Tribuna

Gente chula y machirula

20.02.2017 | 22:36

Quizá sin proponérselo, la vicetodo de Podemos Irene Montero acaba de popularizar el término ´machirulo´ que la Academia lenta y algo misógina no reconoce todavía. Como tal reputó la parlamentaria a un diputado del PP que se había enzarzado con su jefe, Pablo Iglesias, en un cruce de desafíos verbales y gestuales para ver quién era más valiente de los dos. La de más redaños era ella, por supuesto.

El machirulo viene a ser una mezcla de macho y chulo que resumiría, a juicio de Montero, la actitud un tanto tabernaria del diputado que, según las crónicas, retó a Iglesias en términos de «¿Quieres que vaya o qué?». Nada hay de particular en estos lances. El Parlamento, que es la casa del pueblo, adquiere a menudo ambiente de tasca con olor a vinazo y malos modos. No solo aquí. En el Congreso de Taiwán, mucho más animado que el de la Carrera de San Jerónimo, son frecuentes las peleas a puñetazo sucio entre los diputados. Las imágenes de las trifulcas en ese escenario, con abundancia de patadas y contusos, se han convertido ya en un clásico recurrente en todas las televisiones.

No tan extremoso, el Congreso español ha ofrecido históricamente buenos niveles de bronca, por más que las partes intervinientes no llegasen a las manos. Famosa fue, por ejemplo, la respuesta de José María Gil Robles al diputado que le reprochó el uso de calzoncillos de seda en un torpe intento de zaherir su virilidad. «No sabía que su señora fuese tan indiscreta», replicó impertérrito el líder de la derecha de entonces.

El machismo puede aflorar involuntariamente, como ocurrió con Gregorio Peces Barba en su etapa de presidente del Congreso. Peces, hombre de reconocidos buenos modales, interrumpió en su discurso al entonces diputado Miguel Boyer. «Perdone un momento, señor Boyer, pero creo que su aparato no funciona», dijo con la mayor de las inocencias el speaker del Parlamento entre las risas malvadas del hemiciclo.

Estos son, naturalmente, rasgos de machismo suave, o light, que nada tienen que ver con otro tipo de exabruptos. Los del otro día, sin ir más lejos, cuando la bancada popular y la populista se retaron a arreglar sus diferencias por la vía taiwanesa del mamporro. Hasta que Montero sacó su detector de machistas, naturalmente.

El Congreso, que se había amuermado bastante en los tiempos del bipartidismo y las mayorías absolutas, promete grandes tardes de gloria para los cronistas parlamentarios con la llegada de Podemos. Gente que le llama al pan, pan y al machirulo, machirulo.

Dado que en la banda de enfrente abundan también los congresistas de gesto airado y palabra desdeñosa, las sesiones van a ser mucho más dinámicas que hasta ahora. E incluso es posible que las televisiones trasladen su plató al Congreso para ofrecer en directo el reality-show del hemiciclo, que a fin de cuentas es la mitad de un círculo (y también, ocasionalmente, de un circo). De momento, la tensión entre los jefes de manada ya ha alumbrado una innovación lingüística tan feliz como la de machirulo, a la que probablemente sigan otras no menos creativas.

Todo esto lo resumió el presidente de la Primera República, Estanislao Figueras, en célebre frase ante el Congreso: «Estoy hasta los cojones de todos nosotros». En plan testicular y acaso machirulo, Figueras no hacía más que interpretar el sentir del pueblo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Opinión

Colarse en el metro

Algunos paisanos se pasan por el torno lo de que hay que pagar billete. El suburbano lo explica...

 
 

CARLOS PÉREZ ARIZA

Sequía total

La lluvia ausente se hace perenne, pero el pulso político está en otros menesteres menos...

 
 

DANIEL PÉREZ MORALES*

Amputar el metro

En nuestra ciudad se está coartando el progreso debido a la actitud irresponsable y partidista...

 
 

ADRIANA MARTÍN

Los valores del deporte

Que el deporte es una herramienta para educar en valores es innegable. Que además el...

 
 

HORACIO EICHELBAUM

Me duele la cabeza

Los periodistas deberíamos llevar un termostato para cuando desprendemos demasiado calor en los...

 
 

JUAN CARLOS BONILLA

Lujos

No sé si recordarán esto. Mick Dugan: «Estás preciosa». Tess McGill: «!Ya, pero me gustaría un...

 
 
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine