Punto final

De Gea, patinazo planetario

05.09.2015 | 05:00

Otro mal día para quienes aseguran que lo han visto todo. Todo, no, porque el esperpento que han montado Real Madrid y Manchester United a cuenta del cruce de caminos de David de Gea y de Keylor Navas no tiene parangón en la tormentosa historia de los fichajes del fútbol mundial. Dos de los clubes más poderosos del mundo han organizado un quilombo jamás visto. De Gea, cuya novia, la cantante Edurne, había ido a la peluquería porque quería lucir peinado en la presentación del jugador en el Bernabéu, se tiene que quedar en Manchester, donde ya no tiene ni casa porque el casero ya la ha alquilado, y ver cada mañana la cara de vinagre de Van Gaal, culpable, según algunas versiones, del monumental barullo. Una venganza, dicen esas versiones, por el fiasco del fichaje de Sergio Ramos, el hermano de René, a quien, dicho sea de paso, no le ha pasado nunca esta historia. El papelón del portero va a ser tremendo.

El otro portero, Keylor Navas, a saber cómo estará a estas alturas de la película. Por lo visto, iba a triplicar su salario en Manchester y tenía garantías de que iba a ser el titular. Sus ganas de triunfar en el Madrid están salvaguardadas porque sigue a las órdenes de Benítez, con quien se entrevistó ayer. Pese a su madurez, deja que su padre meta peseta y afirme eso de que la prensa quiere un portero español en el Madrid. Una metedura de pata porque la prensa no es en este caso y en tantos otros un organismo uniforme. Cada medio y cada profesional tienen sus ideas sin que se pueda hablar de la prensa como un todo homogéneo.

Como no podía ser menos, el gran damnificado es Florentino Pérez, que, en vista de que ha ido prescindiendo de todos los mandos intermedios del Real Madrid, se ha convertido en la primera y la última instancia del club y por tanto se lleva todas las bofetadas. Un club como el Madrid no puede depender de un presidente que será muy eficaz en la negociación, pero que no puede estar metido en el papeleo de última hora. Un club como el Madrid no puede dejar para el último minuto los acuerdos con otros clubes, con los jugadores que vienen o se van. El último minuto es el momento de los malos estudiantes y de los malos gestores. No vale ahora echar la culpa a la otra parte y de paso sembrar la duda sobre la actuación de Keylor Navas en la negociación. Porque el jugador se queda en el equipo y se supone que va a jugar casi todos los partidos. Aquella foto del ­cierre de mercado cuando el fichaje del brasileño Ronaldo, con Florentino y Valdano en mangas de camisa cerrando flecos también los últimos minutos ha quedado muy atrás.

Ahora lo que queda es un patinazo planetario que afecta más a un Madrid desconcertado que a un Manchester que ha tropezado demasiadas veces a lo largo del verano. El Madrid se queda sin el portero soñado como se ha quedado sin el mediocentro que necesita como el comer, aunque dicen que el joven croata incorporado juega en ese puesto. En la encuesta callejera de una cadena de televisión varios seguidores del Madrid confesaron que es una buena noticia que no llegue De Gea porque la portería está bien cubierta y llegará gratis el verano que viene, cuestión que está por ver porque el jugador ha negociado sustanciosas indemnizaciones con los blancos.

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