El análisis

A vueltas con la 'mochila austríaca'

04.09.2016 | 05:00

Las conversaciones sobre un posible pacto de investidura en España han llevado al primer plano de la actualidad la llamada «mochila austríaca», un fondo de capitalización para los empleados que aportan las empresas cada año y se mantiene durante toda su vida laboral. Este se puede hacer efectivo en caso de indemnización por despido, de movilidad geográfica y cuando llegue la jubilación. Si el trabajador cambia de compañía se lleva consigo el fondo, del que puede conocer en todo momento su importe. En el Viejo Continente, Austria es un ejemplo de Estado del Bienestar heredado con algunos retoques de las políticas económicas keynesianas. Allí triunfa la paz social debido a su apuesta por unas elevadas prestaciones para su población.

En esas, Partido Popular y Ciudadanos coinciden en implantar el citado sistema, que se concreta en el punto 38º sellado recientemente por las formaciones que lideran Mariano Rajoy y Albert Rivera en el acuerdo «150 compromisos para mejorar España». A vueltas con el modelo de maletín que manejan los empleados centroeuropeos, donde la tasa de paro es de tan sólo el 5,8% de la población activa (la media española es del 19,8%), este saco de dinero podría generar beneficios en el mercado laboral y en el sostenimiento de las pensiones. El problema es saber si el modelo es posible en España. Además, requeriría un gran pacto social entre sindicatos, organizaciones empresariales y el Gobierno con el apoyo de las fuerzas políticas más representativas.

El modelo austríaco también fue incluido por PSOE y C´s en su «Acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso» sellado el pasado mes de febrero. Y fue analizado en la fase previa de la reforma laboral de 2012 que finalmente aprobó el Ejecutivo central vía decreto aunque finalmente no se agregó. El método que tan bien funciona en el país de los Alpes favorece la movilidad de los trabajadores, incentiva la flexibilidad y aumenta la productividad, según reconocen algunos expertos. En el ámbito de las pensiones, la «mochila austríaca» sirve de complemento para unas prestaciones públicas muy condicionadas por el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida.

Los empresarios deben constituir un fondo de capitalización en favor del empleado mediante una aportación anual a cambio de reducir la indemnización que deben abonar en caso de despido. El fondo acompaña al trabajador, quien puede rescatarlo aunque la baja sea voluntaria. La principal novedad que plantea este modelo es que los trabajadores van acumulando dinero en el fondo aunque no sean despedidos de las empresas, algo similar al abono de las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan empleados y empleadores en el actual sistema de reparto.

El especialista del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y profesor de Análisis Económico de la Universitat de València Lorenzo Serrano sostiene que la «mochila austríaca» aumentaría la productividad, la movilidad y la flexibilidad laboral «eliminando rigideces en el mercado de trabajo».

Según Serrano, «el actual sistema lastra la productividad en las empresas españolas porque el trabajador se aferra a la antigüedad, entre otras razones, como logro social para no moverse de su puesto de trabajo». Sin embargo, explica el investigador del IVIE, «la pérdida de antigüedad la podría compensar su nueva empresa con un salario más elevado o con otros incentivos». Añade que el mencionado sistema puede impulsar la contratación indefinida y de manera indirecta contribuiría a generar más empleo a largo plazo. Respecto a las cargas sociales, el experto considera que no tienen «por qué cargarse sobre las espaldas de los empleados si el fondo se estructura bien».

En parecidos términos, el secretario general de los técnicos de Hacienda Gestha, José María Mollinedo, considera «positivo» este modelo. Esta organización profesional resalta que un trabajador «ha acreditado que puede ir capitalizando su derecho a la prestación por desempleo y a su jubilación». El Servicio de Estudios de BBVA se muestra firme partidario del maletín austríaco y aboga por incluir en ese fondo el importe de las prestaciones por desempleo.

El principal inconveniente del modelo es el previsible aumento de los costes salariales para las empresas, ya que estarían pagando una indemnización al trabajador de forma continua durante toda su vida laboral y no solo en el momento preciso de su salida. La contrapartida para los empresarios sería una reducción de las cotizaciones sociales. Desde el punto de vista del trabajador, la «mochila austríaca» elimina trabas al despido. Este es el inconveniente más claro. Según los sindicatos UGT y CCOO, si despedir le sale gratis al empresario aumenta la inestabilidad laboral porque puede ajustar su plantilla cuando quiera, sin coste alguno.

En Austria no existe indemnización por despido como tal. Las empresas puede despedir a un trabajador a coste cero. En 2003 un gran acuerdo entre partidos políticos permitió una reforma laboral de gran calado cuyo objetivo era reducir la rigidez del mercado laboral. Y no le ha ido mal. Además de reducir su tasa de paro, el porcentaje de trabajadores con contrato temporal es casi insignificante (9,2%) respecto con el de España (próximo al 23%).

Quizá lo más difícil de conseguir en España sería el cambio de mentalidad de las empresas y de los trabajadores porque habría que pasar de un modelo de trabajo para toda la vida a otro en el que la flexibilidad del mercado sea la base para una economía más productiva y competitiva sin que por ello se descuide la protección al desempleado.

La hucha o colchón que las empresas austríacas aportan a cada trabajador, según uno de los principales pensadores de Ciudadanos, el economista Luis Garicano, contribuiría a romper la dualidad entre trabajadores fijos y temporales. El principal inconveniente del modelo en España es, sobre todo, el aumento de los costes salariales. ¿Convencerán Rajoy y Rivera a los empresarios españoles para implantar este modelo si finalmente se consigue la investidura de un Gobierno?

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