24 de marzo de 2019
24.03.2019
Periodista

"El pasado ya no sirve de nada y el futuro, a mí, sí que me angustia"

Los protagonistas de la última novela de Xavier Sardà, 'Adiós, muy buenas' (Espasa, 254 páginas), "guardan a los muertos y se guardan de los vivos"

24.03.2019 | 13:52
El periodista catalán Xavier Sardà acaba de publicar la novela «Adiós, muy buenas».

Un sepulturero es el hilo conductor de la historia, una sucesión de narraciones que giran en torno a un pequeño cementerio junto al mar

¿Por qué la muerte como epicentro de todo?
En mi novela hay muerte pero también hay mucha vida. Hablamos de un cementerio pequeño, al lado del mar, con cuatro cipreses, un enterrador, un jardinero... es un lugar repleto de vida porque las dos piezas sobre las que gira la novela lo saben todo. Al cementerio llega el que se enamoró de una señora que está en otro nicho y es como que se recompone la familia que se había roto, gente que había luchado en bandos distintos... un cementerio es un sitio repleto de vida y los que lo frecuentan, sobre todo si es un sitio pequeño, saben de las interacciones brutales de todos.

¿De dónde le viene la atracción por la figura del sepulturero?
Si la novela va de un cementerio es obvio que debe haber un sepulturero. Me he informado sobre esta figura y he hablado con algunos para que me contaran cosas funcionales y es gente que tiene normalizada la muerte y es curioso como alguien se puede pasar la vida enterrando. En la novela llega un momento en el que un enterrador tiene que enterrar a otro, valga la redundancia. En un pueblo se dio el caso de uno que se negó a enterrar a otro por mal rollo y tuvieron que llamar al del pueblo de al lado. ¿Sabes? El sepulturero sabe muchas cosas de quien está, quién le acompaña... Me apasiona la mística de todo esto. En la novela hay mucho humor pero también mucha verdad.

Pues voy a transformar frases suyas en preguntas. A ver cómo sale. ¿La vida es una broma cósmica y la muerte la peor de las inocentadas?
Somos la única especie que busca sentido a la existencia. Somos unos desgraciados porque somos conscientes de que nos moriremos... Insisto, la naturaleza es un proceso aunque no nos acoplemos a ello y por eso queremos buscarle sentido a todo.

¿Incluso los muertos molestan muertos?
Sí, es una frase que me interesa. No es cierto que al morirse acabe todo. La incineración es un punto y aparte. Hay muertos, y a los hechos me remito, muy vivos. Uf, es todo muy inquietante.

¿Sepultar a una madre es un desnacer enojoso y un cisma umbilical?
Esa frase me gusta. Enterrar a una madre es un desnacer, es algo brutal. El enterrador de este pequeño cementerio tuvo que enterrar a su madre y eso fue perder el cordon umbilical que aún le unía a ella.

¿Venimos de lo obsceno y vamos a lo macabro?
Llegamos por un acto obsceno o erótico, en función del criterio de cada cual, y vamos de cabeza hacia lo macabro.

¿Y cómo sabe uno si está absorto o atónito?
¡Eso es muy bueno! No es lo mismo. Uno está absorto sin meditar, fijando la mirada en un sitio, y uno está atónito cuando algo le sorprende. Mire, yo soy capitán de yate y no es lo miro ir al pairo que a la deriva; al pairo es dejarte llevar porque tu quieres y a la deriva es porque has perdido el control del barco, pues, más o menos, creo que esto le sirve.

¿A veces le tintinea la bujía cerebral?
Es usted muy observadora. Mire, yo creo que hay que aprender de los orientales. Los periodistas estamos siempre en el cerebro, siempre tenemos activa la parte cerebral y vemos el mundo desde el coco y la parte alta de la cabeza descuidando el resto del cuerpo, pues en eso tenemos que aprender de los orientales. ¿Cuánto tiempo hace que usted no piensa en el dedo gordo del pie? Pues hay que pensar.

Hablando de pensar, ¿hay una falta de memoria generacional?
La vida es muy corta. Cada generación está en su perfecto derecho a cometer sus errores. Lo de Podemos y el 15M, que me parece memorable, me suena ya tan viejo... Todo tiene que volver a suceder. A ver, creemos que todo el mundo ya tiene claro lo del maltrato a las mujeres y entendemos que ya está superado, pues mentira, los jóvenes vuelven a comportarse como gilipollas. En algunas cosas vamos a mejor pero en otras no. El progreso no es una línea continua.

¿El futuro angustia y el pasado no está?
Claro, del pasado tenemos fotos y el pasado ya no nos sirve de nada y el futuro, a mí sí, me angustia. A mi edad, voy a cumplir 61 años, ya solo pienso en el corto y medio plazo.

¿Es más de sentir o meditar?
De las dos cosas, pero soy muy de sentir. Soy apasionado y no tengo inteligencia ni distancia para entender algunas cosas. Cuando escribo o cuando he hecho tele o radio me he expresado libremente porque para mí es impepinable el poder expresarme libremente. No tengo redes sociales, aunque entro en el twitter de quien me interesa. Veo gente que hace programas mirando twitter y me parece increíble. A mí, me da igual lo que digan u opinen de mí.

Xavier, «Adiós, muy buenas».
Me gusta mucho el título que he elegido. Está muy bien. Ahí se queda.

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