25 de julio de 2008
25.07.2008
Tribunales

El menor imputado por la muerte de José Pedro sale libre en agosto

25.07.2008 | 12:52
Benalmádena. El suceso ocurrió en las inmediaciones de la plaza Solymar.

El chico, que ya tiene 18 años, dejará el centro en el que ha pasado nueve meses porque no ha dado tiempo a que se celebre el juicio por su participación en el crimen de Benalmádena

José Pedro Fernández, de 17 años, salió con sus amigos de marcha a la plaza Solymar de Benalmádena el sábado 17 de noviembre de 2007. Sus padres nunca lo volvieron a ver, porque a las seis de la mañana del domingo recibió una puñalada mortal de necesidad en el corazón. Instantes después, fueron detenidos dos individuos, uno de 20 años, presunto autor material de los hechos, y un chico que esa noche celebraba su decimoctavo cumpleaños, es decir, era menor de edad por horas. La Fiscalía lo considera el supuesto inductor del homicidio de José Pedro. El problema reside en que este chico ha pasado seis meses en un centro de internamiento para menores, además de una prórroga de tres meses, es decir, el máximo permitido por la ley, y por tanto quedará libre el próximo 18 de agosto sin que haya sido juzgado por estos hechos.

El otro imputado se encuentra en la cárcel de Alhaurín de la Torre desde que fue detenido y la instrucción del caso, que se desarrolla en un juzgado de Torremolinos, marcha a buen ritmo, de forma que su juicio se celebrará ante el Tribunal del Jurado por ser éste mayor de edad.

La vista en la que se enjuiciaría al joven que era menor cuando ocurrieron los hechos debería haberse celebrado ya, cuando han pasado casi nueve meses desde el suceso. Pero la titular del Juzgado de Menores número 3, dado que faltaban algunas pruebas por practicar, tendrá que poner, sin dilación, al chico en libertad, porque nueve meses es el tiempo máximo que establece la ley del Menor para que éstos permanezcan privados de libertad, sin tener en cuenta la gravedad del hecho en sí. El joven, que tiene muy buenos informes de los técnicos del centro de internamiento de Córdoba, esperará la vista en la calle.

Esta liberación ha hundido aún más al entorno de José Pedro, que ya tuvo que "lidiar" con que el joven detenido alegara que tan sólo tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos, a pesar de que esa noche estaba celebrando su decimoctavo cumpleaños.

En este sentido, fuentes judiciales recordaron que el instructor del caso ya pidió al Registro Civil que confirmara la hora de nacimiento del imputado por este homicidio, una decisión que se ha tomado en pocas ocasiones en las que un menor estuviera implicado en un proceso penal.

El 18 de agosto la juez de Menores enviará su auto al centro en cuestión para que el chico, que está considerado como "presunto instigador del homicidio" tanto por la Fiscalía como por la acusación particular, quede libre.

Acusación. En el escrito de acusación del ministerio público en relación al joven, la Fiscalía solicita la máxima pena de internamiento prevista en la Ley del Menor: ocho años, petición que coincide con la solicitud de la acusación particular. "Si el juicio no se ha celebrado ya, en agosto tampoco será, y por tanto un chico imputado en un homicidio por su supuesta inducción quedará libre", explicaron fuentes judiciales.

La familia se queja tanto de esta decisión a la que se llega porque la instrucción sobre la participación del menor ha sido muy lenta, como de la norma en la que se sustenta la acusación: la Ley del Menor, que sólo prevé nueve meses de internamiento preventivo.

Los hechos ocurrieron a las seis de la mañana del domingo 18 de noviembre, a las puertas de una discoteca, cuando los dos supuestos autores se acercaron al grupo de amigos que rodeaba a José Pedro y, tras una discusión previa, uno de ellos atravesó el tórax del joven malagueño con una navaja, falleciendo el herido a los 40 minutos tras desangrarse sobre el asfalto.

La autopsia reveló que la virulencia del impacto del arma blanca en su tórax fue tal que le fracturó una costilla, llegando después al corazón, de forma que José Pedro sufrió "un shock hipovolémico". La trayectoria de la puñalada fue ascendente y el joven, según algunos testigos presenciales, esperó durante 40 minutos en compañía de sus amigos la llegada de la ambulancia.

El juzgado de Torremolinos ha solicitado el tráfico de llamadas de aquella noche para investigar si la ambulancia tardó efectivamente ese tiempo en llegar a la plaza Solymar de Benalmádena.

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