Cartas al director

16.04.2015 | 05:00

Políticos y clérigos corruptos
Ha causado sensación el que un clérigo se haya atrevido a criticar, en un sermón ante dos ministros, lo que, por desgracia, debería ser su deber constante: la intolerable corrupción de los políticos. Pero más extraño aún, más tabú –y por eso mismo ha tenido menos eco mediático–, es que también en ese sermón el sacerdote Antonio Pelayo haya denunciado lo que él mismo ha declarado peor: la corrupción de los mismos clérigos. En efecto: los actuales dirigentes económicos y sociales de España han sido educados por unos clérigos que pretendían tener –como aún reivindican ahora, pero ya con menor influencia– el monopolio de la moral. De ahí que su pésima enseñanza y ejemplo puede y debe ser considerada como la principal raíz inicial del derrumbe moral hoy imperante en España; desastre cada vez más patente, a medida que se van superando –no sin clamorosos retrocesos– las cortapisas de censura impuestas por la tan dura como por ellos bendecida dictadura anterior.
Julián Gómez Vidal
Málaga

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