Agricultura

La sequía y el calor reducen al mínimo la cosecha de la aceituna aloreña

El sector prevé pérdidas muy importantes por la bajada de kilos

02.10.2016 | 12:53
La elaboración de estas aceitunas mantiene un proceso casi artesanal.

Los daños añadidos por la mosca del olivo

  • La mosca del olivo, cuyo nombre científico es bactrocera oleae, supone una amenaza añadida para los cultivos que generan las extraordinarias aceitunas aloreñas. Este insecto de vivos colores y de forma un tanto singular únicamente afecta al fruto del olivo, a diferencia de otras especies de similar tamaño o con características parecidas. Cuando la meteorología durante las últimas semanas de primavera empieza a elevarse y, justo tres días después del acoplamiento, llega el peligro. Las hembras depositan en la epidermis de la aceituna los huevos y los mismos suelen eclosionar a los tres días. Esta larva tiene la particularidad de que se alimenta de la propia pulpa del fruto, produciendo en su interior galerías y, como puede apreciarse a simple vista, una herida en el exterior de la aceituna. Al final del ciclo, cuando la larva es adulta vuelve a romper la piel de la aceituna saliendo al exterior y comenzando el ciclo de nuevo. Como señalan los agricultores, estos insectos pasan todo el invierno enterrados a pocos centímetros de la superficie de la tierra, «en forma de pupa». Posteriormente, llegada la primavera, «reaparecen cuando comienzan a aumentar las temperaturas nocturnas». Es esa época del año la que coincide con el periodo en el que la aceituna comienza a engordar. Por regla general se concentran en las aceitunas de mayor calibre y en aquellas que están en la copa del árbol.

La falta de precipitaciones en estas primeras semanas de septiembre, frente a lo que ocurrió en 2015, así como unas altas temperaturas históricas, principales amenazas para el olivar

­La sequía no sólo ha empezado a afectar drásticamente al suministro de agua para consumo en la comarca de Antequera, o al del riego en los subtropicales, en la zona de la Axarquía. La falta de precipitaciones durante las primeras semanas de septiembre, frente a las abundantes lluvias que en estas mismas fechas se registraron en 2015, así como unas altas temperaturas históricas para este mes, han contribuido a «reducir al mínimo la cosecha de la aceituna aloreña».

En Alozaina, el municipio con un mayor volumen de producción de aceituna de dicha variedad, el presidente de la cooperativa Copusan, Antonio Dueñas, admite que este año se rebajará en medio millón de kilos las previsiones. «También será una cosecha más corta si es que no llueve en los últimos días de este mes», reconoce. A través de Copusan, más de 800 familias comercializan de media 2,5 millones de kilos anuales.

Las pérdidas serán muy importantes, al poder situarse en un 20% menos de producción. Los olivareros de Alozaina y de hasta una veintena de localidades que producen la aceituna aloreña están ya más que desesperados. Siempre se han registrado lluvias en las últimas semanas del verano para hacer viable la óptima cosecha de la aceituna de mesa. En plena campaña de recogida, popularmente llamada verdeo, cientos de familias siguen mirando al cielo a diario, «con la esperanza de salvar al menos en parte la presente cosecha».

Los responsables agrícolas provinciales recuerdan que la campaña suele arrancar el 15 de septiembre y que en la zona del Guadalhorce, con la propia variedad aloreña de Málaga, se recogen unos cinco millones de kilos en total. La producción es bastante reducida si se compara con los 55 millones que genera la variedad hojiblanca. Pero la aloreña, por tradición y precio, es una de las aceitunas más reconocibles de la provincia.

El sindicato Asaja añade que a la situación meteorológica que vive la provincia estos meses hay que agregarle la problemática derivada de la incidencia de la mosca del olivo, cuyos efectos también se agravan ante las elevadas temperaturas de estas semanas. El presidente de este colectivo en Málaga, Baldomero Bellido, expresa: «La falta de agua no podemos remediarla, pues en gran parte depende del cielo, pero la mosca hay que estar encima de ella. La situación que se ha vivido este verano, con elevadas temperaturas, ha hecho que no baje la población y cuando la aceituna ha estado apetecible, ha picado».

Los niveles de población de la llamada mosca del olivo son controlados por la Red de Alerta Fitosanitaria (Raif). Dicho organismo recibe información de los técnicos en el campo y expone los resultados en la web autonómica de la Consejería de Agricultura. Bellido incide en que en otros tiempos se destinaba el 1,4% de la ayuda a la producción para realizar tratamientos preventivos contra la propia mosca. «Ahora son los propios agricultores los que tienen que afrontar estos gastos de forma individual o colectiva», remata.

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