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Tierra de nadie

Tome nota

19.10.2015 | 01:33

Si siempre llevamos doblados los billetes de banco por la mitad, ¿por qué no los hacen más pequeños? Piensen en la cantidad de papel que nos ahorraríamos y en los bosques que salvaríamos. Durante años, nuestro carnet de identidad tenía un tamaño incómodo sin que se supiera muy bien por qué. Un día, a alguien, en el ministerio del Interior, se le ocurrió reducirlos a las dimensiones de la tarjeta de crédito y la idea afortunadamente prosperó. Muchos recordarán todavía el viejo carné de conducir: parecía un desplegable. De hecho, lo era. Debido a ello, envejecía mal. Antes de que caducara estaba lleno de grietas. Daba apuro enseñárselo a la autoridad competente cuando lo requería.

Pero un día llegó a Tráfico un director nuevo que preguntó: «¿Hay alguna razón por la que el carné de conducir tenga que ser más grande que una tarjeta de crédito?». Como nadie respondiera, se tomaron las disposiciones pertinentes y llegamos a la situación actual. El DNI y el de conducir tienen el tamaño de la Visa y puedes almacenarlos junto a ella en el departamento correspondiente de la billetera. Con todo esto, vamos viendo que las tarjetas de crédito han marcado tendencia. Resulta imposible no plegarse a su funcionalidad, a su encanto, a sus prestaciones. Pero el papel moneda llega tarde a todas partes. De hecho, llega a finales de mes, cuando estamos ya al borde de la asfixia financiera. Eso forma parte de su carácter, muy ligado al salario mínimo. Se puede corregir, pero se requieren cambios políticos que no se aprecian en el horizonte. En cambio, para modificar su tamaño solo haría falta una decisión administrativa.

Si hay algo que se deteriora en la cartera es el dinero, incluso cuando dure poco. ¿Por qué un billete de cincuenta euros no puede tener el tamaño de una 4B? Seguramente, porque nadie se lo ha preguntado todavía. Es posible que la gente que ordena la fabricación los billetes no los use, ya que los ricos no llevan billetera para que no se les deforme la chaqueta. Y para no mancharse, que el dinero pasa por muchas manos y transmiten multitud de infecciones. Si el presidente del Banco Central Europeo leyera estas líneas, cosa poco probable, tome nota. Gracias.

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