Málaga de un vistazo

El carácter en la tempestad

09.09.2015 | 05:00

Como en el título del relato del escritor Álvaro Mutis, «Ilona llega con la lluvia», la total inoperatividad evidenciada por la red de saneamiento y drenaje de esta ciudad, aspirante a ser epicentro de todo, apareció con la tromba de agua padecida. Colapso en los accesos por Guadalmar y la vía de entrada al aeropuerto, el cual goteó lágrimas de sonrojo ante la mirada desconcertada de los viajeros. Del mismo modo, las zonas industriales –tejido productivo de la urbe– paralizaron su actividad por un leve temporal.

Este lunes tempestuoso hace replantearnos de forma inmanente el mismo enigma: ¿Por qué no se programan y ejecutan un conjunto de acciones de limpieza, rehabilitación y mantenimiento de la red de saneamiento, avenamiento urbano y de los puntos negros existentes en determinadas zonas claves de la ciudad? La respuesta, una sempiterna mirada desviada e inactiva.

Málaga, con todo su potencial y proyección, no puede permitirse correr más riesgos cada vez que el espíritu de la lluvia descarga su turbador grito, obstaculizando a la sociedad malagueña con las repercusiones perniciosas habidas en los sectores socioeconómicos y medioambientales del entorno. Las administraciones públicas implicadas deben de fijar medidas eficaces para la resolución de los dilemas asociados a la gestión de nuestras aguas pluviales urbanas, adaptando estrategias integradas consistentes en realizar un diagnóstico certero de la situación actual, determinar a todos los agentes y actores interesados e instaurar un programa realista para lograr unos objetivos consensuados. Éstos nos encauzarían a la mitigación de los graves problemas generados y a la recuperación de los ecosistemas circundantes. «El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad», recuerda Goethe. Reflexionen.

*Ignacio Hernández es profesor

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