17 de febrero de 2018
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La Protectora invita a la adopción de gatos este martes 20

Con motivo del Día Internacional del Gato, la asociación presenta a los felinos que buscan familia

17.02.2018 | 22:42
Imagen de Crispín, el pequeño gato positivo en leucemia que busca un hogar.

Adopciones y devoluciones de gatos en Málaga

  • El año pasado la protectora de la ciudad acogió a un total de 354 gatos entregados por particulares. Por otro lado, la Policía Local se encargó de entregar 40. Del total de felinos instalados en la protectora, 244 fueron adoptados por familias malagueñas, 13 por familias residentes en el extranjero y 5 pudieron ser devueltos a sus propietarios.

De ellos, algunos son positivos en inmunodeficiencia y llevan muchos años marginados por ello

Garfield, Croissants, Félix, Bola de Nieve o Silvestre son algunos de los gatos más conocidos del cine y la televisión que este martes 20 estarán de celebración. Desde hace ocho años, en esta jornada se celebra el Día Internacional de los Gatos y para conmemorarlo de la mejor manera posible, la Protectora de la ciudad invita a los ciudadanos a adoptar a uno o varios pequeños sin hogar. En Málaga, el abandono de estos animales es muy elevado y la adopción es un muy buen resultado para que aquellos que han tenido que vivir en las calles puedan disfrutar del calor de una familia. Durante el pasado 2017, la Protectora acogió a 354 nuevos gatos. Del total de todos los que están instalados en la Protectora, 247 fueron adoptados, 5 devueltos a sus propietarios y 13 fueron entregados en adopción a familias en el extranjero.

Desde la Protectora aseguran que tienen algunos problemas para que las familias adopten a un grupo de gatos que son positivos en leucemia e inmunodeficiencia. Los gatos positivos en inmunodeficiencia felina son portadores de la enfermedad, y pueden desarrollarla o no. No necesitan cuidados especiales ni más atención veterinaria. Pueden vivir perfectamente como un gato sano e incluso vivir más años. La única diferencia con respecto a los gatos sanos es que tienen las defensas un poco más bajas y, por ejemplo, un resfriado puede afectarles un poco más que a un gato que no sea portador de la enfermedad. «La gente tiene muchos prejuicios a la hora de adoptar a un gato positivo porque, según ellos, están enfermos. Además, no se contagia a las personas ni a otros animales, solo de gato a gato y tendría que ser mediante fluidos sexuales o por sangre. Por vía sexual es imposible porque aquí los castramos», asegura Laura Mota, una de las voluntarias de la Protectora.

Entre ellos se encuentran Neptuno, Felipe y Crispín. Neptuno, un gato dulce al que según explica Laura, le encanta los mimos, es un macho de pelaje blanco y negro que es positivo en inmunodeficiencia. Cuando fue rescatado su situación era deplorable ya que estaba «malviviendo en una jaula llena de excrementos y alambres oxidados, lleno de parásitos externos e internos», señala Mota.

Otro de los pequeños que no encuentra un hogar es Felipe, positivo en leucemia felina. Esta enfermedad no le impide ser feliz ni tener calidad de vida según apunta Mota. «Simplemente, no puede tener contacto con gatos sanos para evitar contagio, pero puede convivir con gatos positivos en leucemia y perros u otros animales domésticos». Felipe llegó a la Protectora en muy mal estado, muy desnutrido y resfriado, siendo víctima de un abandono.

Por último está Crispín. Este pequeño, al igual que Felipe, es positivo en leucemia. Este felino de pelaje rubio atigrado fue abandonado por su anterior familia en mitad del campo. Tras pasar varios meses en la Protectora, una familia decidió adoptarlo, sin embargo, al no poder hacerse cargo de él, tuvieron que devolverlo «sufriendo un doble abandono», relata Mota.

El Día Internacional del Gato lleva celebrándose desde el pasado 2009 y su historia comienza con Socks. Socks fue un gato callejero durante varios años hasta que su vida cambió cuando Chelsea Clinton, hija del expresidente estadounidense Bill Clinton, lo rescato de las calles. El compañero de viaje de los Clinton fue adoptado por la familia en 1991. Más tarde, en 1993, el felino se trasladaría a la Casa Blanca donde se convertiría en el centro de miles de miradas. Tal fue su acogida entre los ciudadanos que consiguió tener su propio club de fans, así como un grupo de voluntarios dedicados a responder el correo que Socks recibía de sus admiradores.

Una gran vida junto a una familia que lo adoraba terminó con una enfermedad mortal para el minino, que sufría cáncer de tiroides y riñones. En 2009 Socks fue sacrificado ya que se negaba a comer y su enfermedad era intratable, por lo que la familia decidió acabar con su sufrimiento. Desde entonces, las redes sociales se volcaron con el animal para conseguir que el día en el que Socks perdió la vida se considerase el Día Internacional del Gato.

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