Tierra de nadie

El café

16.07.2017 | 05:00

Cuando escucho la expresión «pequeños electrodomésticos», siento ternura por el exprimidor y por la cafetera y por la batidora. Al microondas lo dejo fuera porque, siendo pequeño, presta grandes servicios. Además, es complejo. Y los rayos que emite nos podrían matar si no cerrara herméticamente. Mi padre decía que el microondas calienta de dentro afuera. Significa que si metes una patata comienza a cocerla por el corazón. En otras palabras, alcanza el centro sin haber pasado por la periferia. Y eso da miedo, aunque el electrodoméstico capaz de llevarlo a cabo sea diminuto. Nada que ver con un secador de pelo, una tostadora, una báscula, una plancha, una máquina de afeitar, un mechero piezoeléctrico.

Los pequeños electrodomésticos son los duendes del hogar. Cuando la lavadora se estropea, la cambias por otra. La sandwichera vieja, sin embargo, puede rondar por la casa años, hasta la muerte de los padres. Incluso entonces hay hijos que se la llevan a su piso porque, total, no abulta nada y a lo mejor la desarmo y consigo ponerla en marcha. La diferencia entre los grandes y los pequeños electrodomésticos es que los primeros carecen de alma y los segundos no. El otro día, en una casa a la que fui a cenar, descubrí una minipimer de hacía cuarenta años. Pregunté si todavía funcionaba y me dijeron que sí, aunque a nadie se le ocurría utilizarla por miedo a que dejara de hacerlo.

Los pequeños electrodomésticos no son pequeños porque hayan nacido ayer (una minipmer, con los años, no se convierte en una Thermomix). Son pequeños porque nacen ya con esa condición en la que la insignificancia forma parte del núcleo de su identidad. Si los vendedores tuvieran más vista comercial, los llamarían electrodomésticos insignificantes. ¿Quién se resiste a adquirir una nadería? Pienso todo esto mientras recorro la línea de cafeteras del supermercado. Me las llevaría todas, pues todas, sin excepción, resultan enormemente seductoras. Por cierto, que ayer dijeron por la tele que el café, que era tan malo, vuelve a ser bueno. Bueno para la digestión, para el colesterol, para la memoria, para el estado de ánimo... El problema es con cuál de todas estas cafeteras hacerlo.

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