Opinión

#FuerzaFortes

La mala suerte se ceba con este joven de El Puerto de la Torre, que se arrima en Madrid y en Vitigudino

18.08.2015 | 05:00

Saúl Jiménez Fortes está pagando con dureza el precio de ser un grande de su profesión. El matador de toros volvió a pagar el peaje de su sueño con una nueva cornada el pasado domingo en la localidad salmantina de Vitigudino. Otra más, y ya son demasiadas. La mala suerte se ceba con este joven de El Puerto de la Torre que lleva en su ADN el toreo. De padre banderillero y madre novillera, el destino tenía escrito que Fortes tenía que ser torero. Aunque sus primeros pasos fueron tras un balón, o parándolo como portero de fútbol; pronto se despertó la ilusión de ser figura del toreo.

Fue en casa donde aprendió a manejar los trastos, aunque su formación se completa en la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga, que en aquellos años daba sus primeros pasos y de la que se convirtió en el primer gran fruto y referente para todos los chavales que también aspiraban a ser toreros. Allí vivió sus primeros triunfos, como el del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas de La Malagueta, que le llevaría a ganarse un sitio en la novillada con picadores de la Feria de Málaga.

Pero el camino hasta la alternativa tampoco fue sencillo, llegando los primeros percances. No obstante, su afición y sus cualidades le llevaron a persistir en su empeño hasta alcanzar el sueño de tomar la alternativa. No pudo ser en su Malagueta, sino en el exilio de Bilbao. Tiempo habría para regresar por la puerta grande a su tierra, llegando incluso a encerrarse con seis toros en una Corrida Picassiana con carácter benéfico. Porque la solidaridad y el amor a su tierra y sus tradiciones, con participación activa cada Lunes Santo como hombre de trono de Los Estudiantes, es otra de las señas de identidad de Jiménez Fortes; quien nunca ha olvidado sus orígenes tras tener que marchar a fraguarse como torero primero en Salamanca y ahora en Sevilla. Su obsesión por lograr la pureza del toreo no entiende de aliviarse en ningún momento, por lo que continuamente pisa ese sitio en el que los toros hacen daño. Bien lo sabe Saúl, que lo mismo se arrima en Madrid que en Vitigudino. Ésa es su honestidad con todos los públicos.

Dos cornadas en la zona del cuello en un mismo año es demasiado, pero la fuerza que todos los aficionados le mandan estos días por las redes sociales, y las oraciones a su Virgen de Gracia y Esperanza le van a hacer reponerse y poder volver a vestir de luces para proseguir una carrera de fondo que está teniendo demasiados obstáculos pero que concluirá con su entrada triunfal en la línea de meta a la que sólo llegan los escogidos.

Málaga va a echar de menos a su torero el próximo viernes, cuando debiera hacer el paseíllo con Morante de la Puebla y Manzanares en el cartel más rematado de la Feria y al que había accedido por méritos propios más allá de por su condición de torero de la tierra. La Malagueta y todos los aficionados le aguardarán para continuar con su camino hacia el éxito. Para ello nos unimos, de corazón, a ese #FuerzaFortes que se ha convertido en trending topic a nivel nacional.

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