19 de agosto de 2018
19.08.2018
Verano

Sin vacaciones

Miles de malagueños se quedan sin descanso este verano, en el que mitad de los autónomos no se tomará ni un día de vacaciones

19.08.2018 | 05:00
Ledesma sigue trabajando en la frutería durante todo el verano.

Los bares y pequeños comercios son los que más se sacrifican - Las mujeres dejan sus negocios más que los hombres para poder conciliar

La responsabilidad no les dará ni un respiro a miles de malagueños este verano, en el que no llegarán a saber lo que es tomarse unas vacaciones. Más allá de los que tradicionalmente se quedan sin descanso en estos meses por los trabajos derivados del verano y la Feria, muchos tienen que prescindir de estos días de desconexión durante todo el año. Las vacaciones cubiertas por la empresa, como las pagas extras, suenan a propuestas utópicas para la mayoría de estas personas que, también en verano, trabajarán sin descanso.

«El verano es para los ricos€ y el invierno y el otoño, todo es para ellos», comenta José Ledesma, que regenta Frutas Paola desde hace ocho años y lleva treinta en el mundo del comercio, cuando se le pregunta por sus vacaciones. «En el año, me puedo tomar sólo dos semanas de descanso, siempre en la Feria, pero este año no voy a poder», comenta. Ledesma asegura que, aunque ve a la gente irse a la playa, no puede permitirse amargarse por eso, ya que se lo tiene que tomar con positividad para atender a sus clientes como siempre. «A los pobres nos ha quedado la mente, es como cuando comemos jamón de loncha y nos imaginamos que es pata negra», bromea.

Tradicionalmente, el autónomo se ha llevado la merecida fama de trabajar sin la posibilidad de dejar su negocio en otras manos. De hecho, uno de cada dos autónomos españoles no se irá de vacaciones este año, según la Asociación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). En Málaga, hay casi 120.000 de estos trabajadores y, por la propia economía de la provincia, más de la mitad seguirá trabajando en agosto.

«Málaga tiene una presencia de autónomos, tanto en el sector de la hostelería como en el del comercio, muy importante y, al ser zona de costa, no se pueden tomar vacaciones en estos meses porque son en los que tienen mayor productividad», explica el coordinador de ATA en Andalucía, José Luis Perea.

«Ahora de vacaciones no se habla», comenta Gina Salvatierra, propietaria del bar Mi Querencia, quien, tras haber trabajado siempre para otros, ha vuelto a España para ser, por primera vez, su propia jefa. «En diciembre a lo mejor me tomo unos días de descanso, dos como mucho», añade. Un sacrificio necesario para ella y sus hermanos, junto a los que lleva el bar, que se enfrentan a unos meses decisivos para un negocio nuevo. «Llevamos solo un mes aquí, pero el negocio va levantando», comenta Salvatierra.

Gina Salvatierra junto a sus hermanos trabaja en su bar sin esperar vacaciones a largo plazo. ARCINIEGA

«Cuando llega finales de julio ya es muy difícil irse de vacaciones, estamos en plena temporada alta», explica el presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga, Javier Frutos. Salvatierra también resalta que estos meses son cruciales para la supervivencia de los negocios en los barrios pequeños debido a que, además, a partir de septiembre los clientes regresan de vacaciones. «Cuando estás haciendo la clientela, tienes que ser constante», afirma Salvatierra.

Se trata de una situación especialmente visible en los barrios en los que aún son mayoritarios los pequeños comercios. En Málaga, la media de trabajadores es de menos de dos personas por establecimiento, lo que conlleva que, en la mayoría de casos, no se cuente con otro trabajador con el que turnarse los descansos. «Debido a la crisis, estuvimos durante una época en 1,2 trabajadores por cada pequeño comercio en la provincia de Málaga y, aunque ya no estamos en un período de crisis profunda y la media es de 1,8 trabajadores, tampoco ha mejorado tanto», explica Enrique Gil, de la Junta Directiva de la Federación de Comercio de Málaga. «Por eso, resulta muy difícil distanciarse y disfrutar de un periodo de vacaciones, sea corto o prolongado», señala.

«Evidentemente, depende del tamaño del negocio, si es más pequeño y personal no le queda otra, como mucho suelen cerrar unos días», comenta Frutos. «En estas fechas, y más con la Feria, es complicado», comenta Frutos. Sin embargo, Frutos señala que, por las costas y las temperaturas de Málaga, esa temporada alta empieza incluso antes de los normal, en cuanto llega Semana Santa.

Estos pequeños comercios han de competir con las grandes superficies que trabajan con la misma intensidad todo el año. «El problema no se limita solo al mes de agosto, sino a todo el año, sea festivo o domingo», comenta Enrique Gil. «Somos la segunda localidad de Andalucía con más metros cuadrados implantados de grandes superficies por habitante», explica Enrique Gil.«Los sacrificados, como siempre, son los autónomos», concluye. De entre estos, los jóvenes de entre 25 y 39 años que intentan arrancan sus negocios como Gina Salvatierra son los que menos se irán de vacaciones este verano.

El caso de las mujeres resulta llamativo, ya que se cogen más vacaciones que los hombres, sin embargo, no es precisamente porque tengan menos trabajo, sino al contrario: cargan mayores responsabilidades y sienten más presión para pasar tiempo con su familia. «Cuando se tiene hijos pequeños es un poco más difícil porque, además de trabajar, tienes que dedicar mucha parte de tu tiempo a gestionar papeleos y muchos otros asuntos», menciona Salvatierra.

«Que se tomen más tiempo se debe a la necesidad de conciliar», explica Perea. «Las mujeres autónomas, que tienen bastantes dificultades para llevar el negocio y la vida familiar, utilizan las vacaciones para intentar mejorar esa situación y poder atender a sus hijos, que ya están de vacaciones», razona Perea. «Se ven casi obligadas», concluye. En los casos en los que no es posible, muchos abuelos también se convierten en cuidadores a tiempo completo durante el verano. «Todo es complicado al principio pero se logra», concluye Salvatierra.

Los transportistas tampoco cuentan con mucha mayor tranquilidad que los comerciantes. «El transporte en estos meses, por la propia actividad que hay, es un mes complicado y la situación que están viviendo los transportistas tampoco es muy halagüeña como para poder irse unos días» explica Perea. «Una jornada de trabajo normal de un transportista es de doce a catorce horas diarias», comenta el vicepresidente de la Asociación Provincial de Empresarios Transportistas y Agencias de Málaga, Juan Alfonso Mateo, quien señala la dureza de la jornada de estos trabajadores, que en verano viven su temporada baja y lleva a que muchos decidan cambiarse a otras profesiones en cuanto tienen la oportunidad.

Un repartidor trabaja por las calles del Centro de Málaga. GREGORIO TORRES

Muchos se prometen que, quizás, el próximo año será: hasta uno de cada tres autónomos asegura que no disfrutará de ningún tipo de vacaciones este 2018, ni siquiera en otras fechas del año. Una tendencia que, en muchos casos, se acaba arrastrando año tras año y llega al extremo de que uno de cada cinco autónomos de este país asegure que no se van de vacaciones desde hace más de cinco años o que, incluso, hasta el 22% afirme que, desde que puso en marcha su negocio, nunca ha podido descansar más de cuatro días seguidos.

«Estamos en torno a una semana y diez días máximos de vacaciones que los autónomos pueden tomarse de descanso», explica Perea.

Los que sí descansan, comenta el coordinador de ATA que son, sobre todo, los de zonas de interior o negocios que no tienen grandes ventas durante estas fechas. Solo una minoría, que apenas alcanza el 6% de estos trabajadores disfrutará de unas dignas vacaciones de más de veinte días.

Sin embargo, durante ese tiempo, tampoco se liberan de la carga: solo uno de cada diez autónomos llega a desconectar en vacaciones. «Si no trabajas no facturas y, por tanto, no tienes ingresos. Eso mediatiza mucho tanto las vacaciones y la forma de disfrutarlas, ya que, incluso en vacaciones, estamos con el teléfono conectado y desplazándonos hasta nuestros lugares de trabajo», explica Perea.

Trabajar sin descanso les obliga a ser más positivos que la media en verano para soportar la responsabilidad. «Si no te puedes permitir el lujo de irte mucho tiempo, con un día es suficiente», señala Ledesma. Sin embargo, en todas esas horas de trabajo también hay espacio para las reivindicaciones de aquellos que, como Perea y Gil, demandan que se facilite la contratación para ese tiempo y que el autónomo no tenga que cerrar el negocio y dejar de facturar para irse. Un ejercicio de positividad que probablemente no todos lleven tan bien como Juan, pero del que seguro que estarán intentando convencerse este verano.

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