04 de septiembre de 2017
04.09.2017
Alozaina

Conectar a través de la fotografía

La pareja de artistas formada por el estadounidense Call Goodpasture y la noruega Gro Heining no llegan a entender, tras tres años, la atracción, transformación y el cambio en el interior de sus vidas tras descubrir a Málaga

04.09.2017 | 05:00
Call Goodpasture y Gro Heining

Decidieron invertir su herencia en Alozaina, donde se han mezclado con los habitantes y ya no son unos extranjeros más en un pueblo malagueño. Las fotografísa de Goodpasture han sido protagonistas de una exposición en el aula de usos múltiples de la localidad

Hace unos años que pisaron por primera vez la tierra de Picasso. Al llegar a Málaga comenzaron a descubrirla a través de sus costumbres, gastronomía o tradiciones visitando los pueblos que le fueron desvelando la idiosincrasia de nuestra tierra y a las personas. Al llegar a Alozaina «algo cambió nuestra vidas. No entendíamos lo que nos estaba ocurriendo. Nos sorprendió aún más porque nos pasaba a los dos y a la vez», relata Carll Goldpasture americano de Los Ángeles que dedicó toda su vida a la ciencia a través de la fotografía. Doctor en fisonomía de los insectos y científico dedicado al estudio de los cromosomas aunque él solo se define como fotógrafo.

Decidieron invertir su herencia en Alozaina y una vez allí sintió la necesidad de mezclarse con los autóctonos y dejar de ser, como otros, un extranjero en un pueblo malagueño. Así que pensó que la mejor manera de relacionarse y de que lo conociesen, además de lo aceptaran como uno más en el pueblo, tenía que pasar por usar la fotografía como ligazón, como cortejo hacia sus nuevos vecinos. Es su medio de expresión.

Durante tres años, que son los que llevan viviendo en Alozaina, él y su esposa que se dedica a la pintura, recorrieron parte de la comarca llevando consigo siempre su cámara de plástico para relacionarse y además con el objetivo de plasmar la vida cotidiana de Alozaina y de los pueblos vecinos como Casarabonela, Yunquera, Tolox o El Burgo. «También, así íbamos descubriendo la vida y las formas de vivir de los que ahora son mis vecinos y mis amigos».

Carl Goldpasture es uno de los amantes y expertos en lo que se le ha venido a llamar fotografía estenopeica. Una técnica muy básica en la que el propio fotógrafo puede fabricar su propia cámara. Sirve una simple caja de cartón o de una lata de conserva en la que se instala una película o papel sensible a la luz y y se le práctica un agujero del grosor de una aguja de coser a modo de objetivo. Goldpasture usó una cámara básica plástica para este trabajo.

«Pienso que no es la cámara sino la persona, por eso decidí que la máquina debería ser lo más sencilla. Pretendí no destacar para no intimidar a las personas», sostiene el californiano ahora instalado en la provincia de Málaga.

Celebrando el pueblo

Ha sido el título de su exposición en el aula de usos múltiples del pueblo en el que vive por temporadas junto a su diosa, su mujer Gro Heining, en la que busca y encuentra la inspiración a través de la convivencia diaria y de sus pinturas. Pinturas que se extraen, expresan, profundizan y «en las que me conducen a mi yo interior», concreta. Más de cien imágenes tomadas con una cámara de juguete y que han sido la vía para integrarse y darse a conocer entre los oriundos de los pueblos de la Sierra de las Nieves pero además «ha sido un reto personal al salir de ámbito de la fotografía científica y tratar que transmitir a través de la imagen la alegría, la soledad, la pena, el amor o la ilusión y la metáfora a través de lo cotidiano. Para mi ha sido un reto», sostiene Goldpasture.

Un trabajo basado en los sentimientos de las personas que ha servido a este californiano-alozainense para agradecer al municipio su luz, temperatura o vegetación similar al sitio donde se crío pero además devolver a sus vecinos el que lo reconociesen como uno más del pueblo. Uno más entre ellos.

Goldpasture ha editado varios libros de fotos en Estados Unidos y Europa sobre insectos o naturaleza. «eeconozco que este trabajo realizado con la gente de los pueblos de la comarca es mi mejor trabajo. Es en el que he podido tener una de las experiencias más personales y significativas de mi vida. Al contrario de trabajos anteriores en este destapé el alma de las personas y descubrí sensaciones nuevas en mí». Por eso en la exposición él y su esposa regalaron copias de las fotos expuestas a aquellas personas que se reconocían en las imágenes. "Es nuestra forma de dar las gracias por tanta gratitud hacia nosotros. Nuestros vecinos comparten sus productos de la huerta, nos ofrecen ayuda o conversación, una cerveza" destaca Gru, y también han querido ser generosos con todos los que les ofrecen su sonrisa con una foto y otra sonrisa de vuelta.

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