Pasando la cadena

De la boca al pie

05.10.2016 | 05:00

Es lo que vino a explicarle Pedro León al portugués Danilo en el Bernabéu. Con una gran actuación del murciano, el Éibar frenó las ansias expresadas por el madridista de que el modesto conjunto vasco pagara la cuenta de los desvaríos madridistas, versión tres partidos seguidos empatados que tuvo en su mano. Y es que, de la boca al pie hay mucho trecho. Al final, otro empate, y van cuatro consecutivos con seis puntos desperdiciados en Liga para perder la cabeza de la tabla, que, como decía don Salvador Ripoll, es la que manda. Por eso la música de viento empieza a ser repetitiva en el Paseo de la Castellana.

Ya decíamos que Zidane debería plasmar en el terreno de juego un sistema reconocible, más allá de los clásicos arreones y las jugadas aisladas de sus fenómenos, y está tardando el francés en conseguirlo. Es inconcebible que jugadores con tanta clase no sean capaces de controlar un partido contra equipos notablemente inferiores. Que Casemiro, sobre todo; Modric y Marcelo, aparte de Ramos, no estén disponibles o haya que darles descanso no justifican los bajones que exhiben los pupilos de don Zinedine. Y mucho menos la apatía que aparentan ocasionalmente algunos de ellos. Tal vez por eso, como profeta antes que presidente y director deportivo, don Florentino ofreciera a Mourinho volver al Real Madrid para poner orden. ¡Válgame Dios! El club ha negado que hubiera habido negociaciones al respecto, pero eso no lo dijo el técnico portugués. Habló de una charla con el presidente blanco, con quien le une buena relación, y por eso el señor Pérez no ha desmentido nada. En todo caso, como decíamos, de la boca al pie hay tanta distancia como de las palabras de algunos a los hechos. Menos mal que don Xosé no aceptó; sería la plaga que faltaba.

El asunto que quita el sueño a los madridistas es mucho más sencillo: además de la ausencia de sistema, falta actitud y doblar algunos puestos clave. Sobre todo el del medio centro, como tanto hemos reiterado. Lo primero tiene arreglo, y está en la mano y la responsabilidad de Zidane corregirlo, y de lo último ya hemos hablado demasiado y no tiene solución a corto, salvo que recuperen a Llorente en enero. Lo peor sería que el Barça o el Atlético ya estuvieran demasiado lejos.

El Barça, que sí tiene un juego reconocible, debe pasar el Rubicón de la ausencia de Messi para albergar esperanzas, y en ello están los de Luis Enrique. La ventaja blaugrana es que, aparte del argentino insustituible, tienen una columna que vertebra al conjunto con pocas fisuras. Piqué, Busquets, Iniesta, Alba, Rákitic y Suárez, más algunas cositas de Neymar, con el concurso de ese jugadorazo en que se ha convertido Sergio Roberto, y es el mayor mérito de su técnico; sostienen la base y la estructura del juego culé.

Simeone ha encontrado esa marcha adicional que necesitaba el Atlético para pasar de aspirante a equipo grande. Tanto en Liga como en Europa ya cuenta como uno más de la élite; el triunfo frente al todopoderoso Bayern lo corrobora. Solo un equipo importante puede hacer un partido para ganar con claridad a los campeones alemanes. Gabi, Juanfran, Filipe, Koke, Griezmann, Saúl, Godín, Oblak o Carrasco no tienen nada que envidiar a ningún otro jugador en su puesto. Ojito con los colchoneros esta temporada, como ya aventuramos, 2017 puede ser su año triunfal.

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