El pasado sábado

El ministro del Interior rechaza el acoso a Susana Díaz y comparece el miércoles

Jorge Fernández Díaz asegura que este tipo de acciones "deben ser rechazadas con independencia del color político" – El PSOE pide la dimisión de la Diputación de los tres cargos implicados y el PP asegura que se está exagerando lo ocurrido

29.10.2013 | 08:50
Fran Oblaré, intenta acercarse a Susana Díaz en el acto del aniversario del Museo Picasso.
Fran Oblaré, intenta acercarse a Susana Díaz en el acto del aniversario del Museo Picasso.

El acoso de varios alcaldes y cargos del PP a la presidenta de la Junta de Andalucía ha llegado al ámbito nacional. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, comparecerá mañana en el Congreso a petición del PSOE para responder sobre la actuación de su ministerio en este hecho.

La comparecencia del ministro da muestra del calibre que está adquiriendo la protesta que protagonizaron el sábado varios cargos del PP de Málaga, que acosaron a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para entregarle un escrito solicitando que la administración autonómica pague sus deudas con los pequeños ayuntamientos.

La comparecencia del ministro se hará a instancias de una pregunta parlamentaria del PSOE, que inicialmente iba dirigida sobre el relevo del comisario que investigó el «caso Bárcenas», pero que ayer cambió de sentido para centrarse en los hechos del pasado sábado. El diputado socialista por Málaga, Miguel Ángel Heredia, será el encargado de plantear la cuestión al ministro, que está redactada de la siguiente forma: «¿Qué actuaciones ha llevado a cabo el Ministerio del Interior en relación con el episodio de acoso sufrido por la presidenta de la Junta de Andalucía el pasado sábado?».

No obstante, el ministro ya se pronunció públicamente ayer sobre este asunto, siendo muy contundente en rechazar «todo lo que signifiquen actos de intimidación, acoso, violación del derecho a la intimidad personal y familiar y a la inviolabilidad del domicilio», aunque adelantó que valorará el caso concreto de Málaga en su comparecencia de mañana en el Congreso.

«Estas conductas deben ser rechazadas con independencia del color político», afirmó Jorge Fernández Díaz, quien recordó que cuando un acto es ilegal lo es para todos e insistió en el respeto institucional por la presidenta de Andalucía.

Los compañeros del ministro del Interior del PP en Málaga y Andalucía, en cambio, optaron por justificar la actuación de los tres cargos populares de la Diputación implicados en el acoso a Susana Díaz y los alcaldes que los acompañaban. La línea de argumentación repetida ayer por el PP se basó en tres ideas: Se ha exagerado el asunto, la culpa fue de los escoltas de Susana Díaz y la presidenta de la Junta podría haber evitado el conflicto si los hubiera recibido.

El presidente de la Diputación provincial y del PP de Málaga, Elías Bendodo, respaldó la actuación de los alcaldes y cargos públicos del PP y reconoció que sabía que se iban a manifestar a las puertas del hotel donde se alojaba Susana Díaz.

«Decidieron, y me parecía razonable, que en vez de entregarle el documento en los actos convocados para el aniversario del Picasso se trasladaran al hotel donde estaba alojada la presidenta», afirmó Bendodo, quien planteó que «se hubieran retirado» de haber entregado el documento.

El presidente del PP malagueño negó que hubiese un «acoso o escrache» y rechazó que se produjera «cualquier tipo de violencia». «Si se ha producido es por el exceso de celo en la seguridad de la presidenta, por su negativa a escuchar a unos representantes públicos elegidos por el pueblo», recalcó.

«No me constan golpes al coche de la presidenta ni insultos, sino el trato excesivo que se dio a un vicepresidente de la Diputación», sostuvo Bendodo, defendiendo a Francisco Oblaré, que fue bloqueado por los escoltas de Susana Díaz al abordarla en el acto de celebración del décimo aniversario del Museo Picasso y tras el encontronazo en la puerta del hotel donde se alojaba la presidenta de la Junta.

De hecho, Oblaré ha presentado una denuncia contra los escoltas de Susana Díaz, a los que acusa de abusar de la fuerza y presentó un parte de lesiones junto a la denuncia, argumentando que sufre contusiones en los brazos y el costado.

Oblaré reconoció que «si todos hubiéramos reflexionado, se habrían hecho las cosas de otra manera» y justificó la reacción de algunos alcaldes «porque están desesperados por los impagos y sorprendidos de que Susana Díaz les diera la espalda». El vicepresidente de la Diputación recordó además que se llevaron un susto en la puerta del hotel «cuando el coche blindado de la presidenta se abalanzó y los alcaldes se sintieron agredidos».

El vicepresidente de la Diputación también arremetió contra el delegado del Gobierno andaluz, José Luis Ruiz Espejo, al que calificó de «pusilánime» al no ser capaz de gestionar un encuentro con la presidenta de la Junta, como le habían solicitado.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre (PP), también se sumó a la catarata de justificaciones del PP, asegurando que, en último caso, la culpa es de Susana Díaz; «no hubiera pasado nada y este asunto no sería noticia si hubiera recibido a los alcaldes». «Si les hubiera atendido dos minutos, no hubiera pasado nada», insistió.

La lectura del PSOE es, como se puede suponer, muy diferente. Exigen la destitución de los tres cargos de la Diputación implicados en el escrache a Susana Díaz. Así, el PSOE de Málaga ha pedido que la Diputación «condene el acoso» y el secretario general de los socialistas malagueños, Miguel Ángel Heredia, exigió a Elías Bendodo que «depure responsabilidades».

Heredia anunció que han registrado la moción, que se debatirá en el próximo pleno, en la que reclaman a Bendodo la destitución de los vicepresidentes cuarto y primero, Francisco Oblaré y Francisca Caracuel, respectivamente, y del diputado y alcalde de Nerja, José Alberto Armijo, por «instigar» y participar en lo que califican de «gamberrismo institucional». Los socialistas acusan al PP de «reventar el acto del décimo aniversario del Museo Picasso Málaga (MPM)», y de «dañar» la imagen de la ciudad.

El consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios, afirmó que el PP andaluz «ha franqueado una línea de difícil solución» con el escrache a Susana Díaz. Jiménez Barrios insistió en que «se ha franqueado una línea, de muy difícil solución, por parte del PP». «No es de recibo que un partido de gobierno, que está en muchas diputaciones, en muchos ayuntamientos y que, por tanto, rige los destinos de tantos ciudadanos, practique una política de acoso a la presidenta de la Junta en el propio hotel donde se aloja», afirmó el consejero de la Presidencia, quien añadió: «Estamos esperando que el presidente del PP-A, el señor Zoido, dé una explicación».

La gala

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