15 de febrero de 2015
15.02.2015
La máquina del tiempo

El telón del Teatro Principal

Estaba situado en la plaza del Teatro y desde su inauguración en 1793 se convirtió en el epicentro cultural de Málaga

15.02.2015 | 05:00

Sufrió un grave incendio en 1923 y tras pasar por varios propietarios cerró en 1968

El teatro Principal estaba situado en la plaza del Teatro y su construcción fue costeada por Rafael San Millán con la cooperación de varios accionistas que se reservaron algunos palcos, plateas y butacas. Dirigió las obras el arquitecto italiano Vicente Mazzoneschi y se inauguró el 12 de noviembre de 1793. En cuanto a su estilo era neoclásico, sobrio, con fachada de dos pisos, de siete ventanas rectangulares cada una. Tenía dos puertas con arcos de medio punto, además de dos portezuelas de desalojo a la calleja de la Gloria. En la fachada había, además, dos puertas de servicio y dos ventanas con rejería cruzada en rombos. A través unas ventanas con rejas se servían bebidas procedentes de establecimientos próximos.

En su época primitiva constaba el teatro de 107 butacas de primera clase, de las cuales 30 pertenecían a los accionistas; 144 de segunda, y dos pisos de palcos, con 20 en el primero y 23 en el segundo; además contaba con cazuela especial para mujeres y gradas para entrada general. Los asientos eran de madera, el escenario estaba al fondo, según se entraba por las puertas principales. La decoración de las paredes también era sobria; el patio estaba rodeado por un pasillo de ronda, con las puertas de los palcos. El gallinero se sostenía por dos columnas de hierro que dificultaban la visión de la pantalla o del escenario.

Según palabras de un comentarista local: «El Teatro Principal tenía una apariencia externa preciosa, con un impresionante retablo musical, de figuras animadas como el cine Pascualini también lo tenía, y yo recuerdo, aunque muy vagamente, haberlo visto funcionar en marcadas ocasiones. Era lo que se llamaba carillón».

En 1800 ocurrieron ciertas desavenencias entre los propietarios. El teatro fue más tarde concursado. «Se sacó a pregón, y con él, la casa café contigua", adjudicándose a José y Manuel Obregón en la cantidad de 731.635 reales.

Después fue cedido a Francisco Milla el 5 de febrero de 1819, a cuyos herederos siguió perteneciendo hasta 1903. Más tarde pasó a Ricardo Larios Tashara y sus herederos, quienes hicieron diversas reparaciones reformándolo completamente. Algunos de estas reformas fueron las siguientes: en 1856 se le abrió una puerta en el centro de las dos que servían de entrada al teatro En mayo de 1875 se reformarían diversos huecos de la planta baja y se instaló un quiosco, construido por Gerónimo Cuervo, para despacho de billetes en la rinconada que formaba el mencionado edificio, donde entonces existía un «orinadero» de losas. En 1899 se le colocó una marquesina. En septiembre de 1900 se abrió una ventana en la planta baja.

Este teatro sólo presentó compañías teatrales y espectáculos de variedades desde su inauguración hasta principios del siglo XX.

El Cinema Concert. En 1916 cambió su nombre por el de Cinema Concert y empezó a proyectar películas, abandonando las representaciones teatrales. El aforo en mayo de 1916 como cinematógrafo era el siguiente: 6 plateas a 4 asientos, 2 medias plateas a 2 asientos; 9 palcos a 4 asientos; 300 butacas, 116 butacas en el primer piso, 64 delantera tertulia, 250 de entrada general.

En la guía oficial del Sindicato de Propaganda e Iniciativa de 1917 puede leerse que «... abre sus puertas al público el Cine Concert, que es el antiguo Teatro Principal, recientemente remozado, que se dedica, con exclusión de todo otro género a la exhibición de películas y que está situado en la plaza de su antiguo nombre».

El precio de las entradas en ese año, publicadas en El Regional, y hasta 1920, era el siguiente: butacas de patio y primer piso, 0,50 ptas. ; delantera, 0,25; y general, 0,15.


En 1923 se produjo un incendio en dicha sala, resultando muchos niños heridos, entre ellos cincuenta eran de gravedad. Debido a la precipitación de la huida algunos fueron pisoteados y lesionados, y otros presentaban síntomas de la asfixia, aunque no hubo víctimas mortales (La Unión Ilustrada de 7 de octubre de 1923).

La empresa Soler-Sánchez, dueña del cine Goya, compró el local en 1928, y el 6 de septiembre tuvo lugar la reapertura, ahora de nuevo con el nombre de Teatro Principal y con precios reducidos: butacas, 0,30 ptas; general, 0,15. Es decir, como rezaba la publicidad, ofrecía «espectáculos económicos dedicados a las clases populares». Su aforo total era de 850 butacas en 1928, con plateas, palcos y butacas, un anfiteatro y dos pisos. Al hacerse cargo la empresa Soler-Sánchez, se trasladaron las butacas del cine Goya al teatro e instalaron en aquél butacas nuevas.

El teatro cerró el 18 de agosto de 1931, y en septiembre se reabrió como sala de proyecciones contando ya con el sonoro. El Cronista lo recogía así: «Aparatos Western Electric. La Arlesiana Noticiario Fox Sonoro. Entre platos y notas y El precio de un beso (hablada y cantada en español) José Mójica. Antonio Moreno, Mona Moris». Este filme había sido estrenado en Málaga un año antes, el 27 de noviembre de 1930, como la primera película «hablada y cantada en perfecto castellano».

El verano de 1935 se cerró el teatro para hacer obras, realizadas bajo la dirección del arquitecto Daniel Rubio. Una de las reformas más importantes fue la sustitución del armazón de madera por una potente armadura de hierro y hormigón armado.

Nuevamente, el 31 de agosto de 1946 se anunciaba la reapertura del Teatro Principal, que había permanecido cerrado durante unos meses, suprimiendo la entrada general, y sin más localidades que las de butacas.

Este teatro-cine permaneció abierto hasta comienzos de 1968. En la prensa del 31 de enero aparece la publicidad del último filme proyectado: Guapa, intrépida y espía, por Raquel Welch y Tony Franciosa.

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