Empresas

Medio siglo de papeleo en Málaga

Disofic, la antigua Distribuidora Malagueña, alcanza los 50 años con 11 millones en ventas y la vista puesta en el mercado nacional

12.10.2015 | 05:00

En 1965 el matrimonio formado por Victoriano Sáez y Mercedes Mochón, tras un periplo de varios años por Venezuela, fundaron la Distribuidora Malagueña de Papelería con una tienda en la calle Córdoba. Medio siglo después, las máquinas de escribir y el papel de calco han dejado su sitio a los videoproyectores o las pizarras interactivas pero el espíritu de la firma, regida ahora por los hijos de los fundadores, sigue siendo el mismo

­Corría el año 1965 cuando Victoriano Sáez y Mercedes Mochón abrieron en la calle Córdoba el primer local de la antigua Distribuidora Malagueña de Papelería, una novedosa tienda que reunía todo lo relacionado con el segmento del material de oficina de la época y que basó desde un primer momento su éxito en conceptos tan novedosos como el servicio telefónico y la entrega de la mercancía en la casa del cliente, ya fueran particulares o empresas. La firma, que cambió en los 90 su nombre por el de Disofic para conquistar mercado más allá de la provincia, acaba de cumplir 50 años con una facturación anual superior a los 11 millones de euros, cinco establecimientos y una plantilla de 70 personas.

La segunda generación familiar lleva desde hace años al frente del negocio y se marca como retos inmediatos elevar tanto su presencia comercializadora en toda España –actualmente el peso de su negocio se centra en Andalucía– como su cuota entre las grandes empresas, a las que Disofic trabaja como operador logístico interno para simplificar las tareas de compra, distribución y control de material de oficina, corporativo o de limpieza. El 80% de las ventas de Disofic se desarrollan a través de agentes comerciales o por el canal de internet y el 20% restante directamente en las cinco tiendas del grupo, situadas en Málaga, Marbella y Granada.

El director general de Disofic, Rafael Sáez, recuerda que los orígenes de la empresa son muy singulares. Victoriano y Mercedes, sus padres, emigraron en los años 50 a Venezuela, donde trabajaron como vendedores y, posteriormente, como distribuidores de una empresa americana de venta de cajas registradoras, calculadoras y diversos exponentes del, por aquel entonces, incipiente material informático. Eran años de gran demanda en el sector, coincidentes con la primera era de informatización de sectores como la banca. A los pocos años, introdujeron en su oferta el material de oficina. A su regreso a España tras el periplo sudamericano, la pareja acabó en Málaga, donde abrieron la Distribuidora Malagueña de Papelería, alcanzando una notable popularidad.

«Mi padre siempre ha dicho que lo principal era la atención y el surtido: que el cliente no tuviera que esperar y que pudiera encontrar siempre todo lo que quisiera», apunta Sáez, que junto a sus dos hermanos dirige el negocio familiar.

Las máquinas de escribir, el papel de calco y otro enseres de oficina de la época dieron luego paso con los años a los disquetes y los CD y, actualmente, a las soluciones audiovisuales (videoproyectores y pizarras interactivas) o las impresoras. Lo que siempre ha querido mantener Disofic, comenta Sáez, es un gran catálogo acorde a la necesidad de cualquier cliente. La empresa maneja así entre 15.000 y 20.000 referencias diferentes de productos de informática, papelería, papel, soluciones de impresión y de pago por copia, imprenta o mobiliario, centralizadas en una nave de 4.500 metros cuadrados en el polígono del Guadalhorce.

El responsable de Disofic reconoce que los años de la crisis han sido también bastante duros para ellos, ya que los recortes de las empresas afectaban también a todo lo relacionado con el material y el mobiliario de las oficinas. «Venimos de tiempos donde, para ahorrar, no se cambiaba una mesa ni de broma», señala Sáez, que sí comienza a percibir ahora una paulatina mejora del consumo.

«Somos un buen termómetro del mercado y empezamos a ver síntomas de recuperación en ciertas familias de productos, caso del audiovisual o de la impresión. Se nota que las empresas están percibiendo una mejora de la situación y que hay más demanda», asegura. De hecho, Disofic espera cerrar este ejercicio con un incremento de la facturación del 7%.

Los planes de futuro de Disofic no pasan, de momento, por la apertura de nuevas tiendas físicas, sino de una estrategia comercial que le permita acceder a clientes de otras áreas geográficas, más allá de su consolidado mercado andaluz (a mediados de la década de 2000 fusiona a Comercial Imbra en Granada y SystemmsOfice en Huelva, logrando una posición de liderazgo en la comunidad). Además, Sáez destaca la alianza estratégica que Disofic mantiene desde hace unos cuatro años con Hewlett-Packard, que le permite ofrecer promociones y servicios en exclusiva.

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