07 de septiembre de 2017
07.09.2017
Investigación

¿Por qué el corazón está a la izquierda? La UMA y el CSIC tienen la respuesta

Un estudio desvela que la incorporación de células cardiacas durante la fase embrionaria es clave

07.09.2017 | 18:47
La ubicación final del corazón comienza a establecerse durante la fase embrionaria.

Investigadores de la Universidad de Málaga han colaborado en un nuevo estudio sobre el corazón que, liderado por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ángela Nieto, han descubierto por qué este órgano acaba situándose a la izquierda durante su formación en el embrión.

Este trabajo ha sido desarrollado por el equipo de Neurociencias de la investigadora Nieto, un centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández que se ubica en Alicante, según ha informado este jueves la Universidad de Málaga a través de un comunicado.

El estudio ha señalado que en el embrión el corazón aparece en un primer momento en la línea media, en el centro. Sin embargo, durante el desarrollo cardiaco dos grupos de células se incorporan desde la derecha y la izquierda, siendo las de la derecha mucho más numerosas, por lo que empujan al corazón y acaban desplazándolo a la izquierda.

Según esta investigación, el cuerpo humano es, supuestamente, simétrico, pero solo externamente. "Se habla de lado derecho e izquierdo, con dos manos, dos piernas, dos ojos, entre otros. Pero esa simetría es únicamente externa. En el interior, el organismo no se parece tanto. El hombre tiene dos riñones, pero solo un corazón, un hígado o un páncreas y su posición, además, no es aleatoria", ha informado el comunicado.

"Hasta ahora se pensaba que, para que se crease la asimetría en el embrión, había señales en el lado izquierdo que se reprimían en el derecho. Nosotros hemos descubierto que, además, hay genes que se expresan más en el lado derecho, y estos genes son los que provocan los movimientos celulares, más prominentes de derecha a izquierda", ha detallado Nieto.

Los resultados de este estudio han sido corroborados en embriones de pollo, pez cebra y ratón. "Hemos comprobado que al anular la función de dos genes que provocan el movimiento, 'Snail' y 'Prrx', el corazón no se desplaza y permanece en el centro del cuerpo de las tres especies. Estos resultados son extrapolables a humanos", ha destacado la investigadora del CSIC.

Estos genes deben activarse para que el embrión consiga desarrollarse, ya que en el inicio del desarrollo hay muchas células que tienen que desplazarse para llegar a su posición final. Una vez en su destino, las células apagan estos genes.

Sin embargo, el equipo de Nieto ha demostrado que pueden volver a activarse en los adultos, causando enfermedades como el cáncer o la fibrosis. "Las células tumorales que recuperan la capacidad de moverse, se pueden desprender de un tumor y producir metástasis en otro órgano", ha expresado Nieto.

Hasta ahora se sabía que órganos como el corazón, que nacían en la zona central del cuerpo, se movían hacia un lado u otro, pero no se sabía cómo exactamente. Este trabajo ha confirmado que la ubicación de los órganos no es banal.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen más de 250.000 recién nacidos durante las primeras semanas debido anomalías congénitas. "El 50 por ciento de estas malformaciones son cardíacas, muchas de ellas relacionadas con la posición del corazón", ha expresado el comunicado.

El corazón, al final, acaba con su parte inferior apuntando al lado izquierdo, algo fundamental para que haya una concordancia correcta con las arterias y las venas.

"Si ese movimiento no se produce, se ocasiona uno de los defectos cardíacos más importantes: la mesocardia, por la que el corazón no llega a moverse y se queda en el centro del cuerpo humano. En la dextrocardia, por el contrario, el corazón se mueve hacia el lado derecho", han afirmado los investigadores.

Este trabajo ha sido publicado en el último número de la revista científica 'Nature'. En el mismo, también han participado el Instituto de Biología Molecular de Barcelona y la Universidad de Dresden, Alemania.

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