La señal

Las mujeres y los amigos gays

13.12.2015 | 05:00

No sé si es la proximidad de la Navidad, creo que no, son coincidencias y éstas responden a leyes que desconocemos, tengo que preguntárselo a Salvador Merino, profesor de matemáticas aplicadas de la UMA, a lo que no entendemos le llamamos azar, pero ahí están los fractales, las matemáticas del caos€ ¡cuánta belleza por descubrir! Pero el caso es que me llegan revistas, publicaciones de periodicidad varia, libros€ por no hablar de cientos de correos electrónicos, mensajes de redes sociales, llamadas grabadas en el buzón de voz€, no nos dejan en paz, no dejamos en paz a los demás, el Maligno trabaja sin descanso y así no tenemos tiempo para pensar sino para atender lo urgente, no lo importante. Pero esto sí lo valoro, que me envíen de la Facultad de Económicas la Memoria del curso 2013-2014 con el logo del 50 aniversario. ¡Cuántos amigos han pasado por su primera promoción!, caso del general Carlos Gabari, Ricardo Hernández€ El decano, Eugenio José Luque, ha podido disfrutar de unas celebraciones como ningún otro, nuestra Facultad con más solera, enhorabuena Eugenio. Otro sobre en el buzón, La Danesa, una publicación del país escandinavo en España, ¿qué tengo que ver yo con eso?, se lo diré a Ida Willadsen, de Malaca Institute. Después están las revistas de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España, que tiene como presidente del consejo editorial a Felipe Romera, interesante para hacerse una idea de la realidad tecnológica de nuestro país, más importante de lo que creemos; e IDEA, de periodicidad trimestral, que va por su año veintidós, lo que tiene mérito, y que edita el PTA. Ahora descorcho Los mandamientos del agua, opúsculo de la galería de arte Benedito, en la que Alfredo Taján, superviviente del Instituto Municipal del Libro, se explaya en la contemplación de óleos de Maribel Alonso, Blanca Álvarez, Barberán, Bola Barrionuevo€ y tantos otros. También me llega Ceuta sin rumbo, un nuevo libro de José María Campos, abogado y empresario, que presenta un nuevo acercamiento crítico a los problemas de la perla del Mediterráneo, un territorio diferente a un tiro de piedra de aquí.

Me escapo después de la última clase en Periodismo para visitar la exposición de mi compañero, y sin embargo amigo, José María Camacho, en el Colegio de Médicos. Empezó a pintar tarde pero como si tuviera un alien en su interior maneja el óleo con la fuerza de la compulsión, paletadas y colores vivos que provocan el contento interior. Además, cada cuadro se hace acompañar de un poema de Miguel Ángel García, que otrosí es profesor de yoga. Por si fuera poco, Pablo Rekalde, escultor, ofrece sus torsos masculinos y femeninos desnudos y con rincones secretos que pueden servir para las joyas, los dólares, una pistola€ esas cosas que llevamos por fuera. Me viene a la cabeza el razonamiento de Marta Robles, que dice que la elegancia suple la falta de generosidad del ser humano porque no todos somos ángeles; así, las reglas están hechas para hacer mejor a la gente, con lo que coincido plenamente, aunque hay quienes se empeñan en ser malos, pero esa es la eterna historia de la lucha entre el bien y el mal, que no es solo cristiana, sino de mucho antes, de Zoroastro, que todavía tiene sus seguidores en Irán. En otro confín me interesa el estudio de Eric Russell, doctorando en el departamento de Psicología de la Universidad de Texas, en Arlington (USA), que cree que las mujeres heterosexuales tienden a hacerse amigas de los hombres gays (anglicismo cursi). Su último trabajo está publicado en la revista Archives of Sexual Behaviour. Las féminas tienden más a pedir consejo a sus amigos gays en asuntos sentimentales que en otros como los laborales. El hecho de que los gays nunca tendrán intención de emparejarse con sus amigas influye en que éstas confíen más en ellos. Esta tendencia femenina a hacer amigos gays se incrementa si están en un ambiente sentimental competitivo. Hay mucho por descubrir, no sabemos casi nada de nada y, sin embargo, nos creemos dioses, pero siempre nos quedará la palabra, T. S. Eliot lo expresaba así:

"Las palabras se mueven, la música se mueve
sólo en el tiempo; pero lo que tan sólo vive
sólo puede morir. Tras hablar, las palabras
alcanzan el silencio. Sólo por la forma, la pauta,
pueden palabra o música alcanzar
la quietud, como ahora un jarrón chino
se mueve eternamente en su quietud".

cima@cimamalaga.com

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