22 de octubre de 2016
22.10.2016
Crítica de arte

Maneras de fugarse

La fuga siempre ha formado parte de la experiencia humana. Un fuga en busca de otros lugares donde poder empezar de nuevo; o simplemente como válvula de escape para seguir viviendo día a día

22.10.2016 | 05:00
Una pieza de la muestra «Exit /Exist», de Alejandro Ginés.

Mecanismos de fuga: adentrarse en la naturaleza como modo de huir del lugar que nos cobija

01 «Conceptual Andalusia: Européens en Vol-Texte, 128 Photographies et 1 Exposition». Juan del Junco.
Galería Isabel Hurley. Hasta el 12 de noviembre

Del 1 de julio pasado hasta el 17 de septiembre se presenció en este mismo espacio el anteproyecto, al que en estas líneas nos ocupa, titulado Conceptual Andalusia: Européens en Vol. Les Archives de Juan del Junco. Como si todavía no estuviera escrito del todo, podía apreciarse la antesala hacia donde el propio texto expositivo iría dirigido. Hoy, y hasta el 12 de noviembre, puede asistirse a otra de sus variantes. Quizás definitiva. Quizás no. Lo que en la pasada exposición era un montaje lineal de los archivos fotográficos por el espacio, todos a la misma altura y donde se hacía énfasis en la catalogación usando alfileres de distintos colores, hoy pasa a ser un aparato, que a modo de atlas, permite recorrer todas las imágenes que se yuxtaponen y despliegan a lo largo de una única superficie. Este nuevo montaje de la pieza central de la exposición, que se asemeja a un libro, se muestra deudor de las publicaciones Oiseaux en vol (1962) y Wild Andalusia. Coto Doñana (1967) de Charles-A. Vaucher, germen de este proyecto, y que ya aparecían citadas en Les Archives.

Siendo las imágenes que lo componen las mismas, este nuevo aparato expositivo complejiza aquello que entendemos por el hecho fotográfico, incidiendo en todo lo referente al proceso de producción y postproducción del trabajo artístico. Un trabajo que puede adoptar distintas formas y que no se reduce a la propia imagen, a un simple disparo, sino que se articula como un cuerpo ensayístico que se relaciona con otros textos previos y con múltiples imágenes, generando diversas lecturas que es lo que enriquece la obra. De ahí el hecho de relacionar la propia fotografía con diversos dispositivos que la puedan contener: archivadores, maquetas o libros. Enfatizando el carácter interrelacional. O con distintos displays que abren la imagen y la colocan en distintos lugares. Finalmente la imagen se objetualiza y es capaz de exceder su propia representación.

Estas dos etapas quedan materializadas con la propuesta actual, antes descrita Conceptual Andalusia: Européens en Vol-Texte, 128 Photographies et 1 Exposition, y se complementan con una mesa de proyecto que contiene los libros de Vaucher antes mencionados, fotografías que formaron parte de la anterior exposición y una pieza perteneciente al último proyecto desarrollado por el artista, fruto de la Beca Encuentros de Arte de Genalguacil, titulado Conceptual Andalusia: buscando oropéndolas obsesivamente. Capítulo XIX. También con el resto de este proyecto, alojado en otro lado de la galería.

En este nuevo proyecto se sigue ahondando en ese intento de plasmar una génesis del paisaje más cercano al propio artista, que sigue fiel a sus incursiones en torno a lo natural y la contemplación de las aves. Una serie de desplegables, enfatizados en el montaje, plasman esta visión distinta de la naturaleza: orgánica y conceptual. Cercana y lejana al mismo tiempo. Mostrando así la contingencia que toda fotografía, por más ismos con los que se la quiera catalogar, posee. Envuelto en un suerte de romanticismo, estas imágenes potenciadas por el uso análogico del blanco y negro parecen mostrar esa imposibilidad de retorno al pasado, un estado anterior de armonía entre hombre y naturaleza. Quizás esto se haga patente en la ruptura entre el carácter natural y oficioso de las fotografías y el artificioso y racionalista montaje que las contiene. Un trabajo pausado, contrario a la velocidad de la actualidad, que se antoja como un bocado de rebeldía y de reivindicación ante esta nueva estética de lo efímero que parece abocarnos a la desaparición.

02 «Exit / Exist». Alejandro Ginés
El Palmeral. Programa Iniciarte. Hasta el 18 de noviembre

Observando los proyectos anteriores de Alejandro Ginés, puede apreciarse el interés que el artista posee por el concepto de la «casa». No se sabe muy bien si ese interés va relacionado con la tranquilidad del hogar o, si por el contrario, no era más que una manera de investigar todas sus connotaciones para hacerlas saltar por los aires con estos «mecanismos» que son los que se presentan en El Palmeral, dentro del marco de la Beca Iniciarte.

En un primer momento, la idea de casa surge como objeto de estudio, cuestionándolo como espacio doméstico, como puede observarse en sus trabajos tempranos, un tanto analíticos como House de 2012 o Casas negras de 2015. Trabajos muy inquietantes que presentan este ideal de casa como una imagen arquitectónica fría, alejada del concepto de hogar. Poco a poco, y en proyectos sucesivos, este interés va a virar hacia espacios un tanto inquietantes en los cuáles van a ir desapareciendo algunas de las partes de este leitmotiv, no detallándose el porqué, en una operación siniestra que parece querer incomodar al espectador como ocurre con piezas de la serie Entre Hestia y Hermes de 2015. Pues esa idea de casa, la que el artista representa, puede ser la de cualquiera, de hecho lo es. Un lugar que si no se repiensa puede poseerte por completo, del cuál es necesario huir, o al menos engañar, como si de un trilero se tratara. Las válvulas de escape que idea el artista son construcciones de madera en las que hay algún elemento familiar, a través del cuál escapar. Son mecanismos, que de manera poética, están diseñados para trasladarte a otra dimensión, a un lugar alejado de la ciudad, un bosque, tres bosques: la imagen de tres bosques. Por ejemplo, en uno de ellos uno puede subir tan alto como quiera. Denominado como Valla, este dispositivo posee escaleras que llevan hacia una rampa de lanzamiento por la cuál lanzarse a volar, con cuidado de no caerse. Existen otras opciones, pero falta una máquina que te haga encoger para convertirte en un niño y permitirte introducirte en un «Fichero» o lanzarte por un «Tragaluz» ensamblado a unas tuberías. Obviamente todo esto me lo invento, pero lo hago gracias a la potencia poética de las piezas que Ginés ha ideado para esta exposición, piezas que aunque permanezcan inmóviles, llevan consigo un movimiento oculto, encerrado que se puede activar aunque no se sepa cómo. Quizás para facilitar el desmontaje, no se sabe, o quizás para transportarte a la cuarta dimensión, aquel lugar que se menciona en el catálogo «como movimiento inmutable del pensamiento» que sabotea las leyes físicas y lógicas de la ciencia.

Lo que sí es cierto, o al menos me parece a mí, es que su trabajo es susceptible de adherirse al de otros, que por proximidad y juventud, están elevando la calidad de la escultura hacia niveles bastante altos en Andalucía. Véase el trabajo, por ejemplo, de Mercedes Pimiento con sus reflexiones en torno a lo arquitectónico, de Alegría y Piñero con sus dispositivos cinéticos, de Pablo Capitán del Río o de la malagueña Leonor Serrano, más relacionado con la instalación y la performance. En definitiva, magníficos exponentes de la nueva creación andaluza.

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