La mítica presentadora de televisión, Teresa Campos, llevaba desde el pasado 24 de julio de vacaciones en su casa de veraneo en Málaga junto a su hija mayor,  Terelu Campos; pero en menos de dos semanas, ha decidido volver a su mansión en Molino de la Hoz, en Las Rozas, Madrid. 

No es la primera vez que ocurre, ya el año pasado la experimentada periodista decidió interrumpir su veraneo en la ciudad andaluza para volver a Madrid antes de lo previsto, lo que ha llevado a distintos expertos a concluir que existe algún motivo por el cual la Campos ya no se siente cómoda en su Málaga adoptiva. 

Pero no es necesario entrar en especulaciones ni predicciones, la propia Terelu ha publicado en su blog de la revista Lecturas -’Lo que nunca conté’- un artículo hablando largo y tendido del tema. 

La pieza se titula ‘Me pone triste que mi madre no disfrute de las vacaciones en Málaga’ y en él, la colaboradora de televisión confiesa que no ve a su madre disfrutar en la ciudad; y que decidido acompañarla en su regreso a Madrid: “si estar aquí no le produce felicidad, estoy dispuesta a ir con ella adonde lo sea”. 

Respecto a los motivos por los que su madre, Teresa, puede no sentirse cómoda en Málaga, ha planteado que “le debe pasar algo con esta casa”; si bien reconoce que “cuando las personas cumplimos una edad quitarnos de nuestra rutina no siempre le gusta a todo el mundo”. 

Así pues, el motivo de la interrupción de sus vacaciones parece estar entre la edad y los fantasmas (literales o figurados) que vagan por el inmueble, a pesar de los intentos de su hija por “animarla para que bajemos a la piscina de la urbanización para que se dé un baño”. 

Teresa y Lula: inseparables

En su escrito, Terelu también ha hablado de la relación entre su madre y su perra Lula: “la semana pasada os hablé de lo importante que es nuestra perra”. La presentadora reconoce que la mascota, que ya es un miembro más de la familia Campos, es su gran aliada en la situación con su madre porque “si Lula no estuviera aquí, mi madre no estaría en Málaga ni cinco minutos”. 

El vínculo entre Teresa y Lula es mucho más profundo de lo que uno podría pensar, hasta el punto de que “se mimetizan la una con la otra”, cree Terelu.: “Lula también nota el cambio de estar aquí. Está rara, porque de pronto quiere comer como se le quita el hambre. Esto le pasa todos los años”.