Semana Santa de Málaga 2024

Los capirotes de La Opinión: balance del Jueves Santo

Analizamos los detalles y curiosidades de este Jueves Santo, dando nuestros capirotes a las cosas que hemos visto bien y las que hemos visto no tan bien

Santiago el Mayor, autorretrato de Álvarez Duarte en la Cena, con la gubia del imaginero regalada por la hija.

Santiago el Mayor, autorretrato de Álvarez Duarte en la Cena, con la gubia del imaginero regalada por la hija. / Álex Zea / LMA

Isabel Cisneros

Isabel Cisneros

El Jueves Santo ha podido salvarse de la suspensión total, y eso que por la mañana los pronósticos no eran nada favorables. Sin embargo, conforme avanzaba la jornada, el cielo fue despejándose y las previsiones eran más optimistas, por lo menos en las primeras horas de la tarde y de la noche. Distinto sería en la madrugada, cuando la amenaza de precipitaciones se volvería a hacer presente. Estas malas noticias motivaron que tanto Zamarrilla como Misericordia adoptaran la decisión de suspendar sus salidas penitenciales. Con todo, el Jueves Santo pudo relucir pese a estas destacadas ausencias con las procesiones e Cena, Santa Cruz, Viñeros, Vera+Cruz, Mena y Esperanza.

La respuesta del público

No se escuchó demasiado 'El novio de la muerte' en Larios

Si algo tiene el Recorrido Oficial es que las cofradías tienen que ser más comedidas, si cabe. Y cumplir horarios. A veces no es fácil. Los mayordomos prohíben que los nazarenos den cera a los niños, los tronos aceleran el ritmo y marchan a tambor. Y los legionarios cantan algo menos ‘El novio de la muerte’. Esto provocó que el público que estaba en las sillas de calle Larios se intentase comunicar, incluso, con la Agrupación de Cofradías para quejarse de que no escucharon lo suficiente este himno oficioso de la Legión. Quizá, para eso, deberían estar en otra zona.

Salida procesional de la Congregación de Mena, en el Jueves Santo de Málaga.

La tropa legionaria en formación este Jueves Santo. / GREGORIO MARRERO / LMA

La maniobra

La bendición del Nazareno del Paso en la Tribuna

Hay cofradías que tienen en sus reglas, como objetivo fundamental de su salida procesional, hacer estación de penitencia en la Catedral. En el caso de la Esperanza, que no acude a la SICB, podría decirse que es renovar la secular tradición de la bendición del Nazareno del Paso en lo que siempre fue plaza de las Cuatro Calles, ahora de la Constitución. Un momento emblemático.  

La marcha

'Nuestra Señora del Gran Poder', de Felipe Haro

La Banda de Música de la Cruz del Humilladero se encargó de poner los sones a ese momento agridulce que vivió la cofradía de Misericordia tras suspender su procesión. ‘Nuestra Señora del Gran Poder’, de Felipe Haro, era lo que sonaba para hacer el instante menos duro, un himno dedicado a la dolorosa qu hizo que los hermanos cantaran: “Eres la estrella de mi barrio, ese tesoro que aguarda en mi capilla. Eres la luz que guiará mis pasos”.

Los capirotes

Traspaso y Soledad de Viñeros

Traspaso y Soledad de Viñeros

Viñeros ha hecho una estación de penitencia impecable. De principio a fin, pero detenerse en la Virgen del Traspaso y Soledad de Viñeros era este Jueves Santo una obligación para quienes gustan de la perfección. Su presencia en la calle, el adorno floral y, sobre todo, el repertorio musical brillaron

De la necesidad, virtud

De la necesidad, virtud

La Esperanza cambió su recorrido haciendo de la necesidad, virtud. Obvió el paso por el Llano de Doña Trinidad para unirse a Mena tras decidir salir. Fue un acierto para evitar el corte de Misericordia y reducir el itinerario en una noche que continuaba siendo meteorológicamente inestable.

Inefectivo bando municipal

Inefectivo bando municipal

Pese a la prohibición expresa de no instalar sillas en las aceras, las calles Especerías y Cisneros vuelven a verse colapsadas con este tipo de mobiliario, generando un notable peligro. La inacción municipal en vías tan estrechas llama la atención, pero no sorprende.

El tweet de la jornada

Felipe IV, aún príncipe de Asturias, durante su visita a Málaga el Jueves Santo de 1996.

Felipe IV, aún príncipe de Asturias, durante su visita a Málaga el Jueves Santo de 1996. / L. O.

La otra crónica

Cuando Felipe VI pensó que El Perchel había sido bombardeado

La presencia este Jueves Santo de la Reina Doña Sofía en el traslado del Cristo de la Buena Muerte ha recordado a muchos como su hijo y actual monarca de España, Felipe VI, siendo aún Príncipe de Asturias, visitó Málaga por primera vez. Y era Semana Santa. Jueves Santo, para más señas. Y lo hacía a El Perchel, para dar los primeros toques de campana de los tronos, precisamente, de la congregación de Mena. En el camino tuvo que recorrer unas calles que no eran tales. Solares y más solares, ni siquiera el triste recuerdo de la vida que un día tuvo uno de los barrios históricos y más populares de la ciudad. Y el príncipe mostró su sorpresa. Parecía una zona bombardeada. Como Sarajevo, dijo. Era 1996. A esta visita oficial le siguieron otras cuatro y otra de carácter privado antes de ser coronado. Junto a don Felipe en aquel primer encuentro con Málaga la entonces alcaldesa, Celia Villalobos, el presidente de la Diputación, Luis Vázquez Alfarache, o el gobernador civil, Angel Fernández Lupión. El príncipe también estuvo en las casas hermandad de Misericordia, donde también sacó los tronos, y la archicofradía de la Esperanza.