Gestionando la felicidad

Jefes psicópatas

20.11.2016 | 00:56

Estudios recientes apuntan que, más allá de aquellos diagnosticados y encerrados en entornos de máxima seguridad como cárceles u hospitales mentales, entre nosotros y sueltos en la sociedad, existen personas con perfiles psicópatas bajo cargos directivos empresariales, políticos, financieros, legales y otros tipos de liderazgo.

Gracias a las nuevas tecnologías aplicadas al estudio del cerebro humano, disciplinas como la psicología y la criminología están corroborando que los mismos tipos de comportamientos egoístas, manipuladores y temerarios contemplados en los oficialmente catalogados como trastornados, se observan igualmente a pie de calle, pero con la diferencia de que estos últimos no han llegado a desarrollar su instinto asesino, al menos por el momento.

Conocedores de los códigos sociales, les gusta establecer sus propias normas de comportamiento sin tener presente a los demás, y sólo se sienten mal cuando incumplen sus propios reglamentos, pero nada que ver con rastros de empatía, responsabilidad o arrepentimiento cuando afectan a terceros. Con una intensa autoestima y capacidad de persuasión, se muestran encantadores y conversadores, lo cual les ayuda a guardar en la retaguardia sus verdaderas intenciones. Bastante inteligentes y de mente ágil, la estructura de sus hemisferios presenta un déficit en el área emocional que les hace no tener miedo de sus consecuencias y por ello, sí que pueden dormir a pierna suelta y sin remordimientos por sus actos.

La posibilidad de fracaso es algo que no les incumbe, por lo que actúan sin pestañear, aligerando enormemente el desgaste energético de la reflexión y el sentido de la justicia. De igual manera, su baja tolerancia al aburrimiento les hace estar siempre ocupados e inmersos en tareas apremiantes, lo cual favorece que destaquen a simple vista sobre sus compañeros y asciendan con más rapidez en puestos de dirección. Como premio adicional, dominan la atención plena o mindfulness, ya que al no sopesar ni las consecuencias en el pasado ni los riesgos del futuro, viven anclados en el presente, con calma y libres de estrés.

Por estas y otras razones, las corrientes del mercado socioeconómico y laboral apremian las conductas cercanas a la psicopatía, y la verdad es que, viendo lo visto, es para pensárselo y aprender un poco de ellos. Así quizás se sufra menos y consiga uno ponerse el mundo por montera.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Opinión

No me esperes en el Benítez

Por no tener, el recién inaugurado de forma parcial parque municipal entre dos autovías no...

 
 

SUSU

El guitarrista

Me gustaría que en mi funeral sonara la música de Leonard Cohen. Concretamente mi canción...

 
 

MIGUEL A. SANTOS GUERRA

El paradigma de la complejidad (II)

Dediqué el artículo del sábado pasado a reflexionar sobre la...

 
 

PEDRO DE SILVA

Arte Kitsch en Catalunya

En lo kitsch decae el arte pero aflora el símbolo. ¿He leído esta frase?, ¿emergería de un...

 
 

RAFAEL DE LA FUENTE

Don Joaquín Marín, periodista y maestro

Cuando le dí mi pésame a su hijo Joaquín le confesé que no sabía nada...

 
 

Cartas al director

'No "agostar" las vacaciones', por María Faes RiscoLos datos de la agencia...

 
 
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine