En corto

Valle de la muerte

04.04.2016 | 05:00

La siniestra belleza y el colosalismo de la gran cruz del Valle de los Caídos sólo se aprecia acercándose a ella en una envolvente lateral, por ejemplo desde las colinas de La Jarosa, eludiendo su visión hasta que se impone con tal poder que es imposible obviarla. Los autores del invento, y el director supremo de las obras (Franco), debieron de disponer la vía oficial de aproximación para evitar ese sobrecogedor impacto súbito. Como monumento funerario, el soberbio culto a la muerte que representa explica con tal fuerza la esencia de un régimen, y la megalomanía del hombre que construyó allí su fastuoso panteón en medio de la miseria de una España arruinada por la guerra, que para respetar la memoria histórica habría que dejarlo como está, nombre incluido. Bastaría un sencillo centro de interpretación, para los que aún la necesiten, y una gerencia del sitio ajena a toda idea de culto.

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