360 grados

¿Aliados o subalternos?

27.04.2015 | 05:00

En la guerra global contra el terrorismo, Estados Unidos ha decidido apostar de modo creciente por los drones, esos aviones teledirigidos que eliminan a supuestos terroristas y de paso muchas veces a quienes se encuentran para su desgracia en su inmediata proximidad. Y con el primer presidente negro en la Casa Blanca, EEUU, dispuesto a minimizar las bajas propias, ha decuplicado el recurso a ese tipo de armas en relación con la época de su predecesor republicano, George W. Bush.

Pero ahora hemos sabido, gracias a una exhaustiva investigación del semanario alemán Der Spiegel, que EEUU utiliza, aunque sin reconocerlo oficialmente, una importante base aérea que tiene en ese país, la de Ramstein, para sus operaciones de eliminación física de yihadistas, localizados muchas veces gracias a las señales de sus teléfonos móviles.

El semanario cita a un antiguo «piloto» de drones que asegura que esa base, cuartel general de la fuerza aérea estadounidense en Europa, funciona de enlace entre la base de Creech, en el desierto de Nevada, Estados Unidos, donde se coordinan esos ataques, y el satélite a través del cual se envía al dron la orden de atacar un objetivo señalado.

Debido a la curvatura de la Tierra sería imposible que un satélite geoestacionario enviase directamente su señal desde por ejemplo Pakistán hasta el continente americano y la utilización de un segundo satélite alargaría innecesariamente el proceso e impediría la precisión del ataque, por lo que se decidió servirse de Ramstein, en el suroeste de Alemania.

Según el semanario, Estados Unidos se niega a dar información incluso al Gobierno alemán sobre el uso que hace para esos fines de la base en suelo de un país aliado y ello pese a anteriores informaciones críticas aparecidas en la prensa germana sobre acciones militares que podrían violar el derecho internacional.

«Ramstein es el punto central en la transmisión de datos, y la infraestructura de comunicaciones es incluso más importante que las propias armas que llevan los drones para ese tipo de operaciones», afirma Dan Gettinger, codirector del Centro de Investigaciones sobre Drones en el Bard College (Estado de Nueva York). En un principio, el Pentágono había pensado en coordinarlo todo directamente desde Ramstein, pero surgieron dudas sobre la legalidad de dirigir esas armas mortíferas desde territorio alemán sin conocimiento expreso del Gobierno de Berlín, dadas las posibles consecuencias jurídicas y diplomáticas y la eventual oposición de la izquierda parlamentaria germana. Se optó entones por separar las operaciones, empleando la base de Ramstein para las funciones de telecomunicación y dejando que los «pilotos a distancia» de esas armas mortíferas enviasen sus órdenes desde la base del desierto de Nevada.

El problema saltó a la luz en Alemania tras la muerte hace ya casi 5 años por un dron en Pakistán de un joven ciudadano de nacionalidad germana, la primera víctima de ese país en un ataque de ese tipo, aunque no se sabe si iba dirigido contra él o contra un jefe pastún que había abandonado poco antes el mismo lugar. La fiscalía alemana intervino para determinar si su eliminación física podía considerarse un «crimen de guerra», aunque llegó finalmente a la conclusión de que su eliminación estaba «justificada» porque aquél había recibido entrenamiento terrorista en el país asiático. Estados Unidos trata de justificar también de ese modo todos los ataques con dron contra el terrorismo organizado de «Al Qaida y fuerzas afines», aunque para Claus Kress, el director del Instituto de Derecho de Consecución de la Paz (Friedenssicherungrecht), de Colonia (Alemania), meter en un mismo saco a grupos terroristas que comparten una ideología, pero no operan bajo el mismo mando es harto peligroso.

De esa forma, argumenta Kress, Estados Unidos se considera «facultado para convertirse en policía global y con derecho a eliminar a todos a los que considera enemigos, donde quiera que se encuentren».

Hace unos días, una organización neoyorquina de derechos humanos, la Open Society Justice Initiative, informó de que en ataques con drones habían muerto o resultado heridos en Yemen 39 civiles que nada tenían que ver con el terrorismo, entre ellos ocho niños.

Las muertes de las que es responsable un Estado que no está en guerra con otro pueden considerarse desde el punto de vista del derecho internacional asesinatos extrajudiciales y no están amparadas por la inmunidad, al menos en Alemania. Mientras tanto, según denuncia Der Spiegel, el Gobierno de Berlín mira para otro lado y se contenta con las explicaciones falsamente tranquilizadoras que da Washington, que se niega a dar suficientes o convincentes explicaciones. Según esa publicación, tampoco es seguro que en un futuro Ramstein vaya a ser la única base de EEUU en Europa utilizada en ese nuevo tipo de guerra que no respeta fronteras ni por supuesto el derecho internacional. Hace tres años encontró una posible alternativa en la base de Sigonella, en Sicilia. ¿No habríamos de preocuparnos también en España?

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