Día Mundial

Las preguntas más frecuentes sobre el cáncer de mama

El Grupo Hospitalario Quirón elabora una guía para facilitar el autoexamen y responde a las principales preguntas sobre la enfermedad

18.10.2013 | 15:00

La posibilidad de transmitir la enfermedad a sus descendientes es la pregunta más frecuente que la paciente de cáncer de mama le hace a su oncólogo en la consulta. Preguntados los responsables de las unidades de mama de Grupo Hospitalario Quirón, los especialistas han coincidido en que esta es la principal preocupación de la paciente, seguida de las secuelas físicas –si va a ser necesaria una mastectomía, las posibilidades de una reconstrucción y la caída del cabello-; saber en qué consiste la técnica del ganglio centinela y qué es el linfedema, y –en tercer lugar-; la posibilidad de una recaída.

Para el doctor Ginés Hernández Cortés, del Hospital Universitario Quirón Madrid, "entre 2 y 4 mujeres de cada 10 van a padecer un cáncer a lo largo de su vida, y de ellos, el más frecuente es el cáncer de mama", del que se diagnostican 22.000 nuevos casos al año en España.

Según el doctor Antonio Brugarolas, de Quirón Torrevieja, el principal mensaje que hay que transmitir a la mujer es que el modo más seguro de afrontar la enfermedad "es la aceptación del riesgo y su participación en los programas de cribado –mamografía y ecografía de mama-, incluyendo también el importantísimo autochequeo", ya que "el diagnóstico precoz ha hecho posible que el cáncer de mama se diagnostique en fases muy tempranas cuando es potencialmente curable en más del 95% de los casos y los avances, tanto en diagnóstico como en tratamiento, hacen que mortalidad disminuya más de un 1% cada año".

Para facilitar el autoexamen, Grupo Hospitalario Quirón ha elaborado una guía, disponible en su web y que repartirá en distintos formatos en sus hospitales la próxima semana.

Las preguntas más frecuentes son:

Mi cáncer ¿se hereda?
A pesar de ser el principal temor, "sólo en un pequeño porcentaje –entre el 5 y el 10% de los casos- se hereda un cierto riesgo de susceptibilidad", aclara el doctor Guillermo López Vivanco, de Quirón Bilbao. "El oncólogo –continúa este especialista- recoge los antecedentes familiares cuando realiza la historia clínica y, si existe sospecha, ya informará a la paciente y a sus familiares de los pasos a seguir".

¿Me van a hacer una mastectomía?
El diagnóstico precoz ha contribuido también a que los tratamientos sean cada vez menos invasivos y las cirugías menos agresivas. La mastectomía, explica el doctor Juan Antonio Virizuela, de Quirón Sagrado Corazón (Sevilla), no siempre es necesaria y "hoy contamos con cuatro tipos, en función de las características de cada tumor", y en ocasiones ya es posible hacer la reconstrucción inmediata en el mismo acto quirúrgico.

¿Cuándo debo plantear la reconstrucción? ¿Va a afectar negativamente a mi tratamiento posterior?
El Dr. Virizuela indica que la reconstrucción mamaria "no es un capricho estético, ni un peligro innecesario y una de las finalidades que tiene es restaurar la imagen corporal de la mujer, lo que le ayuda a enfrentarse de forma más positiva a la enfermedad". Para la mayoría de las pacientes, aclara, la reconstrucción implica dos o tres procedimientos quirúrgicos. No afecta negativamente al pronóstico de la enfermedad, no obstaculiza las pruebas de control y no limita los tratamientos que la paciente puede recibir en el futuro.

¿Se me va a caer el pelo?
La mayor parte de las quimioterapias empleadas en cáncer de mama producen alopecia, por el efecto nocivo que tienen sobre el folículo piloso. Suele ocurrir en torno a las tres semanas del inicio del tratamiento y puede afectar a las cejas, pestañas, vello axilar y púbico y, en algunos casos, a las uñas. Pero este efecto no es sinónimo de una mayor agresividad del tratamiento.

¿Podré teñirme el pelo cuando vuelva a salir?
El pelo volverá a crecer entre dos y tres meses después de haber finalizado el tratamiento, cuando el folículo piloso se haya recuperado. La mayoría de las veces, el pelo será más denso, rizado y canoso, que antes del tratamiento. Sin embargo, en los primeros meses se debe evitar el uso de tintes que contengan amoníaco.

¿Qué es el ganglio centinela?
Con el ganglio centinela intentamos averiguar si el ganglio más próximo al tumor está afectado o no. Para ello se inyecta en el tumor una molécula teñida con contraste, que se comporta como una célula maligna y viajará hacia la primera estación ganglionar. Si al extirparla, no se encuentran células malignas, el riesgo de diseminación a otros ganglios será mínimo, por lo que no será necesario extirpar el resto de ganglios –linfadenectomía-.

¿Qué es un linfedema?
Es la hinchazón que se produce en el brazo de la zona en la que se ha practicado la linfadenectomía. En el 75% de los casos, aparece durante el primer año de la cirugía, y la causa está en el acúmulo de líquido linfático. Para evitarlo o para paliar las molestias, se recomienda unos ejercicios de fisioterapia, mantener el brazo en alto cuando está en reposo, evitar coger pesos con ese brazo o tomar la tensión en esa extremidad. Como el riesgo de infección es alto, también conviene no realizar extracciones de sangre en el brazo intervenido.

¿Cuál es la alimentación más adecuada durante el tratamiento?
Es importante beber agua en abundancia, porque algunos tratamientos pueden producir deshidratación. La dieta no debe ser especialmente distinta a la anterior al tratamiento, siempre que sea una dieta sana y equilibrada, rica en frutas, verduras y pescado, y evitar el sobrepreso. Los alimentos más recomendables son: legumbres, verduras cocidas, cereales, frutas, productos lácteos y fibra. Se debe evitar el tabaco y el alcohol, así como la sal y las grasas.

¿Puedo hacer ejercicio físico?
La hormonoterapia y la quimioterapia provocan efectos adversos a nivel muscular y osteoarticular. Para combatir estos efectos, es recomendable el ejercicio físico aeróbico y continuado. Además, recientemente se ha comprobado el efecto protector frente a la enfermedad del ejercicio físico moderado, equivalente a andar media hora a paso rápido al menos 5 días por semana.

¿Es adecuado el tratamiento?
La incertidumbre sobre las consecuencias de la enfermedad, los tratamientos y sus posibles efectos, es normal tras un diagnóstico de cáncer. El tratamiento responde a una evaluación exhaustiva que se ha ce individualmente para cada caso, de acuerdo con los ensayos y las recomendaciones de las guías clínicas. Las pacientes suelen preguntar por la quimioterapia en pastillas, que tiene sus indicaciones, a diferencia de lo que se cree, puede ser tanto o más tóxico que el tratamiento intravenoso. Para el doctor Javier Cortés, de Quirón Barcelona, "el hecho de que actualmente podamos personalizar los tratamientos y adaptarlos con rigor a la enfermedad de cada paciente permite minimizar la incomodidad o las molestias que pueden afectar a su calidad de vida".

Buscar una segunda opinión puede ser bueno, porque puede proporcionar a la paciente mayor información sobre el tipo de cáncer y las posibilidades de tratamiento.



Una de cada ocho mujeres sufrirá un cáncer de mama. Esa es la realidad y, por mucho que los científicos y los médicos reiteren que el porcentaje de supervivencia es hoy muy elevado –superior al 80%–, pocos pueden evitar que a una mujer le invada el temor de ser ella una de las afectadas. "¿Qué puedo hacer para evitar padecerlo? Yo, como persona y al margen de las investigaciones y la farmacología, ¿qué puedo hacer para eludir el cáncer?"... Este tipo de preguntas son las que, según los expertos, numerosas mujeres plantean en las consultas médicas.

Mujeres que sienten, porque lo han vivido en un entorno cercano –rara es una familia sin alguna afectada–, que las células que almacena esa parte de su cuerpo pueden volverse en su contra sin que se sepa aún el motivo. Y es que, aunque el cáncer de mama dejó hace mucho tiempo de ser una enfermedad tabú y la información fluye, poco saben las mujeres sobre qué hacer para prevenir el tumor que más les afecta (un 28,8% de todos los tumores femeninos, algo más de 27.000 casos anuales en España).

Lo primero que hay que aclarar, coinciden los expertos, es que el cáncer de mama no se puede prevenir, entendiendo como tal que si se siguen unas pautas de conducta se evitará la enfermedad. "No, no es así. Se pueden reducir los riesgos, pero no prevenirlo. Esa es la realidad", señalan desdela Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Lo avalan las sociedades científicas.

Aún no se puede prevenir por la sencilla razón de que por el momento se desconoce qué lleva a la mama a albergar células malignas. "Cada vez sabemos más, pero aún falta conocer el origen del problema, y eso es clave para la prevención", indican desde esta asociación, que en sus 60 años de historia no ha cesado de trabajar para ayudar a los pacientes, luchar contra la estigmatización de la enfermedad y fomentar la investigación.

Pero es cierto que, aunque no se conoce qué causa el cáncer de mama, sí hay ciertos factores de riesgo asociados a la enfermedad. De tal manera, que seguir esas pautas reduce las posibilidades de padecer este tumor. "El incremento de casos de cáncer de mama parece tener relación con un cambio en los hábitos de vida. Y es ahí donde se puede incidir para reducir las posibilidades de padecerlo", señala el doctor César Rodríguez, secretario científico dela Sociedad Españolade Oncología (SEOM) y oncólogo médico del hospital Clínico Universitario de Salamanca.


Una alimentación sana ayuda a reducir el riesgo, pero no basta con decidir seguirla ya de adulto, se ha constatado la importancia de implantarla desde la infancia y cuando empieza el desarrollo hormonal


Es primordial seguir una dieta sana, asegura este médico, porque todo apunta a que la alimentación desempeña un papel destacado en este tipo de cáncer –"y en otros", aclara–. Y lo que los médicos entienden –y así lo reiteran– como dieta saludable es la ingestión de mucha verdura, frutas, legumbres y poca grasa animal. Una dieta, la mediterránea, que en España era muy conocida hasta hace unas décadas, pero que se ha ido arrinconando en favor de la comida rica en grasas.

Otro médico, Rafael Fàbregas, consultor en ginecología oncológica y mastología en la Fundación Dexeus, Salud de la Mujer, insiste en la necesidad de reducir el consumo de grasas. Hay investigaciones que apuntan que si se reduce el aporte de grasas en favor de la fruta y la verdura, la incidencia del cáncer es menor. Y dentro de este apartado de alimentación saludable, se incluye además la reducción del consumo de alcohol. "Se ha comprobado que el abuso de bebidas alcohólicas está asociado con el cáncer de mama", apunta el doctor Rodríguez. Diversas investigaciones indican que las mujeres que ingieren de dos a cinco bebidas alcohólicas al día tienen 1,5 veces más riesgo que las que no consumen.

Llevar una dieta sana es fundamental. Pero no es una cuestión de decir "ahora voy a comer sano". Se ha constatado la importancia de seguir una dieta saludable desde la infancia y, sobre todo, en la adolescencia. "Se necesitan más campañas y que la información llegue a cada hogar: una alimentación sana es fundamental para reducir el cáncer de mama, pero se debe comenzar desde la infancia y cuando se produce el desarrollo hormonal. No hacerlo aumenta las posibilidades de tener un tumor en la edad adulta", reitera Fàbregas.

"El incremento de casos parece tener relación con un cambio en los hábitos de vida, y es ahí donde se puede incidir para reducir el riesgo", dice el oncólogo César Rodríguez"


Además, llevar una dieta sana es el mejor instrumento para evitar el sobrepeso y la obesidad, otro factor de riesgo del cáncer de mama. Sobre todo, tras la menopausia, como señalan las últimas investigaciones, que además apuntan a que la obesidad condiciona el pronóstico en las pacientes con este proceso tumoral, asociándose un mayor riesgo de mortalidad y recurrencia de la enfermedad en mujeres obesas cuyo índice de masa corporal (IMC) es igual o superior a 35. Así se recoge en un estudio del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) que fue presentado en la última reunión anual dela Sociedad Americana de Oncología Médica.

El siguiente paso es el incremento de la actividad física. Hay que moverse y hacerlo de manera regular, insisten ambos especialistas. "Cuando hablamos de actividad física no estamos diciendo que hay que convertirse en un deportista de élite. Estamos hablando de activar el corazón, de quemar el azúcar sobrante porque si no se convertirá en grasa. Hablamos de una caminata a paso rápido 30 minutos al menos cinco días a la semana? y a partir de ahí, lo que se quiera", explica el doctor Fàbregas.

Estas son las pautas preventivas para reducir el riesgo de sufrir un cáncer de mama que una mujer puede realizar; además de intentar no demorar la maternidad y no tomar anticonceptivos de manera prolongada, indica el ginecólogo de Dexeus. Es lo que los médicos califican como prevención primaria. Según datos dela Organización Mundial de la Salud (OMS), el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad y la falta de actividad física.

La polémica sobre la edad aconsejable para las mamografías no se ha resuelto; hay partidarios de empezar la detección precoz a los 40 años, y otros no lo ven eficaz


"Luego está la prevención secundaria, aquella que conduce a un diagnóstico precoz de la enfermedad", explica César Rodríguez. Es decir, no previene la enfermedad, pero permite detectarla en su fase inicial, aumentando considerablemente las posibilidades de cura. "Es necesario que la mujer se autoexplore las mamas de una manera periódica y que comunique a su médico cualquier cambio que advierta", señala el representante de la SEOM. Aunque es cierto que el propio Rodríguez pone en duda la autoexploración al considerar que cuando una mujer detecta algo anormal en su pecho, el cáncer ya está en una fase avanzada.La AECC no recomienda la realización de la autoexploración como único método de diagnóstico precoz, debido a su baja fiabilidad.

Parala OMS, la importancia de la autoexploración va más allá de los resultados médicos. "Se ha observado –indicala OMS– que esta práctica empodera a las mujeres, que se responsabilizan de su propia salud". De ahí que este organismo recomiende esta práctica preventiva para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo, "más que como un método de cribado".

El verdadero cribado radica en las mamografías, la técnica actual más eficaz que permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y cuando aún no han invadido en profundidad ni se han diseminado a los ganglios ni a otros órganos. Se estima que las mamografías detectan el 90% de los tumores, según la AECC, frente al 50% del examen físico.

En España, los programas de cribado de cáncer de mama están dirigidos a mujeres de entre 45 y 50 años y entre 65 y 70 –varía según las comunidades autónomas–, mediante la realización de una mamografías cada uno o dos años. ¿Por qué no se realiza a mujeres de menor edad, cuando se estima que en torno al 20% de las pacientes con cáncer de mama tienen menos de 50 años? Aquí no hay un respuesta clara.

César Rodríguez señala que antes de los 45-50 años, el tejido de la mama es más denso y el potencial de diagnóstico es menor, favoreciendo lo que se denomina "falsos negativos", lo que, unido a una menor incidencia de la enfermedad a esas edades, disminuye la rentabilidad de esta técnica. Señala que la evidencia científica deja claro que a partir de los 45 años la efectividad de las mamografías es muy alta; a edades más tempranas no lo es, además de incrementarse los riesgos por irradiación.

La AECC señala de manera similar que no se ha demostrado un beneficio en las campañas de diagnóstico precoz por debajo de los 45 años. En mujeres por debajo de esa edad sólo es aconsejable si existen factores de riesgo elevado, como el genético. La recomendación de la OMS también va en esa línea.
No lo ve así, sin embargo, el doctor Fábregas, que apuesta por las mamografías a partir de los 40 años.

El aumento, según dice, de estos tumores a edades más tempranas requiere ampliar la edad de la población a la que realizar estas pruebas. ¿Y el peligro de la radiación? "Hay mamógrafos de baja dosis que reducen el riesgo", indica, mientras que señala que entre los 40 y los 45 años sólo se realizarían dos o tres mamografías más, por lo que la exposición es "mínima".

Según datos facilitados porla SEOM correspondientes al seguimiento de los programas de cribado del 2011 (los últimos disponibles) de la sanidad pública, el porcentaje de mujeres que participan en ellos es del 73%. Los seguimientos más altos se registran en Navarra, Galicia, Rioja, Baleares, País Vasco y Castilla-León.

Las mamografías son hoy la mejor vía para detectar los tumores muy incipientes; para algunos expertos, este cribado ha contribuido a aumentar la tasa de supervivencia incluso más que el avance farmacológico


Los porcentajes más bajos, en Catalunya y Extremadura. "Es importante recalcar que cuando las llamadas al cribado son regulares, es decir que se avisa a las mujeres aproximadamente cada dos años y no sólo la primera vez, los porcentajes se elevan de una manera muy significativa, de modo que en estos casos se alcanzan adherencias del 91,6%", explica el doctor Rodríguez.La OMS asegura que si la cobertura de los programas de cribado supera el 70%, se reduce la mortalidad por cáncer de mama en un 20%-30% en las mujeres de más de 50 años.

Al margen de la polémica sobre la edad de iniciar los programas de screening de cáncer de mama, ninguno de los especialistas duda ni un ápice en señalar la necesidad de realizar esas revisiones. "Las mujeres deben tenerlo claro, porque esta es, de verdad, la auténtica prevención", indican. Un estudio realizado en 18 países europeos avala la utilidad de esta prueba.

Este trabajo, publicado el año pasado en la revista The Journal of Medical Screening, señala que de cada mil mujeres de entre 50 y 69 años que se someten a esta prueba cada dos años se detectarán tumores a entre siete y nueve, que seguramente se salven al ser casos en fase inicial.

Los expertos consideran que el gran logro conseguido en la supervivencia del cáncer de mama tiene mucho que ver con los programas de cribado, por encima, incluso, de los avances farmacológicos, porque detectan los tumores en fases muy tempranas. De ahí, señala el citado estudio, la necesidad de mantener estos programas, sin tener en cuenta su coste inicial. Gastar dinero en esta prevención supone un ahorro en tratamientos, más costosos. César Rodríguez asegura que la crisis económica no ha afectado a los programas de cribado en España, que siguen haciéndose de forma regular.

Estas son las pautas que pueden seguir las mujeres para intentar eludir el cáncer de mama, mientras prosigue la investigación. Aún queda por hacer –lo más importante, saber qué lo causa–, pero, como explica el oncólogo de SEOM, "cada día sabemos más; entre otros aspectos, que el cáncer de mama no es una enfermedad sino muchas, lo que requiere tratamientos diferentes dependiendo de los subtipos".

El tratamiento personalizado se considera hoy clave para la lucha contra una dolencia que los investigadores intentan descifrar. Mientras lo hacen, los expertos insisten en modificar hábitos de vida poco saludables para intentar eludir no sólo el cáncer de mama, también de otros tipos. Y no olvidarse nunca de las revisiones. "Hoy son las que de verdad salvan la vida", señala Rafael Fàbregas.

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