Infraestructuras

Las elecciones dejan en el aire el calendario de obras para evitar el riesgo de inundaciones

Ayuntamiento y Junta están pendientes de una reunión con el Ministerio para concretar la ejecución de los proyectos

11.05.2016 | 12:26
La cuenca del Guadalhorce necesita de varias obras para aumentar la capacidad de desagüe del río y reducir el riesgo de inundaciones.

Causas que favorecen las inundaciones

  • Tierras arcillosas: Escasa capacidad para filtrar agua del terreno
    El catedrático de Geografía de la UMA, Damián Ruiz Sinoga, apunta que el suelo de Málaga es fundamentalmente de componente arcilloso, lo que reduce su capacidad de filtrar agua para los cauces subterráneos, de forma que termine discurriendo por la superficie y provocando grandes riadas. Además, en cuanto llueven varios días seguidos, la poca capacidad de absorción de agua se satura rápidamente, agravando esta situación y expulsando mayor cantidad de agua para la superficie y favoreciendo su vertido en escorrentías que son el origen de las inundaciones.
  • Orografía: Parte de Málaga se sitúa al pie de un monte
    Ruiz Sinoga señala que Málaga se sitúa en el pie de monte, lo que ocasiona que las cabeceras de cuencas están a mucha altura respecto a la desembocadura y con cauces de apenas unos kilómetros de longitud. El agua se vierte a pequeños arroyos que tienden a ser torrentes y, con un terreno que no es capaz de filtrar el agua, provoca que la lluvia acumulada baje violentamente, ya que tienen que salvar un desnivel de 200 a 600 metros en pocos kilómetros, lo que provoca que vaya a mucha velocidad.
  • Urbanismo: Paseos marítimos y asfaltado, dos problemas
    La acción humana también tiene su influencia en la frecuencia o incidencia de las inundaciones. Los paseos marítimos, como indica Ruiz Sinoga, se han convertido en una barrera que actúa como presa en el desagüe del agua caída en un chaparrón. Además, la urbanización de zonas altas, como ocurre en el Distrito Este con Colinas del Limonar, Parque Clavero, Cerrado de Calderón o Hacienda Paredes, provoca que se eliminen las irregularidades del terreno que frenarían la caída del agua. Las calles asfaltadas aumentan la velocidad y encauzan el agua como un tobogán, lo que perjudica a las zonas bajas, que reciben la llegada del agua con gran violencia y facilitando las inundaciones.
  • Reforestación: La asignatura pendiente de la ciudad
    La reforestación de los montes que circundan la ciudad es la gran asignatura pendiente. La presencia de un arbolado frondoso reduciría notablemente los problemas, ya que las copas frenan la fuerza de la lluvia, que cae con menos fuerza al terreno. Por su lado, las raíces sujetan la tierra para que no sea arrastrada y agraven el proceso erosivo o produzcan más daños en la zona. Los árboles irían generando un sustrato vegetal sobre el terreno que iría reduciendo el tono arcilloso de la tierra y favoreciendo una mayor capacidad de absorción del terreno para la lluvia.
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Las medidas correctoras incluidas en el plan del Guadalhorce deben estar para 2021

El Plan Riesgo de Inundabilidad del Guadalhorce se encuentra en una situación de parálisis por la convocatoria de las elecciones del 26J. El Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía están pendientes de una reunión con el Ministerio de Medio Ambiente para cerrar un calendario que asegure la ejecución, antes de 2021, de las obras necesarias para evitar inundaciones.

La convocatoria de elecciones ha dejado a estas administraciones a la espera de esa fecha para la reunión a tres bandas. Ese encuentro es clave para poner en marcha la aplicación del plan, ya que se quiere concretar un calendario cerrado con fechas para presentar los proyectos básicos y de ejecución de las actuaciones previstas.

La idea, planteada por el Ayuntamiento y apoyada por la Junta de Andalucía, busca facilitar una hoja de ruta que asegure un seguimiento de cada obra y el cumplimiento de los plazos. La reunión, que se celebraría con responsables de las tres administraciones, analizaría el plan de trabajo y pondría las fechas.

«Nuestra intención es saber quién va a qué y cuándo», apuntó el concejal de Ordenación del Territorio, Francisco Pomares, quien destacó que lo importante es tener una planificación para hacer el seguimiento y que «se hagan las obras». «Una vez que hemos tenido que aceptar el Plan, aunque no estemos de acuerdo con sus resultados, lo que queremos es que se ejecute porque son obras buenas para Málaga», insistió Pomares.

El Plan de Riesgos de Inundaciones del Guadalhorce alerta sobre el peligro que tienen amplias zonas situadas junto al cauce del río, por lo que paraliza el desarrollo urbanístico de los terrenos de uso industrial y comercial previstos. A cambio, exige una serie de medidas correctoras para levantar estas limitaciones, que pasan por cambiar el puente sobre el río por el que discurre la MA-21 y que no tiene suficiente altura para permitir el paso de grandes cantidades de agua. Precisamente este proyecto está pendiente de un estudio que el Ministerio de Medio Ambiente se comprometió a encargar a Cemosa para que analizara las opciones.

Otra de las actuaciones exigidas es la mejora del cauce del Guadalhorce, para darle más capacidad para acoger grandes caudales. Además de diversas actuaciones para regular los arroyos que aportan agua al Guadalhorce y rebajar la presión sobre el río.

El origen de estas medidas está en un cambio de legislación que endurece las medidas preventivas en cauces urbanos, exigiendo que se adapten las obras a avenidas máximas en un periodo de 500 años de retorno y no de 200 años, como hasta ahora. Esto significa que se aumente el nivel de capacidad hasta que puedan recibir el mayor nivel de agua posible en un periodo de 500 años.

Complemento. El Ayuntamiento de Málaga tiene en marcha, de forma complementaria a este plan de actuaciones en el Guadalhorce, la elaboración de un Plan Director de Inundabilidad en la margen derecha del Guadalmedina, estudiando los 250 kilómetros de redes que hay en los barrios de la zona Oeste de la ciudad.

Este plan, que está al 50% de su redacción, propondrá las actuaciones necesarias para reducir el riesgo de inundaciones en la ciudad. Serán muchas microactuaciones que mejoren la seguridad de estos barrios y reduzcan la excesiva acumulación de agua.

El concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, explicó que este plan establecerá una lista de infraestructuras necesarias en saneamiento y drenaje que garanticen la defensa contra las inundaciones. También deberán definir las obras que permitan captar las escorrentías superficiales y su conexión a los aliviaderos de pluviales.

Una red de saneamiento compartida. Uno de los retos de la ciudad es separar la red de saneamiento de la pluvial, para reducir así el riesgo de inundaciones y evitar vertidos al mar. La mitad de los 1.800 kilómetros de galerías están compartidos, un porcentaje muy bajo respecto a otras ciudades, pero que ocasiona problemas en momento de fuertes trombas de lluvia, colapsando el desagüe de la lluvia.

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