la hizo el trono a paso muy lento, con mecida suave. 'Viacrucis de Salud' era la marcha que sonaba en ese momento, a cargo de la Banda de San Juan Evangelista. El monte que exornaba el trono casi brillaba por el sol, que apretaba con fuerza.

Por cierto, un detalle que cuida esta cofradía y que es de destacar. Las mantillas van detrás del trono, el lugar lógico y donde, además, da todo el protagonismo a su titular.

La Virgen del Mayor Dolor maniobraba dentro de la casa hermandad para iniciar su salida. Sin estridencias y con humildad, el cortejo se fue poniendo así en la calle. La Banda de la Expiración puso el acompañamiento musical, iniciando con ' tu soledad' la cruceta elegida, con marchas de toque serio y elegante. Para la bajada por la calle de Los Negros se optó por 'Consumatum est'.

La Virgen del Mayor Dolor ha evolucionado mucho en los últimos años. El trono de plata, el techo de palio, el adorno floral con rosas y minicalas, o la forma en que va vestida componen un conjunto muy elegante.

Impresionaba ver a una mujer llorando a lágrima viva, pero de forma callada, mientras grababa con su móvil la salida del trono de la Virgen. Solo esa mujer y la Virgen sabrán que se le pasaba por la cabeza, pero el rostro, pese a las lágrimas, transmitía cierta paz. Esa escena es quizá un resumen de la sensación que deja esta cofradía a su paso: Paz.

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