Blog 
Pequeñas cosas cotidianas
RSS - Blog de Carmen Donate González

El autor

Blog Pequeñas cosas cotidianas - Carmen Donate González

Carmen Donate González

Soy ama de casa de mediana edad, una especie en peligro de extinción.

Sobre este blog de Málaga

Reflexiones sobre las pequeñas cosas que me llaman la atención a lo largo del día.


Archivo

  • 01
    Abril
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

     

    El infierno.

     El final de la guerra civil para muchos, los que debieron exiliarse sin remedio, supuso un paseo por el infierno.

     

    El infierno.

    No son llamas lo que existe

    en el infierno, es arena.

    Estuve en él en aquella

    playa francesa cercada

    que campo de internamiento

    resultó al fin ser, donde   

    la desesperanza total,

    absoluta, se instaló

    en el ánimo menguado

    de  vencidos exiliados.

    Nací en familia humilde,

    a la pesca dedicado

    desde joven, casi niño,

    parecía que muy poca

    hacienda podría perder.

    En  barrio marinero

    instalado junto al mar

    bien poco sus moradores

    poseían, solo para

    subsistir daba el copo,

    tanto jalar de la cuerda

    tanto esfuerzo y cuidado

    para ridículo  jornal.

    Cuando  bajo la bandera

    de mi patria batallaba

    debí para salvar la vida

    a pie cruzar la frontera.

    Supe que sí poseía,

    lo conocí al perderlo,

    libertad para caminar

    por donde el gusto dictara.

    En aquella playa estuve

    preso sin poder traspasar

    sus alambradas, sin nada

    Allá no existía nada,

    la desmoralización,

    desaliento, pesimismo,

    solo infierno en vida

    y extremo sufrimiento

    cada instante de aquel tiempo,

    perdidos aquellos días

    de mi vida sin retorno.

    Durante años humillado

    viendo morir compañeros,

    perdiendo pronto la salud, 

    la razón dilapidando.

    En África fui acogido,

    cambié redes por  palustre,

    humilde vida llevé

    observando en claros días

    mi tierra allá  enfrente,

    tan  cercana, tan distante,

    fuera siempre de mi alcance;

    poder verla y no pisarla

    gran tristeza  me causaba.

    Formé familia,  mis hijos

    madre española tuvieron,

    en  tierra con otra lengua

    nos encontramos felices,

    la vida fuimos llevando

    viendo crecer  nuestros niños.

    El destino funesto de

    nuevo se nos mostró pronto,

    veloz fuimos expulsados 

    de la tierra de acogida.

    Íbamos a  hollar por fin

    de nuevo la  patria amada,

    mostrársela a nuestros hijos.

    Preocupación  persistente,

    salí joven  buscavidas   

    de aquella playa, afanoso.

    Mis hombros están vencidos,

    no tengo ya la energía

    de tantos años atrás,

    ahora tengo una familia,

    demasiada edad parece

     para  comenzar de nuevo.

    Aunque siempre la esperanza.

     ¡Juntos lo conseguiremos!

     

     Málaga. 2011.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook