30 de junio de 2014
30.06.2014
Conmoción

"Temí que las llamas bajasen al pueblo"

Una turista británica y un integrante de un antiguo retén contra los incendios relataron en caliente las estampas más duras del incendio de ayer

30.06.2014 | 02:10
Miguel Ángel Catalina con un trabajador del 112. Imagen aérea de la zona.

Centenares de personas desalojadas y algunas viviendas calcinadas por el fuego extendieron ayer el pesimismo en una localidad que se caracteriza desde hace casi medio siglo por su carácter cosmopolita, propiciado por su alto potencial como destino turístico, y la conciencia colectiva de que el pulmón verde del parque natural de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama constituye un recurso de primer orden en su futuro económico

Dorothy Wells descubrió Cómpeta el verano pasado, a través de la fotografía que puso en Twitter uno de sus mejores amigos. Soñó en Londres, durante todo el invierno, con conocer el pueblo con «montañas a su alrededor» y «muy blanco». El destino quiso ayer que, sólo tres días después de alojarse en una casa alquilada y mientras barajaba con su familia adquirir una segunda residencia en el pueblo, las llamas asolasen la sierra.

«He pasado mucho miedo. Temí que las llamas con el viento bajasen al pueblo y me he preguntado toda la tarde por qué ha ocurrido todo». Así explicaba a otras vecinas de la urbanización Cruz del Monte su desgraciada experiencia vacacional. Esta inglesa, como muchas otras personas de diferentes nacionalidades y procedencias, se agolpaban ayer en el Portichuelo, el punto más elevado de la carretera que comunica Cómpeta y Torrox. «Los bares de aquí ya casi ni recuerdo cuándo han estado así», le explicaba un guardia civil de la zona a uno de sus mandos.

Las horas de mayor confusión se registraron justo cuando los competeños estaban a la mesa. Pasada la una de la tarde, el 112 recibía la llamada de atención de una joven que se identificó como Sandra. Al observar una densa columna de humo a una distancia de algo más de cinco kilómetros, desde el límite con el término municipal de Torrox, no dudó en alertar a los servicios de emergencias.

De esa manera, al ser detectado muy pronto el fuego, las viviendas más cercanas pudieron desalojarse en pocos minutos. Antonio Navas, que se encontraba de romería en Canillas de Albaida, relataba su experiencia como integrante, durante los setenta, de antiguos retenes. «He revivido casi cuarenta años después el gran incendio de estas sierras, que empezó aquí en Canillas y que en apenas 48 horas llegó al término municipal de Nerja. Fue lo más dañino para el turismo y la riqueza de estos pueblos que hubo durante la segunda mitad del siglo pasado». Ayer, mujeres y niños, con lágrimas en los ojos, volvieron a emocionarlo a él.

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