Cartas al director

03.06.2016 | 05:00

El tesoro escondido del convento de la Trinidad
La Málaga de la Trinidad y el Cautivo que cada año anuncian los pregoneros, tiene un tesoro escondido que Dios quiera que las autoridades lo descubran. Es el antiguo Convento de la Trinidad en donde estuvimos presentes los Trinitarios desde el año 1487 hasta 1835. El convento se levantó donde estuvo instalado el campamento de Isabel la Católica durante el asedio a Málaga entre mayo y agosto de 1487. Es de destacar su valor patrimonial, que es muy elevado por haber constituido el núcleo del barrio y por su interés arquitectónico renacentista y mudéjar, tanto de la iglesia como especialmente del claustro con sus columnas de mármol en las dos plantas. La armadura es de las más valiosas de la ciudad de Málaga e incrementa su valor con el programa iconográfico del alfarje del claustro, que no tiene parangón en Andalucía. En 1890 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), y a pesar de ello, después de varios proyectos, se encuentra sin uso, cerrado y abandonado.

La colaboración entre dos religiosos trinitarios, un avezado historiador de la Orden Trinitaria, Bonifacio Porres Alonso y un documentalista, Ángel García Rodríguez, ha dado a luz el libro El Real Convento de la Trinidad de Málaga. Esta monografía de carácter estrictamente histórico ha recogido todos los documentos del antiguo convento trinitario en archivos y bibliotecas. La presentación del libro se llevó a cabo ayer en la sede de la Cofradía de El Cautivo.
Ángel García Rodríguez
Málaga


Adiós a la filosofía
Es demencial la eliminación de la asignatura de Filosofía de los planes de estudio. En este turbulento mundo, cada día más sin sentido, lo lógico, y yo diría que hasta lo necesario, sería incentivar el estudio de disciplinas que nos hagan reflexionar. Se hace, demencialmente, lo contrario con el silencio cómplice de casi todos. En un futuro no muy lejano los hombres van a acabar convertidos en una mezcolanza de robots y mutantes, de lo cual no tendrán derecho a quejarse, pues se lo habrán ganado a pulso. En todo caso, eliminar el estudio académico de la Filosofía en los estudios secundarios no llegará a matar a los filósofos. Sí supondrá que los mismos serán más marginales de lo que siempre han sido, es decir, serán una suerte de héroes a los que se hará el mismo caso que a Casandra. Lo que estamos viviendo, un cambio del mundo brusco y vertiginoso, no ha ocurrido nunca y supone un auténtico atentado contra las personas cultivadas de mediana edad que ven cómo se sienten viejas en la flor de la edad ante tantas absurdas novedades. ¡Esperemos que no terminen quemando los libros de Filosofía!
Antonio Romero Ortega
Málaga

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