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La gota que calma el vaso
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salvador crossa ramírez

Entre los desahogos que pueda encontrar el lector de alguien que como yo hace de la escucha su trabajo habitual, puede también que encuentre algún alivio personal, por muy leve que sea; me doy entonces por satisfecho. Encontrará sin duda, si es curioso, una serie cuentecitos o microrrelatos hechos p...

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Reflexiones de un psicoterapeuta de ciudad


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  • 12
    Noviembre
    2012

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    Por un consumo responsable de alcohol

     El alcohol es una droga muy peligrosa. Si acostumbras a beber alcohol es conveniente que tengas en cuenta ciertos consejos que te pueden ser de utilidad a la hora de evitar los graves peligros derivados de su consumo.

     

    La Organización mundial de la salud aconseja a los adultos que no sobrepasen los 30 gramos de alcohol puro al día, que es el equivalente a cuatro cañas de cerveza, o dos copas de vino  o un combinado. Aunque esta cantidad puede variar mucho en cada sujeto, debido al peso, a la edad, a factores genéticos y de salud que alteran la tolerancia a las bebidas alcohólicas, las mujeres toleran  por regla general menos cantidades diarias. Otra recomendación interesante de la OMS es que pasemos al menos uno o dos días a la semana sin beber, para evitar dependencias.

    Los efectos del alcohol no ayudan a mejorar las relaciones sexuales sino todo lo contrario. El uso tan difundido de la asociación de  bebidas alcohólicas y sexo no se explica más que por el poder que tiene el alcohol de disipar las inseguridades y los miedos de todo tipo. No uses nunca el alcohol  como una medicina contra la inseguridad, la caída en la adicción es más que probable en estas circunstancias.

    Cada cual puede y debe conocer sus límites individuales respecto de su tolerancia a las bebidas alcohólicas. Antes de empezar a beber es conveniente tenerlo en cuenta ya que la euforia de las primeras copas nos hace olvidar que tenemos nuestras propias limitaciones.

    Las bebidas alcohólicas favorecen la perdida de agua por parte del organismo. Para evitar la deshidratación, que forma parte de la resaca, se recomienda beber líquidos en abundancia, antes y después, y si bebemos licores concentrados aún más.

    Hay que tratar de beber despacio, disfrutando de los aromas y de los sabores que nos ofrecen las bebidas alcohólicas, procurando que la satisfacción del momento esté centrada en el ambiente agradable que estamos disfrutando, en el paisaje, en los amigos, en la conversación, no en la copa que estamos tomando, que es un mero auxiliar de nuestra felicidad. Nuestro organismo tarda un determinado tiempo en eliminar el alcohol que ingerimos, si bebemos más aprisa de lo que eliminamos, corremos el riesgo de intoxicarnos.

    La absorción de alcohol por parte de las paredes de la mucosa gástrica  es más rápida si el estómago está vacío, y más aún si esta dilatado por la presencia de gas y ofrece de este modo mucha superficie de contacto con el liquido alcohólico. Es por eso que las bebidas espirituosas como el cava se suben tan pronto a la cabeza. Hay que tenerlo presente. Si comemos alimentos copiosos y grasos la absorción del alcohol se prolonga y es posible que a la hora de irnos a coger el coche aún no tengamos los niveles permitidos por la Ley. Cuando se va a conducir es mejor no beber nada, tómatelo en serio y no seas tolerante con el incumplimiento de  esta regla, de ello depende tu vida y  la de muchas personas.

    No ofrecer ni permitir el consumo de bebidas alcohólicas a menores bajo ninguna excepción, ni navidades ni fiestas especiales. Muchas iniciaciones patológicas a la bebida tienen su origen en las experiencias tóxicas de la infancia. Además, el hígado de un menor no metaboliza el alcohol como el de un adulto y las intoxicaciones etílicas en ellos suelen ser más graves.

    Aunque suele tolerarse que las embarazadas beban algo de alcohol, lo cierto es que el alcohol se difunde del mismo modo por el cuerpo de la madre y por  su cerebro que por el cuerpo del feto, cuyo organismo aún no está preparado adecuadamente para metabolizar tóxicos. En contra de la costumbre popular, se aconseja a las embarazadas no ingerir durante todo el periodo de su embarazo nada de alcohol.

    La mayoría de los medicamentos interactúan con el alcohol, unos potencian los efectos de cualquier bebida provocándonos sorpresas desagradables, mareos, embriaguez inesperada, sudoración profusa, hipotensión, otros medicamentos dejan de hacer efecto cuando nos tomamos una copa y algunos, tomados con alcohol, producen cuadros tóxicos muy graves e incluso mortales. Se aconseja pedir información a un profesional o en caso de duda prescindir de las bebidas alcohólicas.

    Muchas enfermedades agudas y crónicas  exigen para su buen tratamiento la abstinencia absoluta del alcohol. Cuando esto sucede es conveniente estar muy seguros de que no vamos a probar ni una sola gota y si se tratara de un problema crónico abandonar o no el alcohol se puede convertir un asunto de vida o muerte.

    Salvador Crossa Ramírez.

     http://www.lagotaquecalmaelvaso.es

     

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